¿Estamos nuevamente ante un default?

¿Estamos nuevamente ante un default?

¿Estamos nuevamente ante un default? Todas las señales parecen indicar que veremos un nuevo default en unas semanas con los países asociados al Club de París. Ante las declaraciones del Presidente el viernes pasado de que los acreedores van a tener que esperar, podemos suponer que sumaremos otro default a nuestra colección.

La suma a pagar es un poco más de USD 2.300 millones, y restan los vencimientos con el FMI y otros organismos. Según el último reporte de la Secretaría de Finanzas de finales de 2020, por capital e intereses este año habría que pagar a organismos internacionales USD 7.564 millones, y a organismos oficiales USD 2.891,7 millones. Esto da un total de USD 10.545,9 millones.

El BCRA cuenta con reservas líquidas en torno a los USD 6.000 millones. Ya se hizo el pago en concepto de algunos intereses al exterior, pero para estar “tranquilos” se requiere pagar y sostener ingresos de divisas netas por un monto equivalente.

Hay varios factores a tener en cuenta. Uno de ellos es que la soja alcanza precios récord de USD 600. El Gobierno obtiene del FMI USD 4.500 millones en DEG (Derechos Especiales de Giro) y las tasas de interés internacionales se encuentran alrededor de 1%. Todo esto hace suponer que Argentina tiene fondos como para cancelar una parte de la deuda. Sin embargo, la decisión parece ser no pagar. A todo esto, mayo sigue corriendo y el Club de París sigue sin cobrar desde 2019. 

¿Qué es el Club de París y cuál es su relación con Argentina?

El Club de París es un grupo informal de Gobiernos que coordinan la administración de créditos otorgados por sus agencias públicas a otros Gobiernos. Está integrado por 20 Gobiernos de países desarrollados y dos emergentes, Brasil y Rusia.

Desde la década de los 50, Argentina viene tomando créditos oficiales. Luego de las dificultades de los años 80 se cumplieron diversas rondas de negociaciones hasta su normalización en los 90.

Después del default de 2001, hubo dos intentos de acuerdo promovidos en 2008 y 2010 sin solución alguna. Posteriormente, en enero de 2014, se inició otra ronda de negociaciones que cerró con un acuerdo que vence en mayo de este año.

Del mismo resultó el reconocimiento de un capital adeudado de USD 4.955,3 millones más intereses por USD 1.102,1 millones, dando como total USD 6.057,4 millones. A esto se sumó la acumulación de intereses punitorios acumulados entre 2004 y abril de 2014, y reconocidos por los funcionarios de entonces, por USD 3.633,17 millones. En total, la deuda escalaba a USD 9.690,6 millones a cancelar en 5 años.

Grandes dudas por los punitorios

Esta negociación fue muy criticada por la oposición, y motivó una denuncia judicial contra el entonces ministro de Economía, motivada por la diferencia por los intereses punitorios reconocidos entre las cifras publicadas en 2013, más el supuesto reconocimiento de una deuda con el Gobierno holandés. Estos punitorios aparentemente nunca habrían sido transferidos al país. 

A finales de 2013, el Club de París informaba que la deuda (sin punitorios) de Argentina era de USD 6.336 millones, de modo que el salto por los intereses punitorios dio lugar a sospechas de todo tipo, para muchos no debidamente aclaradas aún hasta la actualidad.

Cancelación de parte de la deuda y plazo hasta mayo de 2021

La cancelación acordada consistió en un pago inicial de USD 642 millones en julio de 2014, y luego una serie de pagos anuales de USD 1.100 millones en mayo de 2015. El resto se saldaría en cuotas anuales entre mayo de 2016 a 2019, aunque el plazo para estos pagos se podía extender dos años más, hasta mayo de este año. 

Según el comunicado de Finanzas del 28 de julio de 2014, para el período entre mayo de 2014 y mayo de 2019 se aceptó pagar por el valor residual de la deuda una tasa del 3% para todas las monedas de origen, más una tasa de interés compensatoria adicional del 4,5%. Por el saldo impago a los 5 años de vigencia del acuerdo, se abonaría una tasa final del 9% hasta su efectivo pago, en un plazo por dos años más (hasta mayo de 2021).

Luego de los pagos efectuados entre mayo de 2014 y mayo de 2019, esa deuda se redujo a USD 1.935 millones.

