El BCRA apuesta al dinero digital

El BCRA apuesta al dinero digital

El BCRA apuesta al dinero digital. Dejará de emitir moneda de mayor denominación y no importará más billetes. A pesar de los pedidos del sector financiero, el BCRA considera que por el momento no es necesario imprimir billetes con números más altos que el de 1.000 pesos.

Esto sucede en el marco de altísimos niveles de emisión de 2020 para suplir el IFE que obligó al Banco Central (BCRA) a abastecerse de físicos. A su vez, los bancos reclaman que se emitan billetes más altos, pero el Central prefiere ir por el dinero digital.

El BCRA apuesta al dinero digital

Fuentes oficiales señalan que el BCRA impulsa el uso del dinero electrónico a través del programa de Transferencia 3.0, que avanza en la interoperabilidad del sistema de pagos por QR.

Además, ante la consulta de si Argentina entraría en gastos por tercerizar en el exterior la fabricación de pesos, desde la entidad aseguraron que no están previstas nuevas importaciones de billetes.

En el Central consideran que luego del pico de demanda que se vio el año pasado a raíz del IFE, la cuestión se estabilizó. Esto permitió abastecer las necesidades a partir de la capacidad de la Casa de la Moneda.

Voces en contra

No obstante, fuentes del sector bancario insisten en la necesidad de que se emitan billetes de más valor, como respuesta a la inflación de los últimos años.

La mayoría de los billetes circulantes al día de hoy son de 100 pesos. Es un costo para los bancos y una molestia para los usuarios”, respondieron desde el sector. Sin embargo, en línea con la postura de digitalización del BCRA, recomendaron utilizar MODO. Esta es la app para transferencias digitales creada por todas las entidades bancarias del país.

En febrero de este año, a los bancos les sobraban billetes de 100 pesos. Y es que tal cantidad de billetes ocupa un espacio físico importante y un traslado más caro. Para los bancos, la solución era (y sigue siendo) contar con más billetes de $1.000 y menos de $100. Es más: los bancos preferirían billetes de 5.000 pesos. Esta opción se analizó el año pasado, pero finalmente quedó en la nada. Es que el BCRA apuesta al dinero digital.

¿Negativa a convalidar la inflación?

En el mercado hay quienes consideran que la postura del Gobierno y del BCRA responde a no querer convalidar la inflación.

El economista Nicolás Gadano, quien fue subgerente y luego gerente del BCRA entre 2016 y 2019, señaló: “El presupuesto del BCRA 2021 prevé gastos por $33,7 mil millones, un 153% nominal por encima de lo gastado en 2019. El principal impulso son los costos de fabricación de billetes, es decir, los gastos de emisión, que en moneda constante crecieron un 86% anual en 2020”.

En este sentido, Gadano agregó que el gran aumento en los gastos de emisión está directamente relacionado con la postura de no emitir billetes de mayor denominación. Esta decisión desbordó la capacidad de producción de la Casa de la Moneda y llevó a importar billetes, como en 2013/15. Y agregó: El sobrecosto lo pagamos todos”.

Gadano se mostró a favor de incrementar la digitalización del dinero, pero reconoció que hay una enorme cantidad de personas que operan en comercios que “no están bancarizados”.

Un viejo problema

El problema viene de hace años. En 2015, Federico Sturzenegger, quien luego fue el primer presidente del Banco Central del anterior Gobierno, había escrito una columna en el diario La Nación titulada “¿Un billete de 500 pesos? No, todo lo contrario: suprimamos el de 100”. Con ese título provocativo, Sturzenegger pedía ir un paso más allá en la búsqueda de digitalizar las transacciones.

Sin embargo, durante el último Gobierno se crearon los billetes de $500 y de $1.000, ya que el uso de dinero físico sigue siendo alto para gran parte de la sociedad.

Factores psicológicos en juego

Existe la idea en algunos funcionarios del Gobierno de que un eventual billete de 5.000 pesos iría en contra del consumo. Esto se debe a que, a la hora de gastar, psicológicamente, el impacto de tener un billete de 5.000 pesos es mayor que si una persona tiene varios billetes de 100 o de 500 pesos. 

La economista Natalia Motyl de Fundación Libertad y Progreso, comenta: “Creo que debería ser todo digital. Lo ideal sería comenzar a sacar los billetes de menor denominación e imprimir de $5.000. El problema es que ante un año electoral, sería casi como gritar ‘bomba’ en un avión por el impacto en la inflación.”

