La brecha cambiaria sigue creciendo

La brecha cambiaria sigue creciendo

La brecha cambiaria sigue creciendo. El dólar marginal se pacta a $180, el máximo precio en ocho meses y medio. Desde abril alcanza una suba de casi 30%.

A partir de abril el precio del dólar libre tomó un sendero alcista que se sostiene firmemente, con los mismos fundamentos de entonces y otros nuevos. Esta es una tendencia que parece que tendrá continuidad hasta las elecciones.

Así es como queda clara la pretensión oficial de ajustar los precios del dólar en las plazas formales al ritmo más lento posible. El objetivo es quitar presiones inflacionarias a través de un recalentamiento del tipo de cambio mayorista. Por otra parte, el Gobierno asume el riesgo de estirar la brecha cambiaria a niveles difíciles de sostener.

Una brecha de casi 90%

Hoy, la diferencia de precios entre el dólar mayorista y el “blue” alcanza el 86%. Esta es una cifra muy alta debido a las expectativas de devaluación que implica y el contagio que puede tener sobre el precio de bienes con componente importado. Ante la previsión de tener dificultades de reponer dichos bienes al precio del dólar oficial, el Gobierno apela a mayores restricciones a las importaciones.

Motivos de la suba incesante del dólar

Detrás del ascenso del dólar libre se identifican varios motivos que, lejos de ser arbitrarios, explican de manera bastante concreta por qué el dólar libre se opera ahora en torno a los $180. Este es su precio más alto en ocho meses y medio, pero todavía debajo de los $195 récord que llegó a costar el pasado 23 de octubre.

Nuevos controles

Frente a un mercado sensibilizado, la cotización del dólar en sus diversas variantes suele sobrerreaccionar a directrices oficiales y expectativas de los agentes económicos, desde pequeños ahorristas a grandes empresas. La reciente normativa conjunta de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y del Banco Central empujó a la divisas a sus precios más altos en 2021.

En un intento por mantener ajustada la brecha cambiaria, la Comisión Nacional de Valores (CNV) estableció nuevas modificaciones en la operatoria. Estas impactan tanto en el parking (tiempo que se debe dejar una inversión) como en los montos de los tipos de cambio bursátiles.

La principal modificación reduce en los hechos el monto que se puede operar del equivalente a unos USD 36.000 semanales a la mitad, unos USD 18.000.

De esta forma, se mantienen “pisados” los precios del dólar “contado con liquidación” y MEP a $167 y $166 respectivamente por la venta de bonos en cartera de entes oficiales. Asimismo, se amplía la brecha con otros dólares como el SENEBIigual a los anteriores, pero acordado entre privados— a $173 y $169. Y el contado con liqui a través de acciones llega a los 174 pesos.

La demanda se vuelca a otros segmentos

La demanda privada de divisas que no puede canalizarse en la Bolsa se vuelca a otros segmentos ajenos a los controles. En la misma línea sube el dólar blue. Por esto es que la brecha cambiaria sigue creciendo.

Impacto del “standalone”

Fue evidente en la valuación de acciones y bonos el golpe negativo que significó la decisión del MSCI, principal proveedor de índices bursátiles del mundo, de degradar a “standalone” o independiente la categoría del mercado de capitales argentino. Este mal clima” que afecta a los activos financieros argentinos se replica en un peso débil o, en otras palabras, un dólar más caro en el mercado doméstico.

Tensión electoral

Es habitual en Argentina que la proximidad de una elección gatille una demanda de dólares como cobertura. Lo que sucede es que muchas decisiones de política económica son postergadas (a veces exageradamente) hasta que se produzcan los comicios y se verifique el sustento político real con el que cuenta el Gobierno.

“Estamos a pocos meses de las PASO, y de por sí cualquier evento electoral hace que crezca la demanda de la gente por el dólar. ¿Si el mercado esperaba estas medidas? Siempre hay rumores acerca de este tipo de cosas. Y era esperable, en parte, dada la caída en el volumen de las liquidaciones, ya que termina la temporada de divisas del agro”, comentó Santiago Abdala, director de Portfolio Personal Inversiones.

