China tiene una Nueva Ruta de la Seda

China tiene una Nueva Ruta de la Seda

China tiene una nueva Ruta de la Seda. El país es, indiscutiblemente, la próxima potencia mundial. Su megaproyecto, La Nueva Ruta de la Seda, comprende una red de comercio entre Asia, África y Europa. Esto revolucionará el mercado internacional y elevará a China a niveles de superpotencia. Más de 70 países ya forman parte de esta nueva iniciativa que, sin dudas, ya está alterando el viejo orden mundial.

China está invirtiendo en puentes, puertos, líneas de ferrocarril y carreteras en todo el mundo. El sueño de la Nueva Ruta de la Seda le cuesta al Estado chino cientos de miles de millones de euros. El presidente chino Xi Jinping promete desarrollo y riqueza no solo para China, sino para el mundo entero. Sin embargo, la mayoría de los proyectos de infraestructura son ejecutados por chinos.

Después de la crisis financiera griega, ningún país europeo quería invertir en este país. Solo China supo ver la oportunidad y compró acciones del puerto de El Pireo. Desde el año 2016 tienen la participación mayoritaria de la compañía portuaria. Un hecho que todavía hoy le cuesta aceptar al sindicato griego de trabajadores portuarios.

En 2019, Italia se incorporó a la Nueva Ruta de la Seda. Las inversiones en el puerto de Trieste, en el norte del país, ya estaban acordadas. No obstante, se multiplican las voces críticas, especialmente en Europa, contra este proyecto. Temen que China consolide su supremacía en el mundo y divida al viejo continente.

Breve historia de la Antigua Ruta de la Seda

La Ruta de la Seda era una antigua red de rutas comerciales que transportaba mercancías, cultura, filosofía e ideas desde China a través de Eurasia hasta el mar Mediterráneo y viceversa. Aunque el término “Ruta de la Seda” es una denominación relativamente reciente, acuñada por el historiador alemán Ferdinand von Richthofen en el siglo XIX, el comercio de seda y otros productos a lo largo de las rutas comenzó ya en la dinastía Han (207 a. C. – 220 d.C.). Además del comercio, la Ruta de la Seda fue instrumental en la difusión del cristianismo y del budismo.

¿Qué es la Nueva Ruta de la Seda ?

La One Belt, One Road Initiative o BRI (Belt and Road Initiative – La iniciativa del Cinturón y la Ruta, en inglés), conocida en castellano como Nueva Ruta de la Seda, es un gran proyecto internacional lanzado por China en 2013. Esta iniciativa consiste en el establecimiento de dos rutas combinadas, una de infraestructuras terrestres y otra marítima, que mejorarían las conexiones chinas tanto en el continente asiático como hacia el exterior, dando a China más influencia económica y política a nivel mundial.

Fuente: mundorural2017.wordpress.com

Para el desarrollo de la ruta marítima, el Gobierno chino está llevando a cabo grandes inversiones en el sudeste asiático, el océano Índico, el este de África y algunos puntos de Europa. Las rutas terrestres conectan a China con puertos de esas regiones, así como con otros países asiáticos y Europa a través de Asia Central. 

Una de ellas es la ruta ferroviaria entre la ciudad china de Yiwu y Madrid, de más de 13.000 kilómetros, la más larga del mundo. Dentro de la BRI, China ha financiado también la construcción de gasoductos y oleoductos en Rusia o Kazajistán. Además, el proyecto todavía está en fase de desarrollo y —aunque ya ha logrado un gran despliegue de infraestructuras— podría extenderse a otras regiones del mundo como América Latina, donde China está ganando influencia.

Repercusiones de la Ruta de la Seda

Para gran parte de los escépticos, la Iniciativa del Cinturón y la nueva Ruta de la Seda de China resulta exagerada y excesivamente publicitada. 

La política exterior del presidente Xi Jinping es una mezcla de compromiso económico, diplomacia y astucia. Tenía la intención de aprovechar el momento histórico, cuando el liderazgo estadounidense tropezó, para dar forma a un orden mundial más al gusto de China.

El costo estimado de mejorar la infraestructura global, una madeja de metafóricas Rutas de la Seda que rodean al mundo por tierra y por mar, aumentó a 6 billones de dólares.

