Argentina y su relación con el cobre

Argentina y su relación con el cobre

Argentina y su relación con el cobre. Desde mayo, el precio del cobre registra alzas por tonelada y alcanzó así un nuevo récord histórico.

La suba actual del cobre está motivada por una combinación de factores. Estos incluyen la reactivación de la actividad global por un lado y restricciones de la oferta por el otro. Asimismo, existen grandes expectativas sobre el papel del cobre en la revolución tecnológica y productiva en la década que comienza.

Oferta y demanda

China consume más de la mitad del cobre del mundo. Es así que ya importó, durante los primeros cuatro meses de 2021, 10% más que durante el mismo período de 2020. Esta es una muestra de la recuperación de la demanda. 

La oferta se concentra, más que nada, en Chile y Perú: ambos países latinoamericanos suman el 40% de la oferta de cobre de mina. Perú, particularmente, experimentó retrocesos importantes en su producción el año pasado, y aún no ha logrado recuperar sus niveles previos. Por su parte, la producción chilena tampoco se encuentra en plena forma. Durante el primer trimestre del año retrocedió 2%. Las huelgas recientes anunciadas en los yacimientos pertenecientes a la empresa australiana BHP añadieron presión a los precios.

Reducción de emisiones de carbono

Hacia el futuro, las expectativas han empezado a jugar un papel cada vez más relevante. Esto se debe a que el cobre se encuentra presente en la mayoría de las iniciativas para reducir emisiones de carbono. Los vehículos eléctricos aún representan una proporción menor del parque automotor actual. No obstante, la International Energy Agency (IEA) proyecta que en diez años promedien una tercera parte de las ventas. Esto incrementará significativamente la demanda de cobre. Los vehículos de nueva generación cuadruplican su uso.

Energía eólica, solar y litio

Lo mismo sucede con las iniciativas que permiten avanzar hacia una matriz energética más limpia. Tanto los parques solares como eólicos demandan entre tres y cinco veces más cobre por watt generado que las tradicionales. Por otro lado, gracias a los desarrollos en torno a las baterías de litio (otro mineral que se encuentra en el centro de esta transición), la energía renovable podrá ser almacenada en dispositivos especiales.

De esta forma, podrá ser utilizada en momentos que no sople el viento con la intensidad necesaria o de noche. En las celdas necesarias para baterías de almacenamiento, el cobre es también indispensable como conductor eléctrico.

Subas en el precio del cobre

A la suba de los precios de referencia, se sumó la revisión de las proyecciones de precios futuros. Una nueva publicación del Banco Mundial estima alzas de entre 24% y 37% para la próxima década. A comienzos de año, el subsecretario de Minería chileno, Edgar Blanco, elevó la proyección promedio 2021 del precio del cobre en 14%.

Para el país vecino estas son, sin dudas, buenas noticias, ya que la minería constituye uno de los principales ingresos a las arcas públicas. Rodrigo Cerda, ministro de Hacienda de Chile, anunció que “solo por el mayor precio del cobre, estamos proyectando ingresos adicionales por cerca de USD 4.000 millones para el fisco, respecto a lo proyectado en el informe anterior”. No solo eso: las proyecciones alcistas del precio del cobre han suscitado un debate en torno a modificaciones en el royalty que se le cobra a la minería. Esto es parte del intento de una mayor apropiación pública de los aumentos.

¿Por qué Argentina no cuenta con minería de cobre?

Durante los próximos años la necesidad de nueva producción en mina será creciente. Para 2030, podría superar los 3 millones de toneladas y para 2035, rondaría los 8 millones de toneladas. Sin embargo, Argentina no cuenta con ningún proyecto minero de cobre desde que Minera Bajo La Alumbrera cesó sus operaciones en 2018

De igual manera, la ubicación relativamente baja del país en la distribución de reservas mundiales de cobre no se debe a falta de potencial. El verdadero motivo es el bajo nivel de exploración de su territorio. Así lo demuestran los importantes resultados anunciados recientemente en Filo del Sol (su última campaña de perforación fue la mejor de su historia reciente).

