Hay pocos defaults corporativos en el horizonte

Hay pocos defaults corporativos en el horizonte

Hay pocos defaults corporativos en el horizonte. Al menos, esto es lo que predicen los expertos. ‎La política fiscal y la liquidez del mercado de bonos están ayudando‎ a que los defaults de las grandes empresas sean cada vez más raros.

¿Por qué hay pocos defaults corporativos en el horizonte? Como consecuencia de la pandemia de coronavirus, el extremo más marginal del mercado de bonos corporativos se aburguesó. Asimismo, la terminología se suavizó hace mucho tiempo: los bonos que no son de grado de inversión solían llamarse “basura”. Sin embargo, ahora se etiquetan como de alto rendimiento o grado especulativo.

Período récord de bonos

Renault, Kraft Heinz y Marks & Spencer se encuentran entre las firmas conocidas que han perdido su status de grado de inversión. Es probable que 2021 establezca un récord en el valor de la deuda de estos “ángeles caídos”.

‎Las compañías vendieron alrededor de USD 1.5 billones de bonos de grado de inversión al final del tercer trimestre. Esto es más que suficiente para garantizar que 2020-2021 también sea un período récord para la emisión de bonos.

Dichas empresas también explotaron sus líneas de crédito bancario hasta el límite. En general, la deuda empresarial en Estados Unidos aumentó del 75% al 90% del PBI en la primera mitad de 2020.‎

Consecuencias del gran apalancamiento

Sin embargo, después de todo gran atracón, vienen las consecuencias. El enorme aumento del apalancamiento corporativo combinado con unas perspectivas económicas inciertas aumenta las posibilidades de que las deudas no se paguen en su totalidad o a tiempo. Es así que los defaults de bonos ya han repuntado bruscamente. 

A principios de octubre de 2020, la tasa de incumplimiento de los bonos “basura” a 12 meses había aumentado al 6,3% en Estados Unidos y al 4,3% en Europa, según la agencia de calificación S&P. Dicha agencia anuncia que en 2021 habrá aún más defaults.

Fuerzas opuestas

‎La gravedad de la situación depende de una pelea de fuerzas opuestas. Una de ellas es el COVID-19 y sus efectos persistentes. Casi nadie espera que la economía se recupere por completo hasta finales de 2021

A fines de 2020, en sus Perspectivas de la Economía Mundial bianuales el FMI había pronosticado que el PBI de Estados Unidos regresaría a su nivel de 2019 recién en 2022. Ya está claro en Europa que el repunte de la actividad desde el mínimo de la recesión en marzo y abril está perdiendo impulso. Esto obedece a persistentes resurgimientos de las infecciones. Una recuperación tambaleante pone a más emisores de bonos corporativos en riesgo de default.

‎Sin embargo, hay poderosas influencias que trabajan en la otra dirección. Una es la política fiscal. Los diversos planes de trabajo a corto plazo, las licencias de trabajo y los programas de apoyo dirigidos por el Gobierno han ayudado a mantener vivas a muchas empresas con estrés financiero. 

Señales alentadoras

Una gran preocupación es que el estímulo fiscal se retire demasiado abruptamente, como sucedió en Europa después de la crisis financiera global de 2007-09. Pero los países, en general, aprenden de sus errores. La creación de un Fondo de Recuperación de la zona del euro es una señal alentadora.

Los primeros indicios de Francia, Alemania e Italia sugieren que la política fiscal seguirá siendo ampliamente favorable en 2021 y 2122. Y hay más estímulos en camino en Estados Unidos, de una manera u otra.‎

Explosión del mercado de bonos

Un segundo factor es la liquidez del mercado de bonos. La explosión de emisiones durante 2020 le debió mucho a la Reserva Federal de Estados Unidos. Este organismo dijo en marzo de 2020 que estaba listo para comprar bonos corporativos. Estas declaraciones llevaron a los inversores a comenzar a comprar bonos en anticipación. Es así que los mercados se descongelaron poco a poco. Los bancos centrales del mundo, incluida la Reserva Federal, se han comprometido a mantener la política monetaria extremadamente laxa. 

Y los inversores comprarán nuevas emisiones de bonos corporativos y refinanciarán viejas deudas, ante la falta de buenas alternativas. 

Los rendimientos de los bonos gubernamentales son cada vez más pequeños en los Estados Unidos. En Europa los bonos más seguros tienen rendimientos negativos. Para compensar, los bonos corporativos son más riesgosos, pero tienen rendimientos más altos.

El crédito como alma de la economía

Mientras las empresas puedan endeudarse, pueden sobrevivir. Esa es la razón por la que el mercado de bonos corporativos marca la pauta para los activos más riesgosos, como las acciones. 

En perspectiva, habrá algunos defaults corporativos debido a una débil recuperación y una elevada deuda. Pero el dinero barato y el apoyo fiscal mantendrán vivas a muchas grandes empresas que de otro modo irían a la ruina. Por este motivo, los expertos afirman que, en comparación, hay pocos defaults corporativos en el horizonte.

Los defaults alcanzarán niveles más bajos de lo que parecía posible en la primavera de 2020. Los ángeles caídos ya no serán deshonrados. Algunos, incluso, pueden encontrar la redención en 2021 y años venideros.

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