El boom del aluminio en un parque eólico

El boom del aluminio en un parque eólico

El boom del aluminio en un parque eólico es la gran apuesta de Aluar. A cambio del congelamiento del precio que paga por la electricidad, la empresa comprometió inversiones. Las mismas se definirán en estos días y podrían llegar a los USD 1000 millones. Planea llegar en seis meses al 100% de su capacidad, traccionado por exportaciones a los Estados Unidos.

Luego de varias reuniones con el Gobierno, Javier Madanes Quintanilla anunció un acuerdo que le permitirá a Aluar, la fabricante de aluminio de su familia, alcanzar el 100% de su capacidad de producción. Esto sucede justo en un momento en el que el precio internacional del metal que se elabora en Puerto Madryn atraviesa su mejor momento en 13 años. Así es el boom del aluminio en un parque eólico.

Gran inversión en matriz energética

Según se difundió, un punto clave del convenio es un compromiso de fuerte inversión en matriz energética por parte de la compañía. Ese desembolso sería un nuevo parque eólico, de por lo menos 550 megawatts de capacidad. Es decir, más del doble del que tiene en la actualidad. Los ejecutivos están definiendo el monto del desembolso, que podría orillar los USD 1000 millones, en función de los actuales costos de este tipo de proyectos.

Aluar apunta a incrementar en 106.000 toneladas su producción, lo cual elevará sus exportaciones en USD 250 millones. En su último año fiscal, cerrado el 30 de junio, Aluar facturó USD 460 millones por sus despachos al exterior. “Como todo proceso industrial como el nuestro, que es electrointensivo, será un aumento progresivo. Empezamos ya. Pero nos llevará seis meses alcanzar ese potencial”, afirma Madanes.

Ya comenzó la incorporación del personal que ocupará los 600 puestos nuevos que se crearán. Al 30 de junio, la empresa tenía 2142 empleados. Por la pandemia, unos 350 estuvieron licenciados para trabajar. Cabe destacar que formar a un operario de Aluar demanda de cuatro a seis meses de entrenamiento.

Precio récord del aluminio

Cuando Aluar cerró su balance en junio, consignó que el precio internacional del aluminio estaba en USD 2500 por tonelada. “El consumo mundial del metal ha mostrado un importante crecimiento en los meses recientes. Se espera que la tendencia continúe durante el corriente año, a medida en que se vayan recuperando las actividades afectadas por la pandemia”, señala. 

En octubre, el aluminio ya superó la barrera de los USD 3000 —su mejor nivel desde 2008— y se proyecta a USD 3500 para fines de este año.

Falta de insumos

“En este momento, se puede aprovechar una coyuntura internacional que nos permite exportar en buenos términos económicos”, reconoce Madanes. Pero aclara que el valor internacional no es de traslado lineal a los contratos de exportación.

“Se está haciendo difícil cerrar precios por la falta de ciertos insumos, los que llamamos aleantes. Existe escasez de muchas materias primas críticas, como magnesio y silicio. Esto hace que nos cueste conseguirlas y eso puede determinar el precio final de nuestro producto“, explica el empresario.

A eso, agrega, hay que sumar el aumento de otros costos. El logístico, por ejemplo. El flete marítimo subió de USD 2700 a USD 13.000 la tonelada, cuantifica.

Cifras y porcentajes

En su último balance, Aluar facturó $84.728 millones, contra $95.241 millones de un año antes. Había perdido $5082 millones a junio de 2020. Produjo 305.683 toneladas de aluminio líquido, 22% menos que en el ejercicio previo.

Sus exportaciones cayeron 40%, a 210.042 toneladas. Los envíos a los Estados Unidos se redujeron 34%, como consecuencia de las restricciones entonces vigentes al ingreso sin arancel de aluminio argentino, limitado a 180.000 toneladas por año calendario. 

Hoy, no hay problemas con esto“, advierte Madanes. De hecho, los Estados Unidos traccionan la mayoría de la producción que se logrará con la planta de Madryn llegando al máximo de su potencial. “Es el mercado más predecible, con el que se pueden hacer contratos más sustentables, de largo plazo”, explica.

Argentina imprevisible

A pesar de que la demanda global es sólida, los embarques todavía no están asignados por esa dificultad para definir el precio.

Es que, a esa incertidumbre global sobre disponibilidad de insumos, se suma el riesgo argentino. “Estamos ejecutando las tareas de mantenimiento para adecuar la planta y que pueda llegar a su nivel óptimo de producción. Pero eso es lo que se puede planificar. Lo que más me preocupa no es lo previsible, afirma.

Energías renovables en suspenso

La onda verde de inversiones en energías renovables por la que Argentina aceleró su rumbo a partir de 2016, se frenó en los últimos dos años por dos factores: la falta de financiamiento y las restricciones a la capacidad de transporte.

De hecho, hay cerca de 1500 MW varados por más de una decena de proyectos que, directamente, no se realizarán. Y los principales jugadores pugnan por liberar esa capacidad bloqueada para avanzar con iniciativas propias.

El boom del aluminio en un parque eólico

“La inversión en infraestructura eléctrica, en transporte desde esta parte de la Patagonia al norte, es un tema complicado”, reconoce Madanes. Aluar lanzó su actual parque eólico en 2017, con una inversión proyectada de USD 815 millones. Ahora, pese a la situación económica, confía en obtener los USD 1000 millones que insumiría el segundo. “Todavía hay cajas a las que ir en los organismos multilaterales de crédito”, dice. 

“No es fácil”, admite. “Ayudaría mucho que el Gobierno llegara a un acuerdo con el Fondo”, concluye.

Vemos así que el boom del aluminio en un parque eólico será de gran productividad en un futuro no tan lejano. Por el momento, podemos considerar al aluminio como una buena inversión.

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