Chia, la nueva criptomoneda “verde”

Chia, la nueva criptomoneda “verde”

Chia, la nueva criptomoneda “verde” que amenaza el mercado de discos duros y quiere competir con el Bitcoin. En este nuevo paradigma del que somos testigos, las criptomonedas no dejan de ser noticia.

Cómo funciona Chia

Chia Network es una nueva red de criptomonedas que está dando mucho de qué hablar. Su creador es un inventor ya conocido, Bram Cohen, el padre del protocolo peer-to-peer BitTorrent.

En 2017 , Cohen decidió crear una nueva red basada en cadenas de bloques (Blockchain), pero que superara las limitaciones de las redes actuales como pasa con el Bitcoin.

El Bitcoin usa una tecnología llamada Proof of Work (PoW). Esta garantiza la seguridad de la cadena, pero a su vez consume una cantidad enorme de energía. Tanto así que supera el consumo de algunos países como Argentina o Finlandia.

Chia resuelve este problema usando otro sistema (Proof of Spacetime o PoSt). En lugar de exigir el uso de cantidades enormes de cálculos que generalmente se ejecutan en tarjetas gráficas (también escasas por esta razón), esta red usa discos duros.

¿En qué se diferencia Chia, la nueva criptomoneda “verde”, de Bitcoin?

Al ser la criptomoneda original —y hasta la fecha, la más valorada—, Bitcoin marcó el ritmo para las altcoins que han seguido su estela.

En este sentido, muchas criptomonedas utilizan una práctica adoptada por primera vez por Bitcoin para crear nuevos tokens llamada minería. Conocido como un sistema de prueba de trabajo (PoW en inglés), la minería requiere el uso de computadoras para resolver complejos rompecabezas matemáticos con el fin de desbloquear nuevos tokens de Bitcoin.

Esta es la primera gran diferencia con Chia, que utiliza en cambio lo que se llama un sistema de prueba de espacio y tiempo. ¿Qué implica esto? Para “cultivar” Chia —que evita el término minero— se necesita una gran cantidad de discos duros vacíos para albergar “parcelas”. A su vez, a estas se les adjudica un número de bloques en función del espacio disponible.

El creador de Chia, Bram Cohen, cree que este método es más confiable, seguro y ecológico que el funcionamiento de criptomonedas como Bitcoin.

La afirmación de que es más respetuosa con el medio ambiente es lo que más está llamando la atención.

A diferencia de Bitcoin, Ethereum y similares, Chia no utiliza la tarjeta de video para “minar” las monedas. Pero sí necesita escribir constantemente en una memoria, ya sea disco duro tradicional y SSD.

Problemas de Chia con las memorias

Según el sitio My Drivers, la cantidad de ciclos de escritura al minar Chia puede acabar con la vida útil de una memoria SSD en poco tiempo. Una memoria de 512 GB puede quedar inútil en apenas 40 días. Mientras que una de 1 TB duraría unos 80 días y una de 2 TB poco más de cinco meses.

En general, se estima que una SSD puede durar entre ocho y diez años si se utiliza de manera tradicional en una computadora. Esto es debido a que la cantidad de datos que se escriben a diario es, usualmente, inferior a 20 GB. Sin embargo, al minar Chia el proceso es muy diferente y representa un problema potencial.

De hecho, la situación ya puso en alerta a algunos fabricantes de SSD. Según My Drivers, estos ya están actualizando sus políticas de garantía y estas quedarían invalidadas si las unidades se utilizaran para minar criptomonedas.

Tal como ocurrió con las tarjetas de video, si Chia, la nueva criptomoneda “verde” se hace popular, la demanda de memorias SSD podría aumentar hasta hacer que los precios se elevaran más allá de lo conveniente. El ejemplo más claro es que al día de hoy es prácticamente imposible comprar una tarjeta de video al precio original de lanzamiento. En parte, esto se debe a la escasez de chips y, por otro lado, porque los mineros de criptomonedas han acaparado buena parte del stock.

¿Cuánta energía consume Bitcoin?

Se estima que si el Bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés).

Eso ocurre porque el proceso de “minar” la criptomoneda —utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar— consume mucha energía.

Según los investigadores, la minería de Bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año. Este es un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a la energía utilizada en una larga lista de países.

El tema volvió al debate luego de que Elon Musk, a través de su empresa de autos eléctricos Tesla, reportara la compra de USD 1.500 millones en Bitcoin. Esta jugada hizo que el precio de la divisa se disparara y encendiera críticas por la contaminación que genera.

Sin embargo, el 12 de mayo Musk anunció en Twitter que Tesla dejará de aceptar Bitcoin como forma de pago por sus vehículos eléctricos debido a su supuesto impacto medioambiental.

Luego, el Banco Central de China informó que estas divisas virtuales no serían tenidas en cuenta para los intercambios financieros en su país. Dos golpes que hicieron temblar al mercado y provocaron el derrumbe de las principales criptomonedas.

Y es que si bien el precio del activo digital había alcanzado un máximo histórico, este también fue el caso con su huella energética.

Eso llevó a un cuestionamiento hacia Musk, a medida que la escala del impacto ambiental de la moneda se vuelve más clara. También condujo a que nuevos críticos de alto perfil cuestionaran la moneda digital, incluida la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen.

La capacidad de Chia sigue aumentando

Chia anunció recientemente que su capacidad de almacenamiento global creció pasando de 120 Petabytes a un Exabyte. Pero eso no es todo. Sigue aumentado día a día.

Incluso algunos fabricantes globales de almacenamiento como Adata afirmaron ver incrementos recientes de sus ventas de hasta 500%. Este hecho ha generado temor en el mercado por los posibles sobrecostos. Especialmente si consideramos que esta red fue lanzada oficialmente hace poco tiempo.

Criptomonedas “verdes”

Chia Network no es la única que se tomó en serio el consumo de energía. Existen otras tecnologías como Proof of Stake (Pos) que algunas criptomonedas ya usan de forma nativa. Y otras grandes criptodivisas como Ethereum las están adoptando en forma gradual.

Lo que pasa es que el escenario de las criptomonedas, al igual que pasa con el mundo en estos días, cambia rápidamente.

Al menos a primera vista, Chia hace honor a sus credenciales ecológicas, ya que no necesita consumir grandes cantidades de electricidad. Sin embargo, el medio por el que los agricultores de Chia acuñan nuevos tokens no está exento de críticas, ni de un costo medioambiental.

Precaución ante todo

Vale recordar que siempre que se habla de criptomonedas, debemos tomar precauciones. Dado su altísimo grado de volatilidad, no es aconsejable invertir un gran porcentaje de la cartera en ellas. Mucho menos, en este momento.

Es fácil dejarse llevar por las tendencias o la ilusión de hacer dinero de forma rápida. Sin embargo, en lo que respecta a economía y finanzas personales debemos tener especial cuidado. El error o frenesí de hoy, se paga por un largo tiempo. A veces con mucho dolor. La información confiable y la diversificación son las claves del bienestar económico.

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