¿Es Argentina una empedernida deudora serial?

¿Es Argentina una empedernida deudora serial?

¿Es Argentina una empedernida deudora serial? El Gobierno tiene una ventana de 60 días para evitar caer en default y pagar más de USD 2.400 millones al Club de París. A qué riesgos se enfrenta la economía y cómo los informes difieren unos de otros.

Si necesito un préstamo, tengo claro que tendré que pagarlo. Nadie me lo va a regalar. Si soy consciente de que me es imposible pagarlo, ¿por qué lo pediría en primer lugar? ¿Para crearme problemas en el futuro? Por otra parte, si gasto más de lo que puedo pagar, ¿cómo espero poder cumplir con la cancelación de mi préstamo? Esta tonta simplificación de mínimo sentido común puede aplicarse a los países, salvadas las distancias.

Es así que Argentina ya entró en la cuenta regresiva para alcanzar un acuerdo con el Club de París. Tendrá que acelerar las negociaciones en los próximos 60 días para lograr una postergación del vencimiento que supera los USD 2.400 millones. De esta manera, evitaría caer en default y sumar dificultades a una economía que sufre los avatares de la pandemia de COVID-19 .

Los medios económicos y políticos franceses reconocen que no hay muchos motivos para que el Club de París niegue a Argentina el “tiempo puente” que necesita para organizar la reestructuración de su deuda. Como condición, insisten en que el país respete algunos imperativos.

¿Cuáles son las consecuencias de un default?

Una mayor brecha cambiaria, un bajo nivel de inversiones y una profundización en la caída del empleo podrían ser las primeras consecuencias de una cesación de pagos, que además complicaría la salida de la crisis, según estipulan economistas y consultoras.

El monto que la Argentina debe desembolsar supera los USD 2.400 millones entre capital e intereses. Esta es una cifra que el país no está en condiciones de afrontar en la actualidad, ante un nivel de reservas internacionales que recién en el último período comenzó a recuperarse.

Hasta el momento, el Gobierno cosechó el apoyo de Portugal, Francia, España, Alemania e Italia. Estas señales parecen ser signos positivos para algunos.

¿Cuánto tiempo se busca postergar el pago?

En este escenario es que el titular del Palacio de Hacienda, Martin Guzmán, buscará extender el plazo de pago a un período superior a los dos meses y, de ese modo, no caer en default. Mientras tanto, también negociará la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Si Argentina entra en default con el Club de París, pero hay un guiño de querer negociar tras las elecciones, se puede seguir”, puntualizó el economista Fausto Spotorno. Asimismo, recordó que cuando el país llegó al último acuerdo años atrás “tenía la ventaja de no tener deuda con el FMI”.

Más tensiones para el dólar

Con relación a la probabilidad de que un default impacte en el tipo de cambio, sostuvo que “el mercado lo da por sentado”. “Ya está impactando en el hecho de que la brecha cambiaria crece con un tipo de cambio que se está atrasando”, enfatizó. Asimismo, manifestó que “una parte del mercado ya dice que se va al default. ¿Es Argentina una empedernida deudora serial?

Sin embargo, Spotorno no descartó la posibilidad de un salto en las cotizaciones financieras ante la posibilidad de que el Gobierno no logre un acuerdo con el Club de París. Este panorama “genera desconfianza”, lo que promueve una mayor demanda de divisas en busca de “protección”.

Si seguimos con el cepo duro y no se pueden cambiar pesos por moneda extranjera, la gente que quiera dólares los va a cambiar por otra cosa. Eso hará subir los bienes durables, aunque es un proceso más largo”, analizó.

Más riesgos del default

El director ejecutivo de GRA Consultora, Gabriel Rubinstein, consideró que, si Argentina ingresara en default con el Club de París, se agravaría la escasez de inversiones externas. Además,va a haber un deseo significativo de sacar recursos del país. De esa forma, las brechas cambiarias pueden irse a la zona del 150 o 200 por ciento y descomponer toda la situación económica”.

Según afirmó, ello implicaría “menos actividad, inflación muy alta todo el tiempo y pérdidas de reservas”.

El economista vaticinó así que, de caer en cesación de pagos, el país deberá afrontar “una situación totalmente frágil que también tendría un efecto en la duración de la crisis, dado que las consecuencias negativas dilatarían la salida.

Doble riesgo de default

“Si se entra en default con el Club de París, lo más probable sería que esto sucediera porque el acuerdo con el Fondo tampoco está claro. Esto aumentaría el riesgo que existe de que se entrara en default con ambos”, evaluó. También describió que “sería una especie de efecto dominó porque entrar en default con el Club de París es una señal de que no hay acuerdo con el Fondo”. Entonces, ¿es Argentina una empedernida deudora serial?

