Cómo proteger tu poder adquisitivo: 4 maneras

Cómo proteger tu poder adquisitivo: 4 maneras

Todos sabemos que no es posible mantener la misma calidad de vida hoy que hace 10 años con el mismo salario que se ganaba en esa época. Lamentablemente, los argentinos lo sabemos por experiencia propia. Sin embargo, aun en las economías más estables y con índices anuales de inflación mínimos, es necesario actualizar salarios de tanto en tanto. Esto se debe a que el dinero pierde poder adquisitivo con el correr de los años.

Qué es el poder adquisitivo

Se llama poder adquisitivo al valor de una moneda respecto a la cantidad de bienes o servicios que se pueden comprar con una unidad de ese dinero.

Es normal que, transcurrido un tiempo, se necesite una mayor cantidad de dinero para comprar un producto. En economías sanas, al cabo de un año quizá se necesiten unos centavos más, porque la inflación se ubica en alrededor del 2%. Aunque no lo parezca, este porcentaje es una buena señal, porque indica que hay una creciente demanda de servicios.

Pero en economías conflictivas como la de Argentina, al final del año se requiere un 20 o 30% más del valor inicial. En general, inflaciones tan altas que destruyen el poder adquisitivo se deben a guerras, desastres naturales o malas decisiones gubernamentales.

Protegé el poder de compra de tu dinero

Cabe aclarar que el dinero que pierde poder adquisitivo es el que se tiene ahorrado. El que se recibe y se intercambia enseguida por productos y servicios no pierde valor, ya que se cambia al mismo valor que se recibe.

Proteger el poder adquisitivo de la plata es relativamente fácil si la realidad es una economía estable y próspera. Solo se deben buscar instrumentos financieros o formas de ahorro que garanticen un interés anual superior a la inflación. Esto es especialmente importante para personas como jubilados, que reciben una cantidad fija de dinero al mes.

Sin embargo, las cosas se complican en países inflacionarios. Los instrumentos seguros y sin riesgo a bajo interés no son útiles porque la tasa de pérdida de valor supera ampliamente a los intereses que se reciben.

Acciones: Evaluar riesgos

Una de las soluciones atemporales para proteger el poder adquisitivo es invertir en acciones. El problema de las acciones es que siempre hay riesgos asociados. Sin embargo, quizá el riesgo es aún mayor si la inflación es demasiado alta.

Las acciones preferibles en estos casos son las acciones de empresas que puedan continuar subiendo sus precios, como materias primas y petróleo. Por último, existe un plus si se buscan empresas que paguen dividendos a los propietarios de las acciones, ya que los dividendos ayudan a aumentar el rendimiento total de una cartera de acciones.

Criptomonedas para proteger el poder adquisitivo

Si con las acciones existen ciertos riesgos, con las criptomonedas sucede lo mismo por su alta volatilidad. Es por eso que para ahorrar en divisas digitales es deseable tener ciertos conocimientos del mercado criptográfico.

Aun así, es una de las mejores opciones cuando la inflación crece sin parar, porque a pesar de la variabilidad de precios, las criptos generalmente tienen una tendencia ascendente. Invertí en monedas conocidas y con respaldo de una comunidad como Bitcoin, Ethereum o Monero, entre otras.

Bienes raíces

Es una versión más o menos segura si se compra con un crédito hipotecario a tasa fija. Con el tiempo, el comprador termina pagando la misma cantidad de dinero, pero este vale menos. Es una inversión bastante a largo plazo y nada líquida, así que se debe calcular mantener esa casa por unos años.

Hay que estudiar muy bien cuáles son las mejores opciones hipotecarias y sacar cuentas de los gastos totales de la casa o departamento antes de invertir, incluyendo el seguro para proteger la inversión.

Invertir en uno mismo y en la familia

Esta es una de las mejores inversiones que pueden hacerse a mediano y largo plazo: invertir en educación, formación y preparación. Especialmente si con los nuevos conocimientos se pueden mejorar los ingresos o aspirar a condiciones salariales más satisfactorias.

Aprender inglés, hacer cursos relacionados al área laboral, aprender a manejar las finanzas o a gestionar un negocio, desarrollar nuevas habilidades, etc. son algunos de los beneficios personales y financieros de invertir en uno mismo.

 

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