Fase 3: nuevas restricciones ¿cómo afectan mi bolsillo?

Fase 3: nuevas restricciones ¿cómo afectan mi bolsillo?

Durante los primeros confinamientos y restricciones del 2020, muchos pensamos que pronto podríamos recuperar la normalidad de las actividades diarias y la movilidad. El 2021 llegó para confirmar que no solo el confinamiento y la cuarentena continuarán, sino también que vivimos una realidad económica más compleja que la anterior.

Esto se debe especialmente a las segundas y hasta terceras olas de transmisión de SARS-CoV-2, además del surgimiento de nuevas cepas más transmisibles y contagiosas. Es por esto que a nivel mundial se registran en la actualidad más de 132 millones de casos, y casi tres millones de fallecidos.

El COVID-19 y las restricciones en Sudamérica

La situación es particularmente dramática en Sudamérica, donde el COVID-19 parece haberse ensañado con la población. En el caso de Argentina, solo el lunes 5 de abril se registraron unos 13.667 nuevos contagios, para un total de 2.407.159. Esto significa el alrededor del 5% de la población. Si hablamos de los fallecidos, en las últimas 24 horas hubo unas 272 muertes, por lo que el número de casos fatales se ubicó en 56.471, es decir, el 0,12%. Este numero de casos confirma la llegada de una segunda ola a la Argentina.

Es por esto que el Gobierno se vio obligado a tomar una serie de medidas para evitar el incremento de contagios y muertes en el país. De hecho, para algunos epidemiólogos estas se han tomado de forma tardía, lo que podría agravar aún más la situación. Por ejemplo, el cierre de fronteras aéreas y terrestres con países como México, Chile y Brasil.

Restricciones en Argentina: Fase 3

Aunque, hasta el momento, desde la Casa Rosada todavía niegan la aplicación de restricciones tan estrictas como las del 2020, sí es posible que se implementen mayores restricciones en forma de fases de administración de aislamiento. Por ejemplo, ya se habla de que la Buenos Aires y el conurbano podrían volver a la fase 3, con todas las limitaciones que eso implica.

Según el programa de aislamiento, la frase 3 o segmentación geográfica implica lo siguiente:

  • Se permite la movilidad solo del 50% de la población.
  • Aislamiento según segmentación por criterio epidemiológico.
  • Tiempo de duplicación de casos, de 15 a 35 días.
  • Se mantienen algunas prohibiciones nacionales.
  • Se permiten excepciones provinciales para varios servicios.

El problema de este nuevo período de confinamiento es que nos toma a todos con una economía ya problemática en sí misma y afectada por restricciones anteriores. Por ejemplo, las noticias del 2020 giraron en torno al aumento del comercio electrónico y que la gente no tenía en qué gastar su dinero. Es decir, muchos aun conservaban sus empleos y la pequeña y media empresa intentaba mantener sus ventas por Internet. Por el contrario, las noticias de ahora son la pérdida generalizada de empleo y el cierre de miles de empresas.

Empleo en tiempos de pandemia

Con el fin de “proteger” el empleo, el Gobierno decretó inamovilidad laboral en marzo de 2020, y luego la extendió hasta abril del 2021.

Esta medida quizá hubiera sido efectiva en un tiempo corto de confinamiento, pero después de un año de pandemia, más de 41.000 pequeñas y medianas empresas se vieron obligadas a cerrar, justo las que garantizan el 75% de los empleos en Argentina. Esto explica por qué el desempleo pasó de 8,9% al 11% en solo dos años. Además, la propia cuarentena les impide a muchos buscar empleo, ya que no pueden movilizarse dentro de su propia ciudad. Y en países con alto nivel de economía informal, las cosas se complican aún más.

Algunos funcionarios intentan mantener cierta actividad económica dentro de la pandemia. Por ejemplo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo que la economía argentina no resiste volver a una cuarentena. Por supuesto, muchos lo criticaron porque la ausencia de cuarentena deriva en un aumento dramático de casos en el corto plazo. No es una decisión fácil, ya que la cuarentena prolongada implica el empobrecimiento generalizado de la población. O sea, sin empleos, sin canales de distribución eficiente, sin producción, etc.