Sin embargo, otros economistas piensan que en un país como Argentina –que ya lleva 15 años de alta inflación y en el que tienen gran impacto la política monetaria y macroeconómica– en estos momentos no sería prudente apostar por un billete de 5.000 porque aumentaría la llamada “inercia inflacionaria”.

¿Qué significa esto? Que ese nuevo papel provocaría que las expectativas fueran aún mayores a las actuales.

Historia del billete de 5.000 pesos

Billete 5000 pesos argentinos
Billete 5000 pesos argentinos

Se planeaba que el papel tuviera en el frente las imágenes de Ramón Carrillo, primer ministro de Salud de Juan Perón, y de Cecilia Grierson, la primera médica argentina. En su reverso se iba a estampar la figura del Instituto Malbrán. Fuente: Cronista

 

La idea de imprimir billetes de 5.000 pesos comenzó con la llegada de la pandemia y la instauración de la cuarentena. En ese momento, el organismo dirigido por Miguel Pesce había avanzado en el diseño y las tareas preliminares para concretarlo. 

Sin embargo, el proyecto quedó bloqueado por instrucción expresa del Presidente de la Nación , quien juzgó que alentaría “mayores expectativas de inflación y devaluación del peso en un momento complicado. La ya mencionada “inercia inflacionaria”.

Tal vez por eso el proyecto fue desestimado y desde el propio BCRA no dieron más explicaciones.

El dinero digital no es una novedad en el BCRA

El dinero digital no es nada nuevo. Ya por diciembre de 2020, el BCRA lanzaba la primera etapa de Transferencias 3.0. Este sistema nacional de pagos permite que cualquier comercio o empresa del país pueda cobrar por sus servicios a través de pagos hechos con el celular con código QR. Cuenta con acreditación inmediata y con la comisión más baja del mercado. Es así que el BCRA apuesta al dinero digital.

El objetivo de esta medida impulsada por el BCRA era que cualquier persona que tuviera una cuenta bancaria o billetera digital pudiera usar su teléfono para pagar en un comercio. Queremos crear un ecosistema abierto, en el que todos puedan beneficiarse y no sea una sola empresa la que imponga las condiciones. Tenemos un enemigo común que es el efectivo y, uno de los objetivos centrales es la inclusión financiera”, explicaba Carlos Hourbeig, director del BCRA, por esos días.

Transferencias 3.0 es monitoreado por el BCRA, pero está administrado por cuatro empresas privadas (Prisma, Red Link, Interbanking y Coelsa). Esto facilita la innovación y la interoperabilidad.

Hay que lograr que la gente deje de sacar el billete y use el teléfono celular. De este modo, el pago digital pasará a formar parte del día a día, sin temores y con naturalidad”, opinaba la Vicepresidente Senior de producto de Mercado Pago, Paula Arregio.

Una de las ventajas que tiene este sistema es la inmediatez de la acreditación del pago. Con Transferencias 3.0, el comerciante recibe el dinero en forma inmediata y a un costo de 0,8% por operación. Así es que podrán bajar sus costos y trasladarlos en mejores precios al consumidor.

¿Dinero digital para todos?

Podemos entonces afirmar que el avance del dinero digital es un hecho. Sin embargo, y más allá de todas las supuestas bondades que podría brindar, restaría ver quién se hace cargo de que cada comercio pueda cobrar con esta modalidad. Tampoco es descabellado pensar que hay personas que se niegan a la bancarización por decisión propia o debido a su situación económica. En definitiva, la tan mentada inclusión financiera no es tal si hay personas que quedan excluidas del sistema, ya que no todo el mundo cuenta con celulares y cuentas bancarias.

Más allá de todas las ventajas y facilidades que ofrecen estos sistemas, cabe preguntarse si este tipo de pagos y cobros, en última instancia, no llevan a un control más detallado de las actividades de cada individuo.

Todo tiene su lado positivo y negativo. Sería un gran paso poder ver qué es lo que hay más allá de las innovaciones que tanto se publicitan y se convierten en tendencia. Si bien el dinero digital no deja de ser muy conveniente y cómodo, es menester analizar cuántos de nuestros derechos seguimos cediendo a cambio de más confort.

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