Invertir en tiempos de crisis es bueno

Invertir en tiempos de crisis es bueno

Invertir en tiempos de crisis es bueno. En los momentos de caídas, a primera vista puede parecer una buena decisión quedarse fuera del mercado. Sin embargo, este concepto es erróneo y hay quienes saben cómo capitalizar esos tiempos tormentosos.

Si buscamos un buen momento para invertir parece que nunca va a llegar. Es como empezar la dieta, siempre vamos a encontrar un motivo por el que es mejor empezar el próximo lunes.

Es que a los seres humanos nos cuesta mucho salir de nuestra zona de confort. Y con todas las malas noticias del mundo al alcance de la mano, es fácil asustarse. En este momento, las excusas de moda suelen ser el conflicto entre Rusia y Ucrania, la amenaza de la suba de tasas o el fantasma de la inflación.

Es así que nos quedamos esperando a que llegue un buen momento para invertir. Pero… ¿es cierto que hay que evitar invertir en medio de las crisis?

El mercado es invencible

La historia muestra que siempre habrá alguna crisis o conflicto en el planeta por el que preocuparse. Nunca existió ni existirá un momento en el que no haya problemas en el mundo. Lo que es más dudoso es si esto realmente es un problema para nuestras inversiones en el largo plazo. 

Para responder esta pregunta, un estudio de JP Morgan mostró el rendimiento acumulado del S&P 500 desde algunas de las más famosas crisis que se atravesaron en los últimos 25 años.

En él, vemos una variedad de crisis y guerras. Lo que tienen en común todas es que el mercado siempre se recuperó, nunca ha pasado algo que haya provocado una caída irremontable. 

La burbujas de las puntocom, las hipotecas de 2008 y las Torres Gemelas 

Pensemos en la famosa burbuja de las puntocom, en la que empresas sin ninguna perspectiva ni modelo de negocios estaban por las nubes. Quien hubiera invertido en el peor momento de la burbuja llevaría ganado 368% acumulado. Es decir, hubiera convertido USD 1.000 en nada menos que USD 368.000. 

Lo mismo pasó con el ataque del 11 de septiembre de 2001. Tampoco afectó los rendimientos de inversores a largo plazo, que llevarían ganado 415%.

El informe de JP Morgan muestra guerras y crisis financieras. Lo que todos estos acontecimientos tienen en común es que ninguno fue más fuerte que el mercado.

Cuidado con los “gurús” y las profecías autocumplidas

Siempre van a aparecer “gurús” que digan que esta vez será diferente, que el mundo de hoy tiene otros desafíos. Es que los gurús de las crisis tienen mucha prensa, por lo tanto, cuando aparezca una crisis dirán que ellos la predijeron. 

Eso sucedió en la crisis de las hipotecas de 2008, personas que decían en los medios que ellas habían predicho la crisis. Y era verdad que habían acertado. Lo que omitieron mencionar es que también predijeron la crisis del 2004, 2005, 2006 y 2007. Y la lista sigue. 

Si todos los días vaticinan que el mercado va a caer, en algún momento van a tener razón. Hasta un reloj roto da la hora bien dos veces al día.

Por eso es clave elegir bien las fuentes de información y dosificar el tiempo que uno le dedica a las noticias. La noticia más marketinera no suele ser la que más sirve a la hora de elegir nuestras inversiones.

No da tanto rating hablar de empresas con buenos negocios y perspectivas a futuro, pero son esos activos en los que se deben focalizar las carteras.

Invertir en tiempos de crisis es bueno

Quien afirme que sabe en qué momento preciso vender y cuándo es el piso de mercado para comprar, miente. Hay gente que tiene información privilegiada, es indudable. Pero, en general, la mayoría de los “gurús” no están preparados para grandes acontecimientos. No los ven venir porque simplemente no pertenecen a las “élites” que manejan los vaivenes del mercado.

Por lo tanto, es difícil controlar este tipo de acontecimientos, así como tampoco se puede predecir con total seguridad lo que hará la Reserva Federal con la tasa de interés ni quién será el próximo presidente de Estados Unidos. 

No es productivo perder tiempo tratando de predecir la evolución de esos temas. Armar una cartera diversificada de empresas sólidas siempre ayuda a invertir. Y, sobre todo, a dormir tranquilo.

Por todo esto, invertir en tiempos de crisis es bueno. Siempre se presentan oportunidades de inversión, incluso cuando los mercados están agitados. Es cuestión de contar con buena información y saber diversificar.

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