China y su creciente poderío económico

China y su creciente poderío económico

Tal como las placas tectónicas de la corteza terrestre, las grandes potencias mundiales se mueven para unirse, separarse o transformarse. En este caso, China y Estados Unidos parecen llevar la voz cantante en la dinámica política y económica global. Y, mientras ambos países divergen entre sí, polarizan a una serie de naciones que se agrupan alrededor de ellos.

Estados Unidos y sus aliados

Con la asunción de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos, comenzó una ofensiva diplomática estadounidense por Europa y Asia.

La nueva política exterior estadounidense

Por ejemplo, Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos, cruzó el Atlántico con el objeto de renovar y reconstruir las relaciones con la Unión Europea y los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Estas relaciones se resintieron durante el gobierno de Donald Trump debido a su política exterior de “America First” (América Primero).

Por supuesto, no todo será fácil para la administración de Biden en Europa. Para comenzar, hay naciones con las que Trump tenía aliados, como Turquía, Polonia y Hungría. Estos gobiernos compartían con el expresidente de EE.UU. una ideología conservadora, nacionalista y populista. En algunos casos se les ha tildado de extrema derecha.

Por otro lado, aunque Biden mantiene grandes diferencias con la administración anterior, lo más posible es que también presione a la OTAN para que todos sus miembros compartan y asuman sus responsabilidades financieras y militares. Eso sí, con un discurso menos polémico y encendido que el de Trump.

Con quien sí ha mantenido una línea filosa es contra China, la misma que estableció Trump en su tiempo. De hecho, el actual presidente estadounidense no oculta sus intenciones de enfrentarse al gigante asiático y continuar siendo la primera potencia mundial. Por ejemplo, ante la Conferencia de Seguridad que se celebró en Munich, Alemania, Biden declaró: “Estamos en medio de un debate fundamental sobre el futuro y la dirección de nuestro mundo”.

Si los chinos y sus aliados esperaban otra política con el nuevo mandatario, se decepcionaron. Incluso, ni siquiera tiene planes inmediatos de eliminar o siquiera revisar los aranceles a los productos chinos que impuso Trump en su momento.

Las sanciones contra China

Hay varios temas a tratar con sus aliados europeos, como calentamiento global y terrorismo. Sin embargo, el tema de los uigures parece ser central para imponer sanciones a los funcionarios chinos por violaciones a los derechos humanos.

Los uigures son una minoría étnica que se reparte entre varios países de Asia, incluyendo Asia Central. Debido a sus creencias religiosas, China los somete a intensos controles y restricciones por ser musulmanes. De hecho, Beijing pasó de negar la existencia de los centros de “reeducación” a admitir que existen, pero con el propósito de “combatir el terrorismo”.

Por el caso de los uigures, Estados Unidos logró imponer una serie de sanciones contra funcionarios chinos junto a Canadá, Reino Unido y la Unión Europea.

Estados Unidos en Asia (Quad)

Pero Europa no es el único foco de interés de Estados Unidos. El secretario de Estado también se dirigió a las naciones de Asia y el Pacífico. Por ejemplo, propuso una reunión junto a China, India, Irán, Pakistán y Rusia dirigida por la ONU para encontrar solución al conflicto afgano. Además, Biden se propuso restablecer el acuerdo nuclear con Irán, abandonado por Trump, y del que China es signatario.

A diferencia de Trump que impuso sanciones comerciales y tecnológicas de forma unilateral contra China, Biden vuelve al camino de las alianzas. Por ejemplo, hay un creciente interés en fortalecer la asociación Quadrilateral Security Dialogue (Quad) entre Estados Unidos, India, Australia y Japón. También hay conversaciones con Australia y Corea del Sur.

De todos estos países, India es el único que comparte fronteras con el gigante asiático y, además, es su socio comercial número Uno. Sin embargo, tanto India como el resto de países asiáticos como Filipinas, Malasia, Indonesia y hasta la comunista Vietnam, mantienen crecientes preocupaciones de seguridad acerca de China.