Compartimos la cordillera de Los Andes con Chile, que es el principal país minero de la región. Y existen evidencias de similitudes geológicas que nos pueden acercar bastante a ese nivel de riquezas minerales. Esta es solo una muestra de la Argentina y su relación con el cobre.

Algunos proyectos

A pesar de que una parte considerable de este potencial se encuentra aún por descubrir, el país cuenta ya con una importante cartera de al menos diez proyectos avanzados. Dichos proyectos suman necesidades de inversión por cerca de USD 20.000 millones. 

Desde su asunción, el Gobierno argentino ha prestado especial atención al desarrollo de proyectos de cobre, y no por nada. Únicamente Josemaría —el proyecto de cobre más avanzado, ubicado en San Juan—, prevé exportar USD 19.800 millones durante sus 19 años de vida estimados. Es decir, unos USD 1.150 millones por año. Este es un valor más que significativo. Sabemos que nuestro Gobierno necesita generar divisas para afrontar vencimientos de deuda externa y sostener el equilibrio de la siempre problemática balanza comercial argentina.

Desembolsos de inversión extranjera

Además, estos proyectos de grandes dimensiones, implican desembolsos de inversión extranjera directa que no muchos emprendimientos pueden presumir. La puesta en marcha de Josemaría demandaría USD 3.091 millones. No solo se destinarán a la construcción de la operación, sino al desarrollo de infraestructura complementaria. Es así que el proyecto requiere la construcción de 244 kilómetros de carreteras para transportar el mineral hasta la ciudad de San Juan. También requiere de tendidos eléctricos de alta tensión y otras mejoras. Todas estas obras beneficiarán la constitución de polos de actividad, alejados de los principales centros urbanos (Josemaría se ubica a 460 kilómetros de la capital provincial).

Más empleo

Otro aspecto relevante para las provincias es el empleo. La construcción de Josemaría va a requerir 3.000 personas en promedio. Durante su operación se crearán 650 empleos directos (cabe recordar, las remuneraciones en minería son de las más elevadas del país). Además, se requerirán 1.000 puestos adicionales, vinculados de manera indirecta como proveedores. 

Logística

El proyecto estima que, para operar, gastaría USD 364 millones promedio cada año. Cerca de la mitad corresponden a energía y combustibles. Asimismo, se requiere una estructura logística aparejada al transporte de minerales (irán en camiones hasta la capital provincial de San Juan y en tren hasta el puerto de Rosario), servicios de ingeniería, repuestos de bienes complejos, servicios de mantenimiento y muchas otras oportunidades vinculadas.

Existe una gran cantidad de proyectos de cobre en etapas de desarrollo avanzado a lo largo del mundo (hay alrededor de 50 proyectos en instancias similares a las de Josemaría). Esto, a su vez, implica que la concreción de los prospectos locales requerirá de esfuerzos para compatibilizar distintos factores. Algunos de ellos son los que afectan a la competitividad internacional con objetivos de desarrollo local, sustentabilidad y cuidado del medio ambiente. De igual forma, es muy importante el desarrollo de proveedores y generación de nuevos conocimientos y capacidades.

Obstáculos argentinos

Para mancomunar dichos esfuerzos, Argentina necesita superar importantes escollos. Entre ellos, se pueden nombrar no solo la inestabilidad de su entorno macroeconómico, sino también alcanzar un marco regulatorio. El mismo deberá sostenerse en el tiempo o mejorar su articulación federal. 

Aprobación de la opinión pública

Finalmente, la minería deberá despejar de una vez por todas las dudas que concita en la opinión pública. Para ello, tendrá que concientizar respecto a las numerosas oportunidades de desarrollo que brinda a regiones muchas veces postergadas.

También tendrá que informar sobre los elevados estándares de protección ambiental y tecnificación que se utilizan en la minería moderna. Lo último no recae únicamente en las empresas: el Estado y las provincias deben acompañar, demostrando eficiencia y severidad en sus controles y promoviendo la mejora continua.

Esperamos, de esta forma, que Argentina y su relación con el cobre pueda reestablecerse y prolongarse en el tiempo.

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