En medio de esta realidad, muchos se preguntan sobre el impacto que tendrán en la economía familiar, tanto la crisis interna del país como las medidas para frenar la pandemia de COVID-19.

Cuatro aspectos de la economía familiar

Cambio de estilo de vida por las restricciones

Nos quedamos cortos si decimos que la pandemia cambió la forma en que trabajamos, estudiamos, compramos, procuramos salud y nos distraemos. Cuando fue evidente que la recuperación no sería rápida ni inmediata, muchos se vieron obligados a hacer ajustes en su presupuesto.

Por ejemplo, algunos hicieron ajustes pequeños como reducir algunos gastos de entretenimiento. Pero otros se vieron obligados cambiar a sus hijos de colegios privados a escuelas públicas en países donde el confinamiento no era tan estricto. Curiosamente, en otros países algunos padres migraron a escuelas privadas porque contaban con los medios para continuar enseñando, lo que significó abandonar otros gastos.

Muchas personas dejaron de ir a gimnasios u otros lugares de actividad física, no solo por el distanciamiento social, sino también por el gasto que implica. Es probable que nuevas restricciones agraven aun más estas realidades.

Uno de los aspectos más complejo del confinamiento fue el deterioro de la salud mental. Estrés, ansiedad, depresión, soledad, son algunos de los problemas más comunes lo que podría representar un gasto del presupuesto familiar o, peor, la incapacidad de mantener la vida productiva.

Pérdida de empleo

Argentina terminó el año pasado con un 11% de desempleo, y la causa principal fue la pandemia por COVID-19. Si hablamos de género, las mujeres resultan peor paradas, con un 11,9% frente al 10,2% de los hombres.

Pero si se trata de edad, el desempleo afectó a los jóvenes entre los 14 y los 19 años. En ese grupo etario la falta de empleo afectó al 26% de las chicas y el 19% de los chicos.

La pérdida de empleo significa la pérdida de un ingreso principal dentro de un grupo familiar. Y se agrava con las condiciones económicas particulares de Argentina, que ya suma tres años de contracción económica.

Por supuesto, muchas empresas tienen una mayor capacidad de migrar a plataformas tecnológicas y sostenerse por un tiempo más largo en condiciones adversas. Además, también hay una gran cantidad de empleos especializados que pueden realizarse desde casa.  Por último, hay sectores en crecimiento en medio de estas dificultades. 

Disminución de ahorros y fondos de emergencia

Cuando una persona se queda sin trabajo, recurre a las prestaciones que marca la ley para esos casos. Se espera que en poco tiempo pueda obtener su empleo. Sin embargo, en este contexto, es difícil insertarse en el mercado laboral, a menos que su formación y especialidad le permita laborar en remoto con otra empresa.

En el caso de que no pueda trabajar en un tiempo prudencial por las dificultades del mercado laboral, entonces debe recurrir a los fondos de emergencia que tenga acumulados. Por supuesto, el tiempo que puede sostenerse depende del tamaño del fondo.

Por supuesto, es necesario retornar ese dinero a los ahorros en cuanto comienza a trabajar de nuevo.

Lo que no debería afectarse de ninguna forma son los fondos de inversión que deben seguirse utilizando para generar ingresos secundarios.

Dificultad para abastecerse de algunos insumos

Con el cierre de empresas y comercios, es posible que se sea más difícil conseguir algunos productos. Aunque en la fase 3 se mantienen abiertos algunos negocios, las restricciones pueden afectar la cadena de distribución. Y en un contexto con escasez o carencia, la consecuencia directa es el aumento de precio de los productos.

Tendremos que esperar hasta finalizar las restricciones para comprender cuánto costará recuperarse y cuánto tiempo tomará.

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