China y sus aliados

Por supuesto, China no se ha quedado tranquila ante esta nueva ofensiva estadounidense, más diplomática, eso sí.

Para comenzar, pagó rápidamente con la misma moneda: sancionó a personalidades de Canadá y Estados Unidos, así como a un organismo defensor de DDHH. También acusó a estos dos países de imponer sanciones a sus funcionarios sobre la base de rumores y desinformación. También defendió el derecho de utilizar campo de reeducación contra los uigures para defender su seguridad nacional.

No conforme con eso, China indicó que la alianza de Estados Unidos con India, Australia y Japón (Quad) estaba destinada al fracaso porque cada país juega solo para sí mismo. China cuenta con que la divergencia de metas de estas naciones termine por disolver esta alianza.

Mientras tanto, China continúa tomando espacios y fortaleciendo su Nueva Ruta de la Seda a través de alianzas con países de toda Asia. Estos tratados incluyen ayudas económicas y construcción de infraestructura. Lo único que logró ralentizar este proyecto fue la pandemia. Aunque China luce ya mucho más recuperada de las consecuencias del confinamiento, sus vecinos y socios aun luchan por salir a flote.

El poderío económico de China

De esta forma, el país de Asia se convirtió en la economía más grande del mundo. Esto lo logró al producir USD 22,5 mil millones en 2019, según número del propio Banco Mundial. Detrás de China con una producción de 20,5 y luego, al Unión Europea con 19,9.

Además, continúa atrayendo inversores debido al bajo nivel de vida e ingreso per cápita respecto a otros países. Por ejemplo, el PIB anual de China es de apenas $16.784 por persona, miesntras que el de EE.UU. es de 65.118. Por lo tanto, las empresas prefieren invertir y subcontratar en China por los bajos salarios de los trabajadores que abaratan los costos de producción.

Los fundamentos del crecimiento chino es la exportación de maquinarias y equipos a bajo costo. Las empresas chinas son líderes en sus sectores, entre las que se incluyen tres grandes empresas de energía PetroChina, Sinopec y China National Oshore Oil Corporation.

Para el año 2018, China ya se había convertido en uno de los principales exportadores del mundo. Hablamos de que sus negocios representaban el 16,2% de todas las exportaciones mundiales para un total de USD 2,5 billones.

A pesar de sus posiciones ideológicas divergentes, Estados Unidos y China son fuertes aliados comerciales y con mayores beneficios para el país asiático. Los números lo indican: en 2019, China envió a Estados Unidos USD 451.700 mil millones en mercancía. Por el contrario, EE.UU. apenas envió a la nación asiática USD 106.5 mil millones.

Esto representa un déficit comercial de más de USD 300.000 mil millones, razón por la cual Trump impuso una serie de aranceles que Biden no tiene pensado eliminar.

El crecimiento actual y la amenaza para Estados Unidos

En los primeros diez años del siglo XXI, la economía china amenazó con convertirse en una burbuja. ¿La causa? El crecimiento acelerado debido a la enorme inversión en infraestructura que alcanzó un 9% del total del PIB. Por ejemplo, el país construyó ciudades alrededor de las empresas más grandes para atraer trabajadores. Construyó ferrocarriles y líneas de transporte. Importó ingentes cantidades de materias primas.

Por último, y un detalle no menor, China es el segundo mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro de Estados Unidos. Es decir, que es el mayor acreedor del país norteamericano. Incluso, para el 2020 poseía alrededor del 15% de la deuda pública de ese país. Como China devalúa su moneda, el yuan, cada vez que lo requiere para ser más competitivo, Estados Unidos le exige que aumente el valor de la moneda. La respuesta del país asiático es amenazar parte de esos bonos públicos.

Por los momentos, es poco probable que Estados Unidos tenga oportunidad de relajarse con el tema de China. Hay que considerar que tanto desde el Congreso como desde lo interno de su equipo presionan para que mantenga una postura firme contra el gigante asiático que amenaza sus pasos.

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