La sexta moneda más devaluada del mundo

La sexta moneda más devaluada del mundo

La sexta moneda más devaluada del mundo es el peso argentino. Nuestra moneda es precedida solamente por la libra libanesa, el dólar zimbabuense, la libra sudanesa y la libra siria. ¿Qué lugar ocupa la devaluación en el imaginario colectivo? 

Es así que Argentina está en el top 10 y Venezuela se lleva el primer puesto de la lista de monedas que se han depreciado al menos un 20% frente al dólar desde enero de 2020. Todo esto según el Observatorio de divisas, un informe que publica el economista de la Universidad Johns Hopkins, Steve Hanke.

Según los cálculos del informe, en agosto el tipo de cambio promedio aumentó 1% respecto de julio, frente a una inflación que estima en 2,9% para el período. De ese modo, los precios le ganaron la carrera nominal al dólar oficial por séptimo mes consecutivo.

Cada semana, el economista publica su observatorio que él mismo describe como “una canasta de manzanas podridas que se han depreciado al menos un 20% frente al dólar desde enero de 2020”. Existen otros ejemplos de su estilo directo: “El bolívar se ha depreciado en un 98,76% frente al dólar. Ya es hora de que Venezuela se dolarice oficialmente, opinó en un tweet.

Hanke y su ranking de monedas depreciadas

Hanke es el autor del Índice de Miseria, que fue publicado este año en la revista conservadora The National Review. El libro combina datos de inflación con números de desempleo. De ese modo, hace un ranking de cuáles son las economías que más sufren el contexto macro.

Los rankings de monedas que más se deprecian y el de “miseria global” del académico de Estados Unidos ponen al tope a Venezuela y otros países con graves problemas internos. El Líbano sufrió en 2020 un episodio de hiperinflación y una explosión que devastó su capital, Beirut. Zimbabue está bajo la dictadura de Emmerson Mnangagwa, un émulo de Robert Mugabe. Mugabe rigió entre 1980 y 2017, cuando lo derrocó el Ejército. Sudán es uno de los países más pobres del mundo y sufre una crónica escasez de agua y Siria atravesó una guerra civil en la que los insurgentes no pudieron prevalecer sobre el dictador Bashir.

Dólar libre como marcador

Así, por ejemplo, a la fecha de la comparación el precio por dólar que toma para Argentina es de $182 por unidad. Esta cifra está lejos de los $98 por billete que figura en bancos y casas de cambio y que, sin impuestos, sería el tipo de cambio oficial.

Tasas de inflación y devaluaciones

En el sexto lugar a nivel mundial se posicionó el peso argentino.

Las tasas de inflación y las devaluaciones de la moneda están unidas por la cadera como gemelos unidos”, escribió en un artículo que publicó en The Cato Institute.

Según su explicación, las devaluaciones de la moneda están asociadas con un aumento de las tasas de inflación. Esta, a su vez, se asocia con tasas más lentas de crecimiento del PBI per cápita.

Hanke se pregunta: “Si se desea disminuir la tasa de crecimiento del PBI per cápita (léase, prosperidad), las devaluaciones de la moneda funcionarían. De ser así, cabe preguntarse: ¿por qué los políticos adoptan la idea de que las devaluaciones de la moneda son un elixir que puede reducir los déficits comerciales y de cuenta corriente y estimular el crecimiento? De hecho, es una ilusión. Si las devaluaciones fueran algo más que una ilusión, lugares como Argentina y Brasil serían los países más competitivos del mundo. Así, obtendrían superávits comerciales y de cuenta corriente masivos. Para los devaluadores, no habría escasez de crecimiento económico y prosperidad”, explicó.

Atraídos por el engaño de la devaluación

Hanke continúa su análisis: “Creo que la mayoría de los empresarios y políticos se sienten atraídos por el engaño de la devaluación porque padecen miopía. Asignan un significado irracional a lo que perciben como los beneficios a corto plazo de una devaluación de la moneda. Ni siquiera consideran los costos a más largo plazo. Vistas a través de una lente tan irracional y miope, las devaluaciones siempre parecen atractivas”, agregó el analista.

¿Cuáles son los objetivos de la devaluación?

Para comprender el origen, hay que considerar el objetivo anunciado de las devaluaciones.

“Se supone que una devaluación aumenta el precio de los bienes y servicios producidos en el extranjero. De este modo, disminuye el precio de los bienes y servicios producidos en el país. Todos creen que estos cambios en los precios relativos desviarán los gastos internos y externos de los bienes y servicios producidos en el extranjero hacia los producidos en el país. Se supone que esto mejorará la balanza comercial internacional del país devaluado y acelerará su tasa de crecimiento”, menciona.

Sin embargo, Hanke remarca que, en realidad, después de una devaluación, la inflación aumenta y también lo harán los costos de producción de bienes y servicios. Esto incluye las exportaciones en el país que ha devaluado su moneda. 

La inflación nos roba todo

De esta manera, la inflación robará cualquiera de los beneficios competitivos potenciales a corto plazo que inicialmente podrían acompañar a la devaluación. Por eso las devaluaciones son un engaño. 

Esa es la razón por la que los países adictos a las devaluaciones no logran obtener una ventaja competitiva. Esto explica por qué siempre están sumidos en un crecimiento económico lento y volátil”, concluye Hanke.

Es así que la sexta moneda más devaluada del mundo es la nuestra. Si bien los métodos de Hanke son discutibles para algunos, resulta interesante escuchar todas las opiniones. Sobre todo, si tenemos en cuenta que los flagelos de la devaluación e inflación arruinan países enteros.

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