La relación entre inflación y elecciones

La relación entre inflación y elecciones

La relación entre inflación y elecciones es más estrecha de lo que muchos podrían imaginar. La inflación es una enfermedad endémica, crónica y difícil de combatir cuando la política domina a la economía. La normalidad de que el Estado gaste por encima de sus posibilidades genera desequilibrios de manera permanente, afectando al valor de la moneda frente a cualquier otro bien. 

Si se acelera la inflación, la moneda pierde valor frente a los bienes de uso, tales como mercancías, bienes o servicios que se ofrecen dentro de la misma economía. Si baja la tasa de cambio —algo que normalmente llamamos devaluación— el peso pierde valor de compra frente al dólar, que es otro bien dentro de la economía. En Argentina, la relación entre inflación y elecciones es histórica.

Inflación de carácter permanente

La última década estuvo dominada por una persistente inflación de carácter permanente y de efectos negativos en el nivel de ingreso de la población. La economía argentina sufrió una caída en términos per cápita del 34%, pasando de un ingreso de 12.848 dólares a 8.441 dólares según informa el Banco Mundial durante el lapso de 2011 a 2020.

Lo relevante de este proceso es que durante los años impares la aceleración del déficit de la balanza de pagos se disparó de manera mucho más abrupta, generando un ajuste al año siguiente con una devaluación. 

Depreciación de la moneda

La depreciación de la moneda implica una licuación de riqueza conforme a cuánto gastamos a cuenta en la balanza de pagos. Para los desentendidos del término balanza de pagos, la definición económica sostiene que es la cantidad de divisas que salen o entran de una economía.

Si entran, es porque estamos vendiendo más de lo que compramos o, también, que estamos financiando de otra economía. En cambio, si salen, puede significar que vendemos menos y compramos más. O, incluso, que los dólares se vayan del país porque podemos estar pagando deudas o financiando a otro.

Economía subyugada por la política

Desde 2010 a 2019 la economía argentina sufrió una huída de dólares por un monto de 124 mil millones. Esta persistencia durante 9 años generó un empobrecimiento de la economía y un ajuste que afectó severamente los niveles de pobreza e indigencia.

¿Cómo una economía que sufrió una huida masiva de dólares no va a ver afectados sus niveles de ingreso, empleo, inflación e incluso crecimiento?

Sería ingenuo creer que una salida permanente y dramática de dólares no generará problemas de estabilidad y ciclos de mejora de la riqueza que se diluyen al año siguiente. Hoy, al ver la película completa de la última década perdida, entendemos que Argentina estuvo bajo un periplo de decisiones muy desacertadas, en el que la economía se vio subyugada por la política. 

Años impares = más gasto

Los picos de mayores gastos a los que Argentina podía hacer frente, se dieron en los años impares. En las elecciones de 2011, el repunte con respecto a 2010 fue de casi 4 veces.

La economía del Gobierno de turno fue menos poderosa que antes y no logró que la fuga de divisas fuera mayor al doble del año anterior. Aun así, la gestión posterior siguió la misma receta. Esta elevó el déficit de balanza de pagos a casi 31.000 millones de dólares. Esto explica el 25% de los 9 años de fuga permanente de dólares.

Un ciclo que se rompe

La inflación del mes de octubre de 2021 fue del 3,5% y acumula un 41,8% desde enero. Lo anecdótico de este último dato es que se da previo a una de las elecciones más importantes del último tiempo. Desde hace más de 10 años no vivíamos un año impar sin agravamiento de la fuga de divisas. 

Esto nos muestra que el ciclo anterior se rompió. Por ende, existe la necesidad de retomar la senda de crecimiento para que sea permanente y no dependiente de años electorales. Un ciclo que costó 124.000 millones de dólares causados por los déficits fiscales crónicos que llevaron a la economía argentina a un proceso de falta de crecimiento y fuga constante. Vemos así que la relación entre inflación y elecciones es una repetición constante en la historia argentina.

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