El campo argentino ante una posible reactivación

El campo argentino ante una posible reactivación

Este anormal 2020 se caracteriza por la paralización que generó en distintos sectores de las economías del mundo. Por supuesto que Argentina no fue la excepción. Tras la caída de la actividad por el coronavirus, las empresas vuelven lentamente a trabajar y a crecer. Aunque hubo algunos rubros que mientras tanto crecieron, como el sector tecnológico con empresas de origen argentino que subieron sus acciones por encima del 100% en su cotización en Wall Street.

A nivel global, afrontamos una situación de extrema volatilidad porque la caída del consumo del virus ha permitido que descienda bruscamente el Producto Bruto Interno (PBI) del país, lo que genera una inconsistencia a largo plazo en la economía argentina.

Pero la mayoría de las economías del mundo están en crisis, excepto la de China, un verdadero oasis. ¿Y qué le ofrece Argentina a China? Carne de vaca y cerdo, soja, maíz, trigo, entre otras materias primas y otros productos agropecuarios que la industria china manufactura o reutiliza. Si estas operaciones vuelven a prosperar, esto permitiría aumentar la tasa de exportaciones del sector ganadero, avícola, porcino y los demás.

Pero  la realidad del sector agropecuario es sumamente compleja. Algunos afirman que atraviesa su peor momento. Entonces solo le queda subir para arriba, lo cual coloca al campo argentino ante una oportunidad única de crecimiento.

De hecho, están tomando nota en el exterior de un posible escenario de resurgimiento económico de nuestro país. Un reciente informe del Banco de Inversión Barclays, referente en Wall Street, sostiene que “Argentina puede llegar a crecer hasta 9.3% en 2021”.

Argentina necesita generar un boom de exportaciones. Esto será clave para la generación de dólares que permitan el financiamiento y pago de la deuda que se está negociando y que posiblemente se acordará en el corto plazo.

Un país con escasas exportaciones, déficit en su cuenta corriente y con deudas no es atractivo para los inversores extranjeros. Por lo que si el campo logra reactivarse, así se podrá conseguir que los privados se sientan tentados por las oportunidades de inversión locales, que estarán garantizadas por el superávit comercial y el ahorro fiscal que haya.

Cuando el Estado ahorra, el sector privado puede gastar e invertir. Ese efecto de desplazamiento o expulsión es conocido con el nombre de crowding out. Implica que se aumenta la inversión en economía real y el Estado deja de hacerlo. Si Argentina hace esto y logra un acuerdo con su deuda, estarán planteadas las condiciones para crecer como país.

El rubro agropecuario, uno de los más productivos históricamente de nuestro país, está negociando una rebaja impositiva con el Gobierno para poder aumentar la capacidad de generar dólares. En la Casa Rosada analizan un paquete de medidas para incentivar determinadas actividades del campo y desarrollar una Argentina bioindustrial.

Fuente: Barclays.co.uk

“El campo es un socio central para el desarrollo, la idea es que nos sentemos a diseñar un modelo posible para no parar de producir, esa es nuestra Vaca Viva”, afirmó el presidente Alberto Fernández al medio de comunicación internacional Financial Times.

Si esto sucede con los impuestos al campo, en el contexto de la economía post pandemia que se viene, hay empresas que podrán desarrollarse y registrar grandes cifras de crecimiento. Esto podría significar aumentos en los números de producción agropecuaria, mayor generación dólares, suba del valor de esas compañías y cotizaciones más altas en el mercado accionario argentino e internacional.

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