Suba de la deuda y vencimiento 

Al aplicar la tasa de interés del 9% sobre la deuda, esta ascendió en mayo de 2020 a USD 2.110,5 millones. Como no se canceló el año pasado, corre otro 9% de tasa de interés hasta el corriente mes, resultando en un pasivo a cancelar de USD 2300,4 millones. En el mensaje del proyecto de Ley de Presupuesto 2021 enviado al Congreso por el Ministerio de Economía, se estimaba que el pago para este año era de USD 2.100 millones y que se asume la postergación de los vencimientos más allá de 2023.

Muchos expertos opinan que, de no abonarse el saldo adeudado a fines de este mes, correría de facto un nuevo período de gracia de 60 días. En realidad, Argentina podría pagar algo de lo adeudado antes de ese plazo o después.

¿Estamos nuevamente ante un default?

En este escenario, se deberían reiniciar negociaciones, evitando que el 31 de julio el Club de París declare a nuestro país oficialmente en default, y se empiecen a aplicar automáticamente punitorios a pagar a futuro.

Los encuentros con autoridades de varios países europeos para llegar a una reestructuración amigable con el FMI tienen sentido, pero respecto de la deuda con el Club de París no es claro cuánto pueden aportar. España, Francia e Italia, suman apenas el 16,2% de la deuda con dicha grupo.

El comunicado oficial de 2014 indicaba la siguiente composición de la deuda de Argentina con Gobiernos y entes oficiales de países miembros del Club de París: 37,37% con Alemania, 22,34% con Japón, 7,98% con Holanda, 6,68% con España, 6,29% con Italia, 6,28% con Estados Unidos., 5,31% con Suiza, 3,62% con Francia, 2,02% con Canadá, y 2,11% con otros 7 países.

Casi el 68% se concentra en pasivos con los Gobiernos de Alemania, Japón y Holanda. ¿Hay realmente diálogo con dichos Gobiernos? ¿Acaso todo depende del apoyo político que obtenga el Ministro de Economía o se espera alguna señal del FMI?¿Ayuda o no al diálogo con Joe Biden la visible preferencia argentina por los Gobiernos de China y Rusia, y la falta de condena al régimen de Nicolás Maduro? 

Costo para Argentina

Atar el bienestar de un país a ideologías es la mejor manera de echarlo a perder, lo sabemos bien. No obstante, los habitantes de este país estamos a merced de diferentes ideas políticas que operan por encima de lo que podría traer algo de tranquilidad a largo plazo. Parecería que el aplauso inmediato es mucho más importante que ordenar las cuentas. De este modo, nunca cerramos el círculo vicioso de pedir dinero, no poder devolverlo y ser eternamente deudores.

Es que atrasarse con el Club de París es peor que atrasarse en el pago de la tarjeta de crédito.

El problema de Argentina es que siempre que va a pedir auxilio ante el FMI a un país europeo, el pedido carece de sustento: “¿Se presentó un programa económico?”, pregunta el ministro europeo, y el silencio es la única respuesta. Definitivamente, no hay plan. La pregunta sigue siendo pertinente, ¿estamos nuevamente ante un default?

¿Puede pagar Argentina al Club de París?

Fuentes del equipo económico aseguran que es una situación posible, aunque deja al BCRA en una posición de vulnerabilidad.

Todo esto se desarrolla en un marco de lucha de poderes personales. Varios personajes de la política local están jugando a ver quién es más fuerte y gana la partida. A esto se suma la crítica de la semana pasada a acreedores, FMI y empresas. Mientras tanto, el reloj sigue marcando la hora.

Desde el Ministerio de Economía se venía efectuando un fuerte ajuste en las cuentas públicas de manera sigilosa. Es decir, la soja, el “impuesto a los ricos”, la eliminación del IFE y el ATP. Pero esto olía a reordenamiento fiscal y debía ser corregido de una u otra manera para generar rédito político.

El correr de los meses conduce a la actual administración a un escenario conflictivo y complejo, que exige definiciones y decisiones que hasta ahora brillan por su ausencia.

Por todo esto, ¿estamos nuevamente ante un default? El default nunca es la salida, sino la entrada a un futuro hipotecado. Este sacrifica el crédito futuro de la nación. Este resultado lo sufrirán las generaciones venideras, como viene sucediendo desde hace décadas. Y es que nosotros somos esas generaciones. Ahora, hay que sumarles todas las que vienen. Las decisiones improvisadas de hoy son las consecuencias que el país sufrirá por décadas. 

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