China: admirada, odiada y temida (parte 1)

China: admirada, odiada y temida (parte 1)

China: admirada, odiada y temida. La llegada del Partido Comunista de China (PCCh) generó un cambio rotundo en la economía y en la sociedad del gigante asiático. Es así que convirtió una estructura feudal basada en la producción rural en una urbana e industrial. Es por esto que hoy explica el 30% de cada punto de crecimiento mundial,

Podemos decir que hoy en día, China es admirada, odiada y temida en partes iguales. ¿Cómo un país fundamentalmente rural logró cambiar su economía? ¿Cómo es que China se convirtió en el gigante asiático que es hoy? Hay muchos factores históricos que explican este fenómeno. En esta nota en dos partes, veremos argumentos a favor y en contra de su increíble transformación.

Una mirada económica

La historia de China, que hoy llama tanto la atención, es mucho más sorprendente cuando se la toma en perspectiva histórica. No hay una equivalencia en ningún lugar del mundo por la que, en menos de 100 años, se hayan generado los cambios que logró China. El Partido Comunista de China fundó la República Popular China y tomó un país que ni siquiera tenía burguesía.

China era un país feudal. Como tal, las relaciones sociales de producción también eran feudales. No existía el capitalismo extendido en el país. La población estaba sujeta a los designios de los nobles que en las regiones tenían mucha presencia y poseían sus ejércitos. Esto sucedió durante la primera parte del siglo XX. 

Luego, cuando el PCCh fundó la República Popular China, encontró una economía totalmente destruida por la guerra civil, la segunda guerra mundial y con una fortísima presencia de los imperios de Occidente. Los mismos se habían hecho de diversas partes del territorio. Varias partes de China estaban en manos de Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña y otros.

¿Cómo logró la transformación?

China unificó el país en base a un idioma y comenzó una revolución típica del comunismo, con reforma agraria mediante. Hasta la muerte de Mao era una sociedad empobrecida y, fundamentalmente campesina, incluso hasta mediados de los 70. 

Con la muerte de Mao y la llegada de otra conducción política, hubo una transformación muy importante de la economía de China. Se tomaron medidas que transformaron su economía de empobrecida y campesina en urbana e industrializada.

Una economía que era centralmente planificada pasó a ser el tipo de economía en la que el Estado tiene una gran importancia. Pero, en esta, los mecanismos del mercado tenían ahora influencia sobre la vida cotidiana de los ciudadanos. 

Hoy en día, China es una sociedad que ha alcanzado un ingreso medio de USD 10.000 per cápita desde fines del 2009. No para de crecer a pesar de la pandemia y de las crisis del capitalismo en Occidente.

Así es que se ha convertido en una economía que es pivote en la generación de riqueza en toda la costa del Pacífico. A tal punto que explica el 30% de cada punto de crecimiento mundial. Por todo esto, puede decirse que China es admirada, odiada y temida.

Medidas económicas de la transformación

Hubo una reforma del Estado y una apertura de la economía. También se hizo una revisión del sistema estatal, por la que las empresas comenzaron a ser miradas desde un punto de vista más competitivo del que había sido utilizado hasta la muerte de Mao.

El Estado se deshizo de muchas unidades que eran improductivas. Ya no se trataba de dar empleo porque sí, de generar salarios por el mero hecho de que las personas tuvieran ingresos, sino que se buscó generar salarios en empresas estatales que fueran verdaderamente productivas. Son estas mismas empresas a las que se intenta hacer cada vez más competitivas. 

Lo que más trascendió fue la creación de las zonas económicas exclusivas en el este del país a fines de los 70. Estas eran experiencias de enclave capitalista en tres lugares neurálgicos de China. Fue así que en las zonas más internacionalizadas se aplicaron políticas que permitieron, por primera vez en la historia, la llegada de inversión extranjera directa. Asimismo, cambiaron las normas laborales. Las empresas que se radicaron allí podían hacer entrar dólares para importar productos que luego serían transformados y exportados.

Esa experiencia tuvo mucho éxito y se replicó en el resto del territorio.

Una idiosincrasia distinta a la de Occidente

La tasa de ahorro en China sigue siendo de las más altas del mundo. Por cada renminbi (nombre oficial de la moneda) de riqueza que se genera, casi la mitad se ahorra. Esto sucede porque la gente tiene una educación diferente de la de Occidente. El espíritu de consumo no es como el occidental.

La gente guarda el dinero para que sus hijos y sus nietos estén mejor que ellos. No hay un mercado de divisas y tampoco se pueden comprar inmuebles a diestra y siniestra, porque no existen. La población ahorra en yuan renminbi porque tiene una de las tasas de inflación más bajas .Es así que la gente no siente que pierda poder de compra.

Canjear mercado por conocimiento

Los chinos saben que son dependientes de Occidente. También son conscientes de que, mientras no inviertan en educación, van a seguir siéndolo. Como quieren evitar otro siglo y medio de humillación por parte de Occidente, han decidido independizarse hace varias décadas. Para ello, han resuelto invertir en su propio conocimiento. Canjearon su mercado por el conocimiento.

Las transnacionales vieron que China era un mercado muy importante y trataron de acceder a él durante décadas, pero el PCCh siempre se lo reservó. Entonces, el capital transnacional que quiere aprovechar ese potencial, tiene que abrir su paquete de conocimiento y compartirlo. Gracias a esa exigencia, muchas empresas fueron a China, se asociaron a empresas nativas y han tenido enormes ganancias.

Estados Unidos y Europa se sienten desplazados

En paralelo, las empresas chinas aprendieron. Las políticas de innovación indígena y de campeonas nacionales, como las llaman ellos, han creado empresas que hoy son estandarte de la Nación como Lenovo, Huawei, ZTE, BiteDance, dueña de TikTok, y otra enorme cantidad de compañías chinas en manos de chinos. Se trata mayoritariamente de capitales privados que con apoyo estatal empezaron a competir a nivel internacional. Estos capitales compiten en los mercados en los que la tecnología occidental era hegemónica. 

Hoy por primera vez en la historia del mundo, empresas de Estados Unidos y europeas se sienten desplazadas en sus mercados por compañías de un país con una economía en vías de desarrollo.

Perspectivas para el futuro

China aún tiene un largo camino por desarrollar en el sector de servicios. Tienen que movilizar 1.400 millones de personas en el segundo país más extenso del mundo. Aún hay un alto nivel de población en grado de ruralidad y el resto es urbano con ingresos muy superiores.

Otra batalla muy importante es la de homogeneizar el ingreso y generar desarrollo. En China hace tres meses se acabó con la indigencia, pero el desafío es achicar la brecha para desalentar la migración interna.

Vemos de este modo que el desarrollo y crecimiento de China son innegables. La transformación de un país rural en uno industrializado es algo que asombra al mundo. En tanto, es un país temido y odiado en igual medida. No es para menos. Su Gobierno dictatorial y modo de vida totalmente controlado por el Estado no hace más que generar un repudio generalizado. Por un lado, China sorprende. Por el otro, causa rechazo.

Si querés saber más y te interesa escuchar la otra campana de China: admirada, odiada y temida para tener una visión más amplia del panorama, no te pierdas la nota de mañana. En ella, examinaremos las opiniones en contra de este país tan dispar.

Leave a comment

Send a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *