El único ganador del 2020

El único ganador del 2020

China va  recuperar todo lo perdido de su PBI durante este año mientras que Europa y Estados Unidos, como otros centros económicos siguen contabilizando recesiones no vistas en décadas. La economía del gigante asiático marca una tendencia asombrosa y todos los indicadores muestran que aunque el COVID-19 haya tenido el epicentro en China durante mucho tiempo, el país se sostiene como un gran competidor para ser la primera economía del mundo.

El inicio fue turbulento, el coronavirus impactó muy fuerte en la economía china durante los primeros meses de este año, sin embargo, las políticas totalmente duras del gobierno de Pekín para controlar el virus resultaron bastante efectivas, considerando que desde marzo hasta hoy, China solo tuvo 10.000 casos en total, que es el promedio de casos que se confirman en Argentina por día.

Hoy, es el propio COVID el que ayuda a la recuperación de la economía china. El aumento de las exportaciones con productos relacionados con la pandemia y la asistencia sanitaria fue masivo y fue uno de los motores de la recuperación económica asiática frente a la pandemia, algo que muchos países sin manufacturas de este tipo, no pueden experimentar. De hecho se estima que Europa recuperará sus niveles pre-pandemia para 2022 o 2023.

Fuente: El Economista

Esto genera una situación entre irónica y paradójica. El primer epicentro de contagios del coronavirus, la pandemia más impactante de los últimos 100 años, terminó siendo el único país del mundo capaz de poder lograr la recuperación en “V” que buscaba todo el resto. Esto significa que China va a poder igualar su nivel de PBI de principios de 2020 con la recuperación que viene teniendo, a pesar de la caída masiva del comercio mundial. Por su parte, EE.UU. sufrirá una contracción del PBI de entre el 5 y el 10% estimada para este año, tratando de achicar ese margen de baja recién para 2022.

Según los analistas de los principales bancos del mundo, las diferencias en las que se gestionó la economía durante los meses de pandemia serán el legado más importante para la próxima década. El hecho de que el gigante asiático haya sido el primer país afectado por el virus, le quitó la previsibilidad que pudieron tener otros países, pero al mismo tiempo la lógica indicaría que estaría entre dos y tres meses adelantado a los hechos.

Aún así, el éxito chino se cimentó en políticas de contención muy restrictivas y de fuerte acatamiento durante un breve período de tiempo, dado que el virus fue aislado rápidamente y eso distanció a China de los brotes masivos que hubo en otras regiones y que básicamente hoy siguen frenando la economía y el comercio internacionales. De esta forma, tras el impresionante repunte del último trimestre, los datos de actividad confirman que el crecimiento continúa a un ritmo sólido.

¿Por qué crece China?

Desde Pekín vienen demostrando desde hace décadas que son un hueso duro de roer, sobre todo en las crisis. No solo ahora, sino que la crisis financiera de 2008 tampoco representó un mayor inconveniente. Para el 2020 recibió el primer golpe de lleno con el COVID, y frenó preventivamente casi todas las industrias para evitar contagios masivos. Esta medida terminó aplanando casi por completo la curva de contagios para marzo, justo el punto en el que todo el resto del mundo entraba en cuarentena.

Hoy la maquinaria productiva de China está funcionando a todo motor desde hace unos meses, mientras todo el resto del mundo permanece en “hibernación”. En ese sentido, la rapidez para actuar y la firmeza de sus decisiones convirtieron la debilidad en fortaleza y así el Gobierno chino se convirtió en el gran proveedor de todas las economías del mundo, abasteciendo a la mayoría de los países que necesitan de exportadores de manufacturas.

China se convirtió en la fuente de recursos fabricados  del mundo en lo peor de la pandemia y eso impulsó su economía de forma superlativa en el plazo inmediato. Existe la posibilidad de que se normalice la situación en 4 o 5 años vista, pero en lo concerniente al 2020, no hay forma de rebatir el accionar económico de China para con la pandemia.

La recuperación que viene experimentando el gigante asiático es, por mucho, mejor de lo que auguraban las más aventuradas estimaciones. Esto se debe a dos factores principales

  • La capacidad de producción
  • La demanda interna

El primero de esos factores muestra la autosustentabilidad de China en un gran espectro de ámbitos que, salvo algunos recursos naturales no obtenibles dentro del país, puede abastecer no solo a su población de casi 1.400 millones de habitantes, sino dejar un gran resto para exportaciones. La cuota de mercado que consiguió la exportación china con la pandemia. Hace dos años, exportaba el 12,9% de las manufacturas mundiales, mientras que hoy alcanza el 14%.

En términos de China solamente, las exportaciones mencionadas aumentaron un 9,5% interanual si se lo mide en dólares, según reveló la aduana del país. Es el mayor crecimiento interanual de los últimos 18 meses. Lo interesante es que el crecimiento que se dio viene de la mano de un aumento del 38,4% de productos y dispositivos médicos por un lado, y 11,8% de dispositivos electrónicos por otro.

El segundo de los factores es, de alguna manera, el nivel de consumo que puede sostener la población más numerosa del mundo, que acompaña la recuperación económica. En julio y agosto, volvieron a la normalidad la mayoría de las actividades, incluidos restaurantes y vuelos internos para vacaciones y turismo. En consonancia con esto, permitieron a los hoteles mantener hasta el 70% de tasa de ocupación, lo que llevó a los viajes aéreos dentro de China al 90% de los niveles pre-pandemia.

De las 20 economías más grandes del mundo, la única que logrará aumentar su PBI durante el 2020 será el gigante asiático, que en el mediano plazo arrastrará al resto del mundo en esa recuperación siendo uno de los mayores socios comerciales de la mayoría de los países. La recuperación china no es un accidente sino que está impulsada por un programa de inversiones fuertes en importaciones y consumo. La fuerza de Pekín radica además en la reactivación de la construcción, que aumentó la demanda de materias primas y los metales a nivel mundial.

De esta forma, China será el único gigante que no solo evitará una contracción en el PBI, sino que además descartó una recesión técnica (dos trimestre seguidos de caída del PBI). Más allá de este concepto técnico, el gigante asiático alcanzará un crecimiento positivo en el conjunto del año. La economía de esta forma será aún más grande mientras el resto del mundo sigue sufriendo los efectos de la pandemia, convirtiendo a China en el gran ganador de este 2020.

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