“Ante la posibilidad de que esto generara inconvenientes, lo que buscaron los organismos oficiales fue evitar una mayor volatilidad. No tanto contener al contado con liquidación. Es más bien una medida preventiva, por decirlo de alguna manera”, añadió.

Menos ingreso de dólares

Estacionalmente, Argentina concentra en el segundo trimestre del año la liquidación de exportaciones del agro. Dicha cosecha gruesa coincide con el otoño austral. Por lo tanto, para la economía en general tiende a ser la etapa de mayor superávit comercial. De hecho, para el Gobierno esta es la temporada de mejores ingresos fiscales por este concepto, y para el Banco Central, la de mayor calma cambiaria y de acumulación de reservas.

Sin embargo, debemos destacar que esta regla tácita no se está dando en julio. Con fuertes liquidaciones privadas para aprovechar los aún elevados precios internacionales de los granos, junto con compras importantes de divisas por parte del Central, será inevitable una merma de estas exportaciones en los próximos meses.

El economista Gustavo Ber apuntó que la economía “deberá transitar un segundo semestre más desafiante que incluirá ‘más pesos, menos dólares’, y esto, además de una ya elevada ‘brecha’ en los dólares financieros -y en otras referencias más libres- que actúan como ‘brújula’”.

Alta inflación

Un dato ineludible de la economía doméstica es la alta inflación, otra vez sobre el 50% anual. Si se tiene en cuenta que el dólar libre a $180 está un 38,5% más caro que los $130 de un año atrás, hay un potencial de suba solamente por el acople que, tarde o temprano, se producirá entre la evolución general de los precios minoristas y el valor del dólar.

“El Gobierno se enfrentaría con ciertas amenazas que dificultarían afianzar la desaceleración inflacionaria. La combinación de una mayor emisión de pesos para financiar al Tesoro, la reapertura de paritarias y la alicaída demanda de dinero podrían ser el golpe de gracia a la estrategia oficial para frenar la suba de la canasta básica antes de las elecciones”, advirtió un informe de GMA Capital.Esto es otra razón por la que la brecha cambiaria sigue creciendo.

Exceso de pesos

La cantidad de pesos en la economía es el principal factor que moviliza los precios del dólar libre y el más verificable de todos. Desde que el dólar libre tocó un piso de precios este año, el pasado 7 de abril ($139), el billete subió 29,5%

En el mismo período, la Circulación Monetaria (efectivo en poder del público depósitos en cuentas a la vista) creció en $286.000 millones, un 16 por ciento.

Si el cálculo se extiende al 28 de octubre de 2019, cuando se estableció un “cepo” estricto con tope de USD 200 mensuales para la demanda privada, la Circulación Monetaria creció 128,5% (de $923.500 millones a $2,11 billones) y el dólar “blue” ganó 138,4% (de $75,50 a $180).

Tasas negativas

Otro factor estrictamente financiero pasa por los rendimientos de depósitos a plazo fijo. Estos son los que vienen canalizando los pesos sobrantes en el marco del férreo control de capitales. Es histórica en Argentina la pulseada de tasas versus dólar. Las tasas reales negativas (por debajo de la inflación) para remunerar los depósitos a plazo fijo atentan contra la sustentabilidad del stock de los depósitos —aún con “súper cepo”— y presionan a la demanda de divisas en todos los segmentos de un mercado atomizado.

Incluso los plazos fijos indexados por UVA, que acompañan el ritmo inflacionario, no pueden competir con el dólar, si la previsión a futuro es que el billete verde puede aumentar más que la inflación.

“Con el dato de junio definido, llegó la confirmación de que la tasa en pesos volvió a perder contra el avance del costo de vida. Los plazos fijos (BADLAR) rindieron 0,3% debajo del nivel de precios, o -4,1% real anual. De esta manera, se extendió una racha de once meses seguidos en rojo con un retorno anualizado promedio de -10%. A esto hay que sumarle una erosión de poder de compra de 9% de punta a punta”, detalló GMA Capital.

Vemos, de este manera, que la brecha cambiaria sigue creciendo. Ninguno de estos factores son una novedad para Argentina. Hemos sido testigos de estos fenómenos por décadas. La novedad radicaría en encontrar un punto de equilibrio para esta siempre tambaleante economía.

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