La "teoría del más tonto" y las burbujas

La "teoría del más tonto" y las burbujas

La “teoría del más tonto” y las burbujas financieras son expresiones muy utilizadas en los mercados bursátiles.

La “teoría del más tonto” y las burbujas financieras funcionan de la siguiente manera: se puede ganar dinero si se compra una acción que está sobrevalorada. Esto sucede, en teoría, porque siempre habrá “alguien más tonto” dispuesto a pagar un precio más alto. Este tipo de pensamiento, a la larga, genera las burbujas financieras.

Esta teoría funciona siempre que se pueda vender a un precio más alto del que se compró un activo. El problema es que si no se vende a tiempo (es decir, antes de que el precio caiga), no habrá otros “más tontos que uno”.

“Se puede perder todo el dinero si uno se queda con acciones que nadie quiere comprar, advierte Vicki Bogan, profesora de la Universidad de Cornell, en Nueva York. Además, agrega que es una teoría muy riesgosa que se lleva a la práctica cuando existen burbujas en el mercado.

¿Qué son las burbujas?

Las burbujas se entienden como “explosiones de irracionalidad”. En estas, el precio de un activo aumenta drásticamente superando lo que los economistas denominan su valor intrínseco o esencial.

Ha ocurrido en innumerables ocasiones a través de la historia: desde el crack de 1929 hasta las “hipotecas tóxicas” de la Gran Crisis Financiera de 2008.

Pero incluso mucho más atrás. La primera burbuja especulativa masiva de la historia mundial fue la “tulipomanía” en los Países Bajos en el siglo XVII. Fue en ese momento que se produjo una euforia colectiva por la compra de tulipanes exóticos.

La “tulipomanía”

En el siglo XVII, el precio de los bulbos de la flor había llegado a niveles tan desorbitados que las personas vendían sus casas para conseguirlos. En medio de la euforia hasta se creó un mercado de ventas a futuro a partir de bulbos no recolectados.

Sin embargo, la frenética escalada encontró su fin cuando un día de 1637, el precio se derrumbó y la economía holandesa fue a la quiebra.

Empresas “puntocom”

Otro caso muy recordado en la historia reciente fue la burbuja de las empresas “puntocom” . Hacia finales de los 90, el valor de algunas firmas tecnológicas llegó a niveles astronómicos pese a que no tenían ingresos reales.

El caso de GameStop

“La burbuja más reciente es la de GameStop”, señala la economista.

Nadie pensaba que esa empresa tenía perspectivas de ser rentable en el largo plazo, agrega. Pero hubo un esfuerzo coordinado de inversores minoristas en la red social Reddit para que muchas personas compraran su acción. De este modo, provocaron un gigantesco aumento de precio.

Señales de alerta

Borgan explica que, desde un punto de vista racional, “no comprarías algo sabiendo que estás pagando un precio sobrevalorado”. Sin embargo, desde el punto de vista de la “teoría del más tonto”, es racional comprar a un precio excesivo porque siempre habrá otro que va a comprar más caro.

Se trata de una decisión especulativa, ya que el inversor está seguro de que puede ganar dinero en una determinada ventana de tiempo. Lo difícil es saber cuándo entrar y cuándo salir a tiempo del juego para no convertirse en “el más tonto”.

“El problema con las burbujas es que te das cuenta de que estás frente a una de ellas cuando explotan”, advierte John Turner, profesor de la Queen’s University Belfast. 

Sin embargo, señala que es posible identificar ciertas señales de alerta asociadas a las burbujas. Una de ellas es la aparición de activos que se vuelven muy “vendibles”, al estilo de lo que ocurrió con GameStop.

Otra se produce cuando muchos especuladores amateur ingresan a los mercados bursátiles.

Por último, también es una señal de alerta cuando las tasas de interés están muy bajas y es muy fácil pedir dinero prestado, tal como ocurre ahora en los mercados financieros.

“Si miramos las acciones tecnológicas en Estados Unidos, las acciones de tecnologías verdes y el Bitcoin, podemos pensar que hay potencialmente una burbuja en esos activos”, comenta Turner.

El gran peligro de las burbujas

No todas las burbujas tienen grandes repercusiones a nivel sistémico, pero algunas pueden convertirse en verdaderas bombas.

“Puede ser muy peligroso cuando hay dinero proveniente de préstamos en la burbuja. Esto puede tener ramificaciones en el sistema bancario y en el resto de la economía. Lo vimos en la crisis financiera de 2008”. Por todo esto, la “teoría del más tonto” y las burbujas son de suma importancia en la actualidad.

El gran rompecabezas, agrega, es descifrar qué está pasando realmente con los mercados bursátiles. Los mismos han tenido un increíble auge durante la pandemia.

Se espera una corrección

Algunos economistas están esperando que se produzca una corrección fuerte en los mercados porque la rentabilidad de las acciones se disparó. Esto sucedió en medio de una de las peores crisis económicas de las últimas décadas a raíz de la pandemia de COVID-19.

