El cobre y el litio serán las nuevas estrellas

El cobre y el litio serán las nuevas estrellas

El cobre y el litio serán las nuevas estrellas. Durante la última semana, el precio del cobre registró los USD 10.724 por tonelada y alcanzó así un nuevo récord histórico. La suba actual se debe a una combinación de factores. Estos incluyen la reactivación de la actividad global por un lado y restricciones de la oferta, por el otro. También debemos considerar las expectativas sobre el papel del cobre en la revolución tecnológica y productiva que tendrá lugar en la década que comienza.

La pandemia se cobró un peaje especialmente caro en América Latina: en lo sanitario, con uno de los ratios de contagios por población total más altos del mundo. En lo económico, con una de las recesiones más duras y una de las recuperaciones más lentas.

Sin embargo, hay una noticia alentadora: un ramillete cada vez más amplio de materias primas, entre ellas el cobre, ha superado en las últimas semanas los valores prepandemia. De este modo, abre una inesperada vía de escape a la crisis. Los retos son enormes pero las cosas lucen algo mejor que hace unos meses.

El mercado de materias primas —como las Bolsas o los bonos— ha dado un giro de 180 grados. Y con él, las expectativas de los países sudamericanos más dependientes: Chile, Perú y Bolivia, encumbrados por el cobre y el litio; y Brasil y Argentina, titanes globales de los agronegocios.

Recuperación de la demanda de cobre

China, que consume más de la mitad del cobre del mundo, ya importó durante los primeros cuatro meses de 2021 10% más cobre que durante el mismo período 2020. Esto, sin dudas, habla de la recuperación de la demanda.

En cuanto a la oferta, esta se concentra en Chile y Perú: ambos países latinoamericanos suman el 40% de la oferta de cobre de mina. Perú particularmente experimentó retrocesos importantes en su producción el año pasado, y aún no ha logrado recuperar sus niveles previos. La producción chilena tampoco se encuentra en plena forma y durante el primer trimestre del año retrocedió 2%. Las huelgas recientes anunciadas en los yacimientos pertenecientes a la empresa australiana BHP añadieron presión a los precios.

Las expectativas juegan un papel cada vez más relevante. Esto se debe a que el cobre se encuentra presente en la mayoría de las iniciativas de reducción de emisiones de carbono

Cobre en vehículos eléctricos y energías renovables

Los vehículos eléctricos representan una proporción pequeña del parque automotor actual. Sin embargo, la International Energy Agency (IEA) proyecta que en diez años promedien una tercera parte de las ventas. Esto incrementará significativamente la demanda de cobre, ya que los vehículos de nueva generación cuadruplican su uso.

Lo mismo sucede con las iniciativas que permiten avanzar hacia una matriz energética más limpia. Tanto los parques solares como los eólicos demandan entre tres y cinco veces más cobre por watts generado que los tradicionales

Los minerales ‘verdes’ relevan al petróleo

El petróleo fue el factor clave en el último ciclo alcista de las materias primas. Esta vez, en cambio, la historia parece bien distinta. El cobre y el litio serán las nuevas estrellas. Desde el abismo de abril, la recuperación del petróleo ha sido más rápida de lo esperado, pero incomparable con la de aquel entonces. “La gran diferencia entre ambos episodios es el crudo. Este no está acompañando el aumento de precios de algunos minerales y alimentos. Y eso impedirá a los países petroleros compartir el impulso”, señalan los analistas.

Los tiempos cambiaron. Con los autos de combustión firmes por el giro verde de los Gobiernos de cumplir los objetivos climáticos, el petróleo ha caído en desgracia. Apenas es sostenido por los recortes de oferta de la OPEP. Aún le quedan unos años más de dominio en la matriz energética global. Pero no resta mucho más.

Ese cambio de era ya está dejando huella en el mapa geoeconómico latinoamericano. Los grandes exportadores de crudo —Venezuela, México, Colombia, Ecuador—, que vivieron días de vino y rosas con el barril por encima de los 100 dólares, apenas podrán sacar rédito del regreso a la vida de los commodities.

El litio, otro mineral en boga

Gracias a los desarrollos en torno a las baterías de litio —otro mineral que se encuentra en el centro de esta transición—, la energía renovable podrá ser almacenada en dispositivos especiales. De esta manera, puede ser utilizada en momentos que no sopla el viento con la intensidad necesaria o de noche. En las celdas necesarias para baterías de almacenamiento, el cobre es también indispensable como conductor eléctrico.

El cobre y el litio serán las nuevas estrellas

El cobre y el litio son esenciales en la industria de placas solares y el ensamblaje de automóviles eléctricos, entre otros. El litio, específicamente, es fundamental para las baterías. Y la oferta mundial de ambos pasa, en gran medida, por cuatro países sudamericanos. Estos países tienen las de ganar en un escenario de subas de precios como el actual: Chile, Perú y, en menor medida, Bolivia y Argentina.

