El podio de los peores lugares para pasar la pandemia tiene a Argentina

El podio de los peores lugares para pasar la pandemia tiene a Argentina

El 2020 es probablemente el año más excepcional del último siglo. No es algo especialmente destacable, sino todo lo contrario. Es el año donde debieron hacerse excepciones para todo: para entrar o salir de un país, para sacar un turno, para transportarse, o lo que sea.

El COVID-19 cambió las reglas a lo largo de todo el mundo, y pareciera haber barajado las cartas y repartido nuevamente para iniciar una nueva forma de vida. La mayor crisis sanitaria desde la gripe española, allá por 1918-1920, llegó a un punto en el que, salvo la China, las principales economías del mundo se desplomaron en niveles nunca antes vistos.

De hecho, pese a la recuperación que se viene dando desde las caídas del PBI del segundo trimestre de 2020, analistas como los de JPMorgan estiman que los primeros 3 meses del próximo año también tendrán un carácter de recesión y que el PBI de las economías más desarrolladas volverá a valores negativos.

Mientras que hay países que calculan y recalculan sus perspectivas de aplanamiento de curva o de segundas y hasta terceras olas de covid, alentando cierres o cuarentenas estrictas, existen otros tantos que han reducido la cantidad de contagios al punto tal que prácticamente no tienen contagios autóctonos (es decir, transmitidos por personas que se contagiaron en el propio país).

No se trata exactamente de dónde haya más o menos casos, porque no es el único factor que influye, y por eso especialistas de Bloomberg —uno de los portales económicos más influyentes del mundo— se planteó la cuestión de analizar los lugares donde mejor se manejó la pandemia para las personas y por qué estos países son más cómodos para vivir.

Para eso, desarrolló un esquema en el que incluyó a las economías cuyo PBI sea superior a los USD 200.000 millones en diferentes métricas para analizar. Desde la cantidad de casos según la curva de contagios, las pruebas por millón de habitantes y la capacidad de suministrar una vacuna en el momento en el que exista.

No es definitivo, pero sí es un indicador para contemplar estas cuestiones, y a Argentina no le fue muy bien en esta lista. Se irá actualizando con el tiempo, pero será difícil que nuestro país revierta esta tendencia.

Los mejores

Nueva Zelanda está en la cima del ranking gracias a sus acciones rápidas contra la pandemia. El país oceánico tomó medidas desde el 26 de marzo, antes de que hubiese 1 muerte en el país y cerró sus fronteras de manera casi total pese a su dependencia casi exclusiva del turismo. Sin embargo, al día de hoy, pasaron más de 200 días sin un solo caso de COVID-19 transmitido de manera autóctona, y gracias a ello Nueva Zelanda vuelve a la normalidad interna de una forma bastante más acelerada que el resto.

El segundo del Ranking de Resiliencia al covid es Japón, que pese a no tomar el mismo camino que Nueva Zelanda, mantuvo normas sanitarias y de higiene sumamente estrictas, sumada a la condición de Japón que desde hace décadas tiene normalizado el uso del barbijo en toda la sociedad para las grandes urbes. En función de esos antecedentes, tardaron relativamente poco en desarrollar un sistema de salud público para reasignar a los casos positivos de COVID-19 para su mejor tratamiento

Quien completa el podio de los mejores lugares para pasar la pandemia es Taiwán, que ante las advertencias de la situación en Wuhan, lugar de origen del virus, decidió cerrar automáticamente sus fronteras y centrarse en la tecnología para desarrollar aplicaciones tanto para la detección de casos (con rastreamiento de ubicación, para evitar potenciales focos de brotes), como para detallar el acceso a la salud en distintos puntos. Un universo de distancia.

El peor

México encabeza el ranking del peor lugar para vivir durante la pandemia, pero Argentina lo sigue de cerca. De esta forma, nuestro país no tiene ni las condiciones técnicas para hacer frente, ni la cantidad de test requeridos por millón de habitantes y tiene índices de contagio superiores a la media en todo el mundo. Además enfrenta un problema aún peor, una relajación por el verano, que terminará produciendo un rebrote llegado el invierno, y un Gobierno sin la infraestructura ni la posibilidad de llevar adelante una campaña de vacunación efectiva en todo el territorio.

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