EE.UU. en un récord tras otro

EE.UU. en un récord tras otro

El 2020 resultó uno de los años más atípicos de la historia reciente. Y los mercados no son una excepción a esa anormalidad. En cuanto se inició la llamada crisis del coronavirus, las bolsas de todo el mundo se desplomaron por el freno abrupto en la actividad económica mundial. No solo las empresas locales de cada país se vieron afectadas por la falta de circulación sino que el comercio internacional dio un frenazo impensado.

De esta forma, muchas de las operaciones ya pactadas, terminaron por cancelarse y la circulación marítima en primer lugar, y aérea sobretodo, terminó por reducirse al mínimo posible. El parate fue tan marcado, que la reducción en la producción industrial de las mayores potencias, mostró una marcada caída en los niveles de polución a nivel global.

En ese contexto, la pandemia supuso un desafío por partida triple para todos los gobiernos del mundo. En primer lugar, desde el lado sanitario, dado que más de un país enfrentó una saturación de la ocupación de sus camas sin poder brindar la atención médica a toda la población que lo necesitó (y lo sigue necesitando). Esto expuso en todo el mundo realmente cuán preparados estaban los Estados ante una situación imprevista.

En segundo lugar, el aspecto político y social. Los gobiernos de turno tuvieron que hacer frente a las consecuencias de la situación mundial, Trump pasó de una comodidad relativa en febrero frente a una reelección, a una derrota casi asegurada por los malos datos económicos de EE.UU. a nivel interno. Alberto Fernández en Argentina gozaba de un 60% de aprobación en marzo apenas iniciada la cuarentena y hoy es uno de los principales apuntados ante la caída de la actividad en el país.

En tercera instancia, el plano económico, el desafío que siguen afrontando los gobiernos de todo el mundo ante el desplome que supuso el mes de marzo y todo lo que acarreó el aislamiento social junto a las empresas que pasaron a funcionar a distancia. La caída de la economía doméstica es, al día de hoy, uno de los grandes dolores de cabeza que tienen que enfrentar los estados.

En todo el mundo se aplicaron diferentes medidas para poder paliar la crisis económica. Desde planes de asistencia social (en Argentina existe el IFE, pero hay muchos países que implementaron ayudas económicas), hasta estímulos fiscales para empresas y usuarios, de forma que se alivien las cargas tributarias que correspondían a cada uno de ellos.

La cantidad de estímulos fiscales, prácticamente determinó el nivel de recuperación de cada una de las principales economías del mundo. Por eso resulta interesante poder ver el siguiente gráfico en el que se ve el nivel de dinero inyectado en la economía para poder mantener su funcionamiento y que el impacto sea el menor posible.

Fuente: J.P. Morgan Asset Management

 

Como puede verse, Estados Unidos fue el país que mayor estímulos fiscales dio, con más del 12% en comparación con el Producto Bruto Interno (PBI), lo cual representa un esfuerzo descomunal para responder a la pandemia. No es estrictamente de la administración Trump esta política sino que responde a las medidas tomadas por la Reserva Federal de los EE.UU., la FED.

La institución principal que oficia de Banco Central de ese país (y funciona independiente del gobierno), viene inyectando más de 3 billones de dólares en la economía norteamericana para que las consecuencias de la pandemia no impacten de la forma en que sí afectó en otros países del mundo.

Aún así, los datos económicos inicialmente no acompañaron a la primera economía del mundo, que quedó a las puertas de una crisis nunca antes vista. Durante marzo y abril, perdió más de 40 millones de puestos de trabajo, la mayoría de las pequeñas empresas que no pudieron afrontar la crisis, se declararon en bancarrota y los pronósticos auguraban situaciones aún peores.

¿Por qué EE.UU. es récord?

La respuesta viene anexada a lo anterior. El accionar de la FED terminó por darle a la economía estadounidense un poco de respiro como reacción a los graves datos económicos que tuvo como consecuencia del COVID-19. Esto hizo que para mantener la economía a flote, se reduzcan las tasas de interés, llevando a que la mayoría de las personas (e inversores) puedan a acceder a dinero de forma más sencilla.

La medida se tradujo en récord tras récord. El capital fue virtualmente por entero hacia las bolsas y los mercados de Wall Street, y por lo tanto, se pasó de un mercado que se acercaba a una depresión, con caídas del 30% en 1 semana, a un mercado puramente alcista, que es lo que viene dándose en los últimos meses.

De hecho, en las últimas 4 semanas, el balance de cada una cerró en positivo, algo que no se veía en muchos años. Para sumar optimismo, el S&P500 no solamente recuperó los niveles de principio de año (pre-pandemia) sino que ya está marcando récords históricos, llevando a algunas empresas a cotizar en su valor más alto de todos los tiempos.En la misma línea, el índice Nasdaq 100, que sigue a las empresas tecnológicas, lleva más de 40 días diferentes marcando récords de la medición. Esto convierte al 2020 en el año de mayor éxito para las compañías de ese rubro que, pese a todo lo que sucede, siguen abriéndose paso y aprovechando el estímulo fiscal norteamericano, para quedarse en lo más alto de las finanzas.

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