Argentina crece poco y ahorra mal

Argentina crece poco y ahorra mal

Argentina crece poco y ahorra mal. Los últimos datos del INDEC en base al EMAE (Estimador mensual de la actividad económica) y a la EPH (Encuesta permanente de hogares) arrojan valores realmente alarmantes. Si bien la economía se recuperó de julio 2020 a julio 2021 un 11,7%, esta recuperación fugaz está encontrando su techo. De los 7 meses medidos en 2021, sólo 3 fueron de crecimiento de mes a mes, y la última medición creció apenas un 0,8% con respecto a junio. 

Argentina crece poco y ahorra mal. El EMAE, según el INDEC, es el reflejo de la evolución mensual de la actividad económica del conjunto de los sectores productivos a nivel nacional. Mientras que la EPH es un programa nacional de indicadores sociales que permite conocer las características sociodemográficas y socioeconómicas de la población.

Según el último informe técnico del instituto, nos encontramos con una economía con un ingreso medio de $26.021. Si tomamos el Tipo de Cambio paralelo, el ingreso es de 139 dólares, muy por debajo de cualquier país de la región.

Desigualdad y mala distribución

Además del paupérrimo nivel de ingreso, la desigualdad es un fenómeno instalado en una economía que creció poco y distribuye el ingreso de manera despareja. Los estratos más altos ganan 16 veces más que los sectores de menores ingresos. Esto, a su vez, refleja la dinámica de crecimiento de la economía. 

La industria manufacturera y el comercio crecieron un 13,5% y 12,7%, mientras que la intermediación financiera y el sector primario decrecieron un 1,3% y 3,6% respectivamente.

Argentina no crece genuinamente desde 2011. Por esta razón, vive un período de altísima volatilidad caracterizada por un persistente déficit de las cuentas fiscales y de la balanza de pagos. A causa de esto, en 2018, el país sufrió un sudden stop. Es decir, Argentina sufrió una fuerte contracción del crédito internacional. En consecuencia, existen menos dólares disponibles para el desarrollo normal que necesita la economía. 

Un techo difícil de superar

El crecimiento del 11,7% que enuncia el EMAE muestra una recuperación de la economía cercana a niveles prepandemia. Mientras tanto, la serie desestacionalizada en febrero de 2020 mostraba 140,8 y en julio de 2021 139,7, solo apenas 0,4 arriba de enero de 2021. Esto se traduce en el techo al que llegó la recuperación desde hace 7 meses, y del que no puede despegar desde entonces.

La contracción económica por los efectos de la pandemia y la cuarentena tuvieron características de un shock de Oferta Agregada negativo. Esto implicó una quiebra generalizada de empresas. Asimismo, produjo una contracción de la demanda laboral.

La pregunta pertinente es, ¿acaso el Gobierno piensa estimular la falta de crecimiento reflejada a lo largo de 2021 con políticas de Demanda Agregada?

En un contexto de alta inflación y de bajo nivel de crédito, una oferta monetaria expansiva generaría más contratiempos. Este hecho dificultaría que la tendencia de crecimiento fuera positiva y recuperara el tiempo perdido desde que comenzó la pandemia.

Destrucción del ingreso en dólares 

La falta de un crecimiento robusto y de condiciones macroeconómicas estables han destruido el ingreso en dólares. Esto sucede incluso en un país que tiene el 10% de los dólares en circulación del planeta. En tanto, en términos per cápita, Argentina cuenta con 4.400 dólares, mientras que Estados Unidos cuenta con 3.083 por habitante.

Queda claro que no todos los argentinos tienen esa suma de dinero. El que más gana, recibe 16 veces más que el más pobre. La desigualdad en el ingreso nos hace presumir que los dólares billetes están concentrados en menos manos. 

Argentina financia a la FED

La alta inflación y las persistentes políticas económicas desatinadas han generado la extraña relación de un país que es cada vez más pobre, más desigual pero que financia a la FED de manera barata.

Este fenómeno se origina por la falta de seguridad jurídico-económica y la pobre educación financiera que los argentinos tienen respecto a Argentina.

Tenemos una propensión de ahorro en activos externos que no devengan intereses. Sencillamente, los argentinos compramos dólares. Los guardamos incluso aunque este se deprecie al 5% anual.

En otras palabras, financiamos de manera considerable al gigante del norte con tal de no tener activos argentinos. La búsqueda de “estabilidad” en los ahorros provocan un permanente financiamiento con tasas de interés negativas, pagando por una pérdida de capital del 5% anual en dólares. 

Argentina crece poco y ahorra mal

La economía argentina tiene una de las tasas de ahorro en dólar billete más altas del mundo y uno de los niveles de educación financiera más bajos de la región. Estas pésimas circunstancias determinan las condiciones de un país que carece de un sendero de crecimiento sostenible desde hace más de 50 años.

La falta de incentivos hacia los tenedores de los billetes americanos determina una incapacidad de trasladar el ahorro de los argentinos hacía inversión argentina. Este hecho provoca un golpe a la inversión local, que es el núcleo duro del crecimiento doméstico.

En el corto plazo, la economía podrá volver a los niveles de riqueza prepandemia. Pero, en las condiciones actuales, su sendero de crecimiento de mediano plazo y su capacidad de generar riqueza será inexistente mientras haya falta de canalización del ahorro a la inversión.

Leave a comment

Send a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *