Dólar, materias primas, acciones y bonos: un mercado más agitado

Dólar, materias primas, acciones y bonos: un mercado más agitado

En una fuerte suba sobre las tasas de los títulos públicos en los países desarrollados, los mercados acentúan la fuerte caída con la que vienen desde principios de año.

El S&P 500 lleva casi una pérdida del 20%. En lo que va de junio, esta tendencia se aceleró asfixiantemente, ya que el mercado en Nueva York lleva una pérdida cercana al 10% en menos de semana y media.

El mercado accionario se ve afectado por las políticas monetarias contractivas que afectan aún más la liquidez, dado que el apresuro de los bancos centrales es causado por los altos datos de inflación que no registraban desde hace 30 años.

Esta inflación se reflejó en el aumento del precio de las materias primas. Dicho aumento es sostenido por el stress financiero, el cual, a su vez, es causado por la caída de las divisas.

La caída de divisas se produce a causa de los fuertes déficits fiscales que se mantienen desde la pandemia hasta la actual guerra en Europa (que genera un shock negativo de oferta, acentuando la ya global escasez de alimentos).

Caída de los mercados financieros

El mercado muestra una fuerte caída a nivel internacional, lo que puede ser la antesala a una caída en las previsiones de crecimiento a nivel global. Todos los pronósticos parecen ver una estanflación prolongada y con matices de los años 70, sobre todo en lo que respecta a precios de energía más caros (tal como fue la crisis petrolera que ocasionó la OPEP junto a las guerras de desgaste que hubo por aquellos años).

Nos encontramos ante un escenario de fuerte caída de los mercados financieros globales, volatilidad al alza en el precio de las materias primas, problemas en las cadenas de suministros, problemas sanitarios en la segunda economía del mundo y una guerra estratégica en el abastecimiento de alimentos (y, en consecuencia, un aumento del precio de los alimentos).

Las variables no son muy alentadoras para ver un crecimiento sostenido de la economía mundial, y mucho menos un desarrollo económico sustentable post pandemia.

Aumento de la productividad

La economía mundial debe encarar procesos de aceleración de aumento de la productividad en el sector energético (industria verde), de transporte (logística), conectividad (tecnología) y sanidad (bioseguridad) para mantener niveles de crecimiento sostenible.

Dichos sectores son claves para mantener la tendencia de crecimiento global que tenía la economía mundial desde antes de la pandemia. La productividad es el esfuerzo que le ganara a la volatilidad e inestabilidad que sufren los mercados y que ya está percibiendo la economía real.

Una mayor productividad e incorporación de nuevas tecnologías permitirán a la economía global sostenerse en el crecimiento —aunque con inflación galopante— mientras los Gobiernos tratan de solucionar sus deudas y licúan con inflación parte de sus déficits fiscales.

La productividad es la única que permitirá hacer crecer a las economías y generar más empleo de calidad, dado que atravesamos una gran transición de migración del capital humano desde industrias analógicas y tradicionales hacia industrias digitales y nuevas.

Esto también se traslada a cómo el capital está fluyendo en los mercados financieros globales, buscando retornos de inversión que superen al menos la tasa de 2, 5 o 10 años de los bonos emitidos por el sector público.

Si las industrias no logran superar estas tasas de interés real en los próximos meses, mientras se den cambios tanto en la oferta y en la demanda global de bienes y servicios seguiremos viendo la misma volatilidad de la que nos está acostumbrando el VIX desde 2017. Un mundo volátil, con estanflación y problemas geopolíticos que afectan los suministros por ahora de manera coyuntural pero con peligro de convertirse en algo estructural.

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