Con el fin de no rezagarse, la compañía china Ganfeng Lithium firmó un acuerdo inicial para explorar la instalación de una planta de baterías de litio en Argentina.

Se trata de una de las principales productoras mundiales del producto utilizado en las baterías de los vehículos eléctricos. Tiene en su cartera de clientes a los fabricantes de automóviles Tesla y BMW.

La empresa está desarrollando el proyecto de salmuera de litio Cauchari-Olaroz en la provincia de Jujuy, noroeste de Argentina. El proyecto está programado para producir 40.000 toneladas de carbonato de litio equivalente por año. Asimismo, el comienzo de la producción está pactado para la primera mitad de 2022.

Es que el cobre y del litio serán las nuevas estrellas del futuro, desplazando al petróleo.

¿Cómo se posiciona Argentina en relación al cobre?

Argentina no cuenta con ningún proyecto minero de cobre desde que Minera Bajo La Alumbrera cesó sus operaciones en 2018

La ubicación relativamente baja del país en la distribución de reservas mundiales de cobre no se debe a falta de potencial, sino al bajo nivel de exploración de su territorio. Así lo demuestran los importantes resultados anunciados recientemente en Filo del Sol (su última campaña de perforación fue la mejor de su historia reciente). Compartimos la cordillera de Los Andes con Chile, principal país minero de la región. Así es que existen evidencias de similitudes geológicas que nos pueden acercar bastante a ese nivel de riquezas.

Además, estos proyectos de grandes dimensiones implican desembolsos de inversión extranjera directa que no muchos emprendimientos pueden presumir. La puesta en marcha de Josemaría demandaría USD 3.091 millones. Esta suma no solo se destinará a la construcción de la operación, sino al desarrollo de infraestructura complementaria.

Es así que el proyecto requiere la construcción de 244 kilómetros de carreteras para transportar el mineral hasta la ciudad de San Juan, tendidos eléctricos de alta tensión y otras mejoras que benefician la constitución de polos de actividad, alejados de los principales centros urbanos (Josemaría se ubica a 460 kilómetros de la capital provincial).

Otro aspecto relevante para las provincias es el empleo. La construcción de Josemaría va a requerir 3.000 personas en promedio. Durante su operación se crearán 650 empleos directos (cabe recordar que las remuneraciones en minería son de las más elevadas del país). Además habrá 1.000 puestos adicionales, vinculados de manera indirecta como proveedores. El proyecto estima que para operar, va a gastar USD 364 millones promedio cada año. 

Desarrollo de otros proyectos de cobre en Argentina

Desde su asunción, el Gobierno ha prestado especial atención al desarrollo de proyectos de cobre. Todo esto, por una buena razón: únicamente Josemaría, prevé exportar USD 19.800 millones durante sus 19 años de vida proyectados, es decir, unos USD 1.150 millones por año.

Este es un valor nada despreciable para un Gobierno que necesita generar divisas para afrontar vencimientos de deuda externa y sostener el equilibrio de la siempre problemática balanza comercial argentina.

A pesar de que una parte considerable de este potencial se encuentra aún por descubrir, Argentina cuenta ya con una importante cartera de al menos diez proyectos avanzados. Entre ellos suman necesidades de inversión por cerca de USD 20.000 millones.

Obstáculos para Argentina

La gran cantidad de proyectos de cobre en desarrollo avanzado a lo largo del mundo (existen alrededor de 50 proyectos en instancias similares a las de Josemaría) señala que la concreción de los prospectos locales requerirá de esfuerzos. Sobre todo para compatibilizar factores que afectan la competitividad internacional con objetivos de desarrollo local. También debemos mencionar la sustentabilidad, cuidado del medio ambiente, desarrollo de proveedores, y generación de nuevos conocimientos y capacidades.

Para ello, Argentina requerirá superar importantes escollos. Dos de ellos son la inestabilidad de su entorno macroeconómico, como también poder alcanzar un marco regulatorio que se sostenga en el tiempo o mejorar su articulación federal.

Concientización de los beneficios de la minería

Finalmente, la minería deberá despejar de una vez por todas las dudas que concita en la opinión pública. Si consideramos que cobre y del litio serán las nuevas estrellas, la minería tendrá como obligación concientizar respecto a las numerosas oportunidades de desarrollo que brinda a regiones muchas veces postergadas. Como así también sobre los elevados estándares de protección ambiental y tecnificación que se utilizan en la minería moderna.

Lo último no recae únicamente en las empresas. El Estado y las provincias deben acompañar, demostrando eficiencia y severidad en sus controles y promoviendo la mejora continua.

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