El COVID logró algo que parecía imposible.

El COVID logró algo que parecía imposible.

Hay algo que la Unión Europea, radicada en Bruselas, reclama desde hace años. Que Alemania haga esfuerzos para reducir su superávit por cuenta corriente. Esto significa que exporta muchísimo más de lo que importa. Esta diferencia es tan elevada que hace 7 años, la Comisión Europea inició una investigación formal para ver las razones y el impacto de este superávit.

Aunque el Gobierno Alemán redujo ligeramente este número desde el 2015, lo cierto es que no deja de estar totalmente desbalanceado comparado con el resto de la comunidad europea y eso pone en riesgo a toda la zona que usa al Euro como moneda exclusiva.

Sin embargo, la crisis del coronavirus logró en solo unos meses algo que desde Bruselas no pudieron lograr en casi 1 década. El COVID-19 está borrando el superávit de dos maneras dentro de la economía alemana. Por un lado, hundió las exportaciones de Alemania, y por otro lado, las medidas económicas que está tomando el gobierno, favorecen al consumo interno.

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En el siguiente gráfico se muestra brevemente la evolución del superávit aleman de los últimos años, , incluyendo el déficit por inversión realizado en el final de los 90 y la primera década de este siglo

Fuente: Eurostat

En caso de mantenerse así por un tiempo, se llegaría al “reequilibio” alemán, uno de los objetivos más buscados por la Eurozona. 

Esto demuestra, una vez más, que el coronavirus no es solamente un “cuento chino”, sino que implicó consecuencias económicas de todos los tipos a nivel internacional sin distinguir entre países desarrollados o no. Por lo que es importante saber analizar los datos de relevancia internacional que repercuten en el resto del planeta.

¿Cómo afecta el “reequilibrio” alemán?

Por un lado, el motor económico de Europa parece tomarse un descanso. Esto hace que el resto de los países pueda empezar a tomar importaciones de otros lugares, además de Alemania, y eso abre la posibilidad a que se abran nuevas oportunidades comerciales.

Si ese fuera el caso, será interesante, ver qué países del viejo continente deciden dejar de importar productos alemanes para reemplazarlos por empresas locales o importaciones de otros países. Llegado el caso, resulta fundamental encontrar cuáles serán las empresas beneficiadas de este intercambio de importaciones y exportaciones.

¿Cómo se llegó a esta situación?

Cuando las empresas empiezan a ahorrar y a reducir su inversión, los hogares replican esta conducta y, además, el Estado también empieza a ahorrar, el producto de todo esto es alcanzar uno de los mayores superávits del mundo, que encima parecía mejorar la posición alemana frente al resto del mundo.

Eso fue el inicio de lo que pasó en el país germano. Esto hizo que los alemanes tuvieran muchos más activos (acciones, inmuebles, bonos, etc) que el resto de los países del mundo, que a la inversa. Además, la posición acreedora de la mayor economía de Europa hizo que su balanza siempre fuese positiva.

Estas últimas cuestiones son importantes para entender por qué no todo depende directamente de las importaciones directamente y no es una cuenta de restar los ingresos y egresos de esa ecuación.

Lo relevante es que la situación empezó a corregirse, al menos durante los próximos meses, debido a la crisis causada por el Coronavirus. Las previsiones del Bundesbank (el Banco Central de Alemania) son de caídas del 13% en las exportaciones para lo que resta del año. Mientras que en contrapartida, las importaciones solo van a reducirse un 7%.

Esto se traduce, según se podía ver en el gráfico de Eurostat (la agencia de estadística de Bruselas) en una caída interanual del 31% para las exportaciones y del 21% para las importaciones. Lo que significa una reducción del superávit comercial en 3.500 millones de Euros y de más de 7.000 millones de Euros en el superávit de cuenta corriente.

La solución alemana

Todo parece indicar que el ‘reequilibrio’ va a ser de forma drástica y casual. El Gobierno de Angela Merkel es el que más estímulos fiscales está aplicando de todos los países europeos para hacer frente a la situación de la pandemia del COVID-19. El paquete de medidas está muy orientado al consumo, con ayudas directas a las familias y una reducción del IVA para la segunda mitad de este año.

Dentro de esa batería de decisiones que tomó el Estado en Alemania, también se incluyen “un programa para modernizar y hacer más sostenible la economía a través de la digitalización, la mejora de la movilidad y la protección del medio ambiente”, según indicaron desde BNP Paribas, uno de los principales bancos europeos

La reducción en los impuestos fue uno de los principales ejes de la sostenibilidad de proyecto alemán para hacer frente a la pandemia. Posiblemente, si la mejor economía del viejo continente está aplicando ese tipo de medias, quizá sea hora de que a este lado del atlántico también empecemos a pensar en estímulos fiscales que fomenten la reactivación económica.

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