Respecto de la posibilidad de llegar a un acuerdo con el FMI, insistió en que se llegará a un entendimiento entre las partes “porque a nadie le conviene no hacerlo” y subrayó: “Las consultoras no creemos que a nadie le interese entrar en default con el Fondo. Al final del día, lo más probable es que se evalúen los costos y beneficios. Nunca van a encontrar un FMI tan amigable como ahora”.

Exigencias que Argentina debería escuchar

“El primer imperativo es que Alemania y Japón, los dos principales acreedores que acumulan casi un tercio de la deuda, den su visto bueno. El segundo, que Argentina se someta a las exigencias del FMI. Entre ellas se encuentra la aceptación de una visita de la institución en las próximas semanas”, analiza un especialista del Banco Natixis.

Escenarios complicados e informes disímiles

La seriedad y urgencia de los comentarios obtenidos en París contrasta con el optimismo de los medios oficiales argentinos, que esperan poder presentar un anuncio intermedio este fin de semana.

Un anuncio intermedio sigue sin ser un acuerdo. El problema es que crece el desconcierto en cuanto a la verdadera capacidad del gobierno argentino de cumplir con sus promesas, cuando una parte del oficialismo contradice todos los esfuerzos de ambos en el exterior”, agrega la misma fuente.

Malestar e irritación ante incumplimientos

Esta disparidad de comentarios lo único que consigue es aumentar la irritación de algunos miembros clave del Club de París. Esta reacción contradice las declaraciones oficiales argentinas sobre la importancia de una corriente de “simpatía” o “sintonía personal” entre el presidente argentino y los dirigentes europeos.

Ese sentimiento fue sintetizado con severidad por un ex primer ministro francés conservador: “Es absolutamente inadmisible que un país deje de cumplir una y otra vez con sus obligaciones. Argentina siempre tiene una excusa para hacer default”, precisó al fustigar además la “mala costumbre” de sus dirigentes de turno de imputar la responsabilidad del naufragio al gobierno anterior.

La que menos soporta esa actitud —señala— es la canciller alemana Angela Merkel. “Desde hace años afirma que, cuando una personalidad política decide presentar su candidatura a las elecciones, tiene la obligación de conocer la realidad de su país y estar convencida de que puede resolverla. Entonces, cuando pasa el tiempo y siguen utilizando la misma excusa una y otra vez, suele indignarse”, relata.

Intereses mutuos vs. simpatías personales

Pero la canciller alemana, así como sus homólogos más influyentes en el Club de París o en el FMI, son perfectamente conscientes de que las relaciones en esos foros se establecen de Estado a Estado. Lo que importante son los intereses mutuos y no las simpatías personales.

Historia de los defaults argentinos

Sin hacer alusión a la larga tradición de defaults del país, la inadmisible costumbre de no pagar” de la Argentina a la que aludía el dirigente francés se remonta a 1956. Ese año, el Club de París fue creado precisamente por proposición del ministro de Economía argentino, Adalbert Krieger Vassena, para poder reunirse con los acreedores públicos en París sin tener que realizar una gira por cada capital.

Más recientemente, el país dejó de honrar sus obligaciones en 2001, después de una declaración de default generalizado. En 2014, el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, obtuvo un acuerdo que establecía un plan de pagos que debía permitir al país regresar a los mercados internacionales.

En aquel momento Laurence Allan, jefe de la división análisis de riesgo América Latina del instituto IHS, había estimado que “el convenio obtenido ayudaría a Argentina a argumentar que no son un gobierno que considere normal no pagar sus deudas”.

Pero el país volvió a omitir sus obligaciones en 2019, durante la presidencia de Mauricio Macri, al no liquidar la totalidad de un vencimiento. Y en mayo del año pasado, cuando vencía originalmente la última cuota de la renegociación de Kicillof, el Gobierno de Alberto Fernández le pidió al Club una postergación del pago al encontrarse en plena negociación con los acreedores privados del país. Hubo acuerdo para una prórroga, que venció precisamente el 31 de mayo pasado.

Entonces, ¿es Argentina una empedernida deudora serial? Solo la historia responderá esta pregunta. Sin importar el color político de quienes nos gobiernan, parecería que siempre estamos en el mismo lugar, repitiendo patrones de comportamiento. Resta ver cómo se desarrollará este nuevo capítulo de una historia sin fin.

Leave a comment

Send a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *