¿El mundo deja de ayudar a Argentina?

¿El mundo deja de ayudar a Argentina?

¿El mundo deja de ayudar a Argentina? La suba de tasas —respuesta tradicional de política monetaria— atentaría contra los términos de intercambio de las exportaciones argentinas.

La inflación en el mundo está en alza. El diagnóstico y reacción de las autoridades económicas difiere entre las economías centrales y las emergentes.

Esta diferencia de diagnóstico hasta el momento benefició a Argentina. También mantuvo elevado el precio de las materias primas y exigió una menor depreciación del peso para recuperar competitividad respecto de las monedas de la región. Sin embargo, no es seguro que pueda mantenerse mucho tiempo más. ¿El mundo deja de ayudar a Argentina?

La inflación estadounidense

Hasta hace unas semanas, en Estados Unidos la hipótesis dominante de la actual inflación era que se trataba de un problema transitorio por desajustes en la oferta. Esto se conoce como “cuellos de botella” a resolver mediante estímulos directos.

En palabras del presidente Joe Biden, Estados Unidos se enfrenta con “más infraestructura”. Su programa establece un presupuesto de USD 2 billones. Esto es aproximadamente 10% del PBI para optimizar la logística terrestre mediante la construcción o mejora de 20.000 rutas y 10.000 puentes. El mensaje subyacente es que la tasa de política monetaria no se toca. 

La inflación ya no es un “fenómeno transitorio”

Sin embargo, recientemente el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, empezó a virar su postura, señalando que la inflación no parece ser un fenómeno transitorio. En ese contexto, se aceleraría la reversión de la política monetaria expansiva de la Fed y las tasas de interés subirían antes de lo esperado. La contracara puede reflejarse en una profundización de la tendencia bajista en los precios de los commodities.

Por el contrario, Brasil ha seguido una política de subas de la tasa de política monetaria (Selic) de 2% a 7,75%. Esto se da en el contexto de mayores presiones inflacionarias internas y los riesgos latentes del contexto internacional (en particular, la aceleración de los precios). 

Sin reacción de la política monetaria

Es evidente que, aunque los precios se aceleraron cuatro puntos porcentuales en las economías centrales, aún no hay reacción de la política monetaria. Las presiones alcanzan también a los mayoristas.

Por ejemplo, en Estados Unidos, desde el inicio de la pandemia estos precios crecieron ocho puntos porcentuales por encima de los minoristas. En Brasil, por su parte, lo hicieron 35 puntos más que los precios al consumidor desde el inicio de la pandemia. Este hecho evidencia importantes restricciones para trasladar precios por parte de los productores. 

Durante la pandemia, la interrupción global de suministros provocó severas restricciones de oferta. En Estados Unidos, la normalización de actividades hizo que la demanda se inclinara principalmente hacia los bienes durables y que presionara sobre la oferta de algunas materias primas, insumos intermedios y servicios de logística. En consecuencia, los inventarios tocaron mínimos históricos. 

El resultado fue evidente: la inflación minorista interanual llegó a 6,2% en octubre, el porcentaje más alto en treinta años. Cabe resaltar los casos de los precios de los combustibles (+50%), así como de los vehículos nuevos (+9,8%) y usados (+26,4%). 

Razones del aumento de precios

Los cuellos de botella generaron aumentos iniciales en los precios de algunas materias. En muchos casos, estos comenzaron a bajar una vez restablecidos los suministros. 

Al mismo tiempo que aumentaba el precio de las materias primas, la mayor demanda de componentes como microchips generó que varios sectores tuvieran problemas de abastecimiento. De este modo, debieron frenar su producción, realimentando los límites de oferta.

Por último, el otro factor que empuja al alza los precios es el aumento en los costos y tiempos de la logística internacional. 

En este contexto, se entiende la postura de la Reserva Federal de no subir las tasas de interés. Una vez que cesen los cuellos de botella, la inflación debería moderarse. 

Alivio temporal

La conjunción de tasas de interés bajas con perspectivas estables en Estados Unidos y crecientes en Brasil generó un doble alivio sobre la competitividad del peso y los precios de los commodities.

Al mismo tiempo, si Brasil no hubiera subido la tasa, el real hubiera seguido castigando la competitividad argentina. Por caso, en noviembre, la suba de la Selic permitió que el tipo de cambio real de Argentina respecto al real brasileño perdiera 1,4% de competitividad, versus 5,8% durante octubre.

¿El mundo deja de ayudar a Argentina?

Si finalmente el consenso migra de la oferta a la demanda, la suba de tasas atentaría contra los términos de intercambio de las exportaciones argentinas. En consecuencia, afectaría la buena performance de las cantidades exportadas en el tercer trimestre. La apreciación de las monedas duras reduciría el precio de las materias primas y los productores locales necesitarían otro tipo de cambio para liquidar sus exportaciones.

Los últimos indicadores muestran que es poco factible que cambie la reacción de los formuladores de políticas en el mundo. En qué medida puede cambiar, dependerá de la tolerancia de la sociedad norteamericana a convivir con la inflación y los estímulos de demanda que se sostienen (tasas cercanas a cero y programas de recompra de activos). 

Si las visiones que indican que la inflación actual no es transitoria prevalecen, las presiones salariales pueden revertir el cuadro.

Hasta entonces, las condiciones globales están dadas para que el Gobierno argentino encare finalmente un sendero gradual de estabilización y ordenamiento macroeconómico. El acuerdo con el FMI puede contribuir en esa dirección.

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