¿Bitcoin como burbuja?

Sin embargo, no todos están de acuerdo.

“Casi todo el mundo apunta a los mercados de valores para señalar la existencia de una burbuja. No estoy convencido de que eso sea cierto”, dice Jason Reed, profesor del Departamento de Finanzas de la Universidad de Notre Dame.

Desde su perspectiva las señales de alerta vienen por el lado del Bitcoin. Es que su precio se ha acelerado hasta el punto en que la divisa funciona como un activo especulativo en lugar de un sustituto de la moneda soberana.

“Veremos precios más volátiles, pero sin consecuencias macroeconómicas sistémicas reales”, apunta. Aunque eso no significa que no haya heridos en la batalla.

“Los inversores minoristas individuales podrían enfrentar daños económicos reales y esto es algo que vale la pena señalar y explorar”.

“Los tontos son muchos”

Veljko Fotak, profesor del Departmento de Finanzas de la Escuela de Administración de la Universidad de Buffalo, en Nueva York, advierte que la “teoría del más tonto” tiene un gran problema.

Esta teoría genera la impresión de que un gran número de inversores se benefician con la compra de activos sobrevalorados, mientras que un pequeño grupo de perdedores, o un “tonto solitario”, queda en la ruina cuando se acaba la fiesta.

Pero en la práctica, señala Fotak, el juego no funciona así. “El grupo de los perdedores, en la mayor parte de los casos, es la abrumadora mayoría de los inversores”, agrega.

Por esa y otras razones el economista se declara un escéptico de la”teoría del más tonto”.

En contra de la “teoría del más tonto”

Fotak sostiene que la evidencia demuestra que hay más probabilidades de perder que de ganar cuando se compra un activo que está sobrevalorado.

Y una de las trampas es que es muy difícil identificar al perdedor.

Cuentan que entre los jugadores de póker se suele decir que “si no sabés quién es el tonto en la mesa, retirate, porque probablemente seas vos”.

A Fotak, invertir con la esperanza de que alguien cometa errores aún mayores le parece una tontería. En general, continúa, los mercados “ofrecen recompensas asimétricas, con pocos ganadores que se benefician generosamente y un grupo más grande sufre pérdidas”.

La actual burbuja de Wall Street

Fotak plantea que existen distintos tipos de activos cuya valoraciones de mercado han sido distorsionadas por las políticas monetarias laxas de las últimas décadas y las fuertes intervenciones de los bancos centrales durante el último año, en medio de la pandemia de COVID-19, no ayudaron en nada.

Sin embargo, “ninguna se destaca tanto como los mercados bursátiles de Estados Unidos”. Por ejemplo, una de las medidas que se utiliza para evaluar si un precio está sobrevalorado es el “price-to-earnings, (PE)”, desarrollado por el premio Nobel de Economía Robert Shiller.

Si aplicamos esa metodología a las empresas que pertenecen al índice S&P 500, explica el economista, obtenemos un ratio un poco superior a 40.

¿Qué significa eso? En el último siglo este ratio ha estado alrededor de 15 o 16.

Solo hubo otros dos casos en los que vimos ese índice más alto, remarca Fotak. En 2009, justo al comienzo de la crisis financiera mundial, y, antes de eso, en 2001, justo antes de la deflación de la burbuja de las puntocom. Esto indica que la “teoría del más tonto” y las burbujas pueden darse en cualquier momento de la historia.

Así las cosas, “los precedentes históricos no son alentadores”, dice el economista. “Si bien el mercado de valores es donde la burbuja se hace más visible, ninguna clase de activos es inmune”, agrega.

Exuberancia irracional

Pero lo que más le preocupa es la “exuberancia irracional” en los mercados de deuda.

“Se pueden establecer muchos paralelismos entre los mercados hipotecarios de principios de la década de 2000 y los mercados de deuda corporativa de los últimos cinco años”, apunta.

“Los mercados de deuda me preocupan sobre todo porque cualquier shock tiende a provocar contagios y riesgos de desestabilización del sistema financiero. Esto, a su vez, afecta a todos los sectores de la economía”, prosigue.

Si en el futuro hubiera una caída en el precio de las acciones, que es lo que ocurre cuando estalla una burbuja, eso provocaría una inmediata pérdida de confianza en los mercados financieros.

Esta pérdida de confianza, argumenta Fotak, se traduce en menores tasas de ahorro e inversión en los años siguientes. Este hecho tiene efectos que pueden abarcar generaciones enteras.

A su vez, esto conduce a una escasez de capital que puede afectar negativamente las tasas de crecimiento y los niveles de empleo en las próximas décadas.

No es como el póker. Y no hay un pequeño grupo de perdedores que se pueden caracterizar como “los más tontos”.

Vemos así que la “teoría del más tonto” y las burbujas pueden darse en muchos contextos. Hay opiniones a favor y en contra, pero es irrefutable que suceden. Para poder evitar este tipo de comportamiento y sus consecuencias, es imperante contar con asesoramiento de confianza y calidad a la hora de invertir.

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