Las opiniones formuladas a favor y en contra de los BRI fueron exageradas. China dijo que estaba mostrando a los países el camino hacia un nuevo y transformador tipo de desarrollo. Los críticos en Estados Unidos dijeron que China estaba exportando su autoritarismo distópico y atrapando deliberadamente a los países pobres a través de la deuda.

¿La Ruta está perdiendo su brillo?

Sin embargo, la BRI ya estaba perdiendo su brillo, incluso antes de que la pandemia de coronavirus causara un brusco desaceleramiento del crecimiento mundial.

El proyecto estrella fue el Corredor Económico de China Pakistán (CPEC), con inversiones y préstamos que se rumorea valen 60.000 millones de dólares. Ha producido algunas centrales eléctricas muy necesarias, pero en general, se quedó corta. Los proyectos están en pausa y las deudas se están renegociando. El CPEC prestó poca atención a la precaria posición fiscal y de balanza de pagos de Pakistán, o a su espinosa política. Casi ninguno de los proyectos de cooperación industriales prometidos se llevarán a cabo. Lejos de transformar la relación, el CPEC ha dejado al descubierto sus limitaciones.

En otros lugares, desde Malasia hasta Sri Lanka, pasando por las Maldivas, la magnitud de las actividades económicas de China y su consentidos líderes corruptos han generado resentimiento local. Este factor, dice Andrew Small del Fondo Marshall de los Estados Unidos, ha socavado los objetivos económicos y estratégicos de China. La pandemia solo ha empeorado las cosas. En todo el mundo, aunque por lo general sin que se vea, China está teniendo que transferir deudas y aliviar los términos de muchos préstamos. 

Información contradictoria

Si bien el BRI parecía tener un futuro brillante y haría de China la nueva superpotencia, parecería ser que la información es contradictoria. Sin ir más lejos, en 2021, el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura, liderado por China, reportará más préstamos malos e incluso se enfrentará a que se hable de la degradación de su crédito. Con la reducción brusca de los préstamos, los proyectos de infraestructura chinos en los países pobres serán menos prominentes. Aunque el capital chino a nivel mundial sigue siendo de los más importantes del mundo.

También es de suma importancia contemplar las dificultades para llevar a cabo esos proyectos en caóticas democracias, en países con regímenes autoritarios o enfrentados a rebeliones. Todos estos factores contrastan con la retórica de los dirigentes chinos.

Sin embargo, los informes del deceso de la BRI por el COVID-19 son exagerados, dice Eyck Freymann, autor de un nuevo libro sobre el proyecto. En la primera mitad de 2021 recibirá un gran impulso. Si no escuchaste hablar de la “Ruta de la Seda Saludable” de China, pronto lo vas a hacer.

China y la diplomacia de las vacunas

China ya ha aprobado tres vacunas para uso de emergencia que son más baratas que las occidentales. Una vacuna estadounidense, fabricada por Moderna, puede costar más de 70 dólares por tratamiento, más de lo que los países en desarrollo pueden permitirse a escala. China ya está impulsando una de sus vacunas a socios BRI como México y Filipinas, junto con ayuda para pagarla.

Hay desafíos regulatorios y logísticos, y es posible que las vacunas en sí no resulten tan eficaces. Pero el Presidente Xi Jinping espera ayudar a China a escapar de su reputación de prestamista depredador, y como fuente del propio coronavirus.

Entonces, ¿China tiene una nueva Ruta de la Seda?

El gigante asiático está dejando un rastro en todos los continentes difícil de desmontar, con enormes consecuencias sociales y ambientales a partir de la megaminería o la construcción de autopistas y represas gigantes. Además está generando grandes cargas de deuda, aplastando salarios, e imponiendo condiciones desfavorables a los países receptores de sus capitales a largo plazo, y como vemos con los proyectos titánicos, el paisaje de gran parte del planeta ya no será el mismo.

Aunque Xi Xinping utilice la BRI como un estandarte para consolidar a China en una potencia mundial, sus debilidades geopolíticas y contradicciones internas hablan de que sigue siendo una incógnita que alcance el liderazgo en el futuro, si bien tuvo avances muy significativos, en términos comerciales y de influencia a partir de esta iniciativa.

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