Facturación cortada: la situación crítica de los peluqueros.

Facturación cortada: la situación crítica de los peluqueros.

En una cuarentena (mejor llamada “centena”) XXL como la que se vive en Argentina, algunos sectores laborales se encuentran en una situación realmente crítica.

Más de 90 días corridos sin facturar y cubriendo los costos de alquileres, sueldos, impuestos y otros varios, es un panorama que destruyó por completo algunos negocios y acabó con la facturación de muchos profesionales.

La industria de la belleza y la estética es una de las más perjudicadas. Así lo demostraron los peluqueros, los cuales tienen prohibida su atención al público por las políticas de distanciamiento social que buscan detener la tasa de contagios del COVID-19.

Los peluqueros Claudio Cerini y Fabio Cuggini, fueron tema de la agenda mediática semanas atrás. Ambos presentaron nuevos protocolos de seguridad para retomar la actividad, pero los organismos oficiales que nuclean a los trabajadores de esta industria ni siquiera asistieron a la reunión.

Las autoridades remarcan una y otra vez que estas medidas preventivas son las dictadas por la Organización Mundial de la Salud, y que romper la cuarentena es un delito grave. Si los clientes de una peluquería se contagian su responsable podría ser acusado de homicidio.

Muchos peluqueros del interior del país desarrollaron sus protocolos en conjunto con infectólogos y actualmente se encuentran atendiendo a sus clientes, pero en regiones como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que tiene más de 20.081 infectados y más de 415 muertes por COVID-19, la vuelta de las peluquerías no parece viable.

Al borde del colapso

En el país hay más de 80 mil salones de belleza que le dan empleo a un promedio de 300 mil personas. Las peluquerías reciben más de 250 millones de visitas al año y conforman un volumen de negocio superior al 1% del PBI nacional. Esto explica un poco por qué la demanda de este servicio se encuentra “al rojo vivo” en esta cuarentena.

En provincias como Jujuy, La Pampa y Mendoza, algunos salones reabrieron sus puertas con atención reducida y estrictos protocolos de higiene, mientras que otros se encuentran con una facturación nula desde el 20 de marzo de 2020.

Estos son algunos testimonios de peluqueros de Buenos Aires que prefieren no revelar su identidad: “Tengo 2 peluquerías y 10 empleados. Atendí a solo 4 clientas en 2 meses, lo mismo que nada. Estoy en la quiebra”. 

Y otras versiones de quienes en teoría cobran el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) solventado por el Estado Nacional y otorgado por ANSES, comentan: “Yo fui supuestamente uno de los beneficiados con la ayuda del Gobierno para pagarles a mis empleados en blanco, pero la transferencia de mayo nunca llegó. No sé qué hacer ni qué decirles a los trabajadores”.

Las agrupaciones de peluqueros aseguran que hay una cuestión personal hacia ellos de parte del Estado, porque nadie los menciona en los comunicados oficiales, no son un tema en la agenda política, y están siendo abandonados.

Es por eso que tuvieron que recurrir a los medios masivos para captar la atención de los políticos en sus reuniones de debate acerca de la continuidad de la cuarentena, sus aperturas y restricciones.

Aunque presentaron un proyecto al Ministerio de Salud de la Nación demostrando que están listos para volver a las tareas, no hubo caso. Este protocolo consistía en que clientes y empleados usen tapabocas, se organice el salón asegurando el distanciamiento social y no se brinde atención a mayores de 60 años.

¿Cómo se sigue?

Expectantes de los futuros anuncios de Alberto Fernández, los peluqueros tienen que buscar una forma de sobrevivir a la crisis. Algunos aseguran que llevan dinero y comida a las familias de sus empleados para compensar la falta de sueldo.

Las fuentes confirman que la ayuda del Gobierno es insignificante, y alcanza para cubrir tan solo el 50% de un sueldo. Muchos peluqueros no están pagando sus cargas impositivas, mientras que otros se encuentran ejerciendo el oficio de manera informal y clandestina, poniéndose en riesgo a sí mismos y a sus clientes, sin ningún protocolo especial.

Pero eso no es lo ideal: nadie debería exponerse a ninguna situación de riesgo ni poner en juego su vida en un contexto como el actual. Lejos de aplicar un tinte político, hay una única certeza, y es que el apoyo del Gobierno es insuficiente, e incluso nulo en algunos sectores.

Entonces, la conclusión es que para generar un dinero extra que permita paliar los efectos de la crisis pandémica, los peluqueros (o cualquier persona que se encuentre en una situación crítica como la suya), deberán acudir a las herramientas financieras que permiten multiplicar el capital existente.

De esa forma una alternativa ante la crisis y la falta de apoyo económico se hace presente, en oportunidades de inversión con montos bajos y en pesos argentinos. Lo positivo de estas estrategias es que cuentan con la liquidez necesaria para disponer del dinero con libertad, sin esperar a los plazos fijos de los bancos o depender de un cajero por ventanilla.

Los pasos a seguir son acceder a la educación financiera (manejo de cuentas comitentes, seguimiento de una cartera de acciones y sugerencias de oportunidades), recibir la información adecuada en el momento justo, y realizar inversiones seguras que permitan obtener ganancias rápidas y compensar los grandes huecos del Estado argentino en la caótica situación actual.

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