Las preocupantes inversiones chinas en Argentina

Las preocupantes inversiones chinas en Argentina

Las preocupantes inversiones chinas en Argentina plantean varios interrogantes: su sustentabilidad, el interés de China por los recursos naturales de Argentina y un nuevo endeudamiento en medio de la crisis.

La estrategia anunciada por el Gobierno de Argentina de diversificar las relaciones económicas con China (con inversiones chinas por más de 23.700 millones de dólares) se produce en medio de la grave crisis económica que golpea al país sudamericano, con una inflación del 50,9 % en 2021.

Dentro de la estrategia económica de China de formar un nuevo eje económico mundial en el contexto de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, el gigante asiático ve en Argentina un país que puede brindarle el acceso a una gran diversidad de recursos naturales y alimentos a gran escala.

Argentina es el vigésimo país de América Latina en integrarse a dicha iniciativa. Los acuerdos incluyen el intercambio de monedas o swap. Esta parte del mismo permite trabajar en las monedas nacionales, en este caso, en pesos y yuanes.

De esta manera, dado que el intercambio comercial se realiza en las monedas nacionales de ambos países (y no en dólares), eso le ahorra a Argentina grandes costos adicionales, explica Federico Foders, de la Universidad de Kiel. Además, agrega que el gigante asiático está interesado en que cada vez más países sean miembros de sus nuevos bancos, para deshacerse del poder económico hegemónico de Estados Unidos.

Argentina es uno de los ocho países latinoamericanos incorporados al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés). Los otros países incorporados son Brasil, Perú, Venezuela, Bolivia, Chile, Ecuador y Uruguay.

Intercambio bilateral

El presidente argentino viajó a China conmemorando los 50 años de relaciones bilaterales entre Argentina y ese país, que es su segundo socio comercial más importante después de Brasil. En 2021, China compró bienes argentinos por unos 6.300 millones de dólares, cerca del 7,9 % del total de exportaciones argentinas al mundo. Se trata de unos 500 productos, entre ellos, soja, aceite de soja y carne bovina.

Argentina importa alrededor de 5.000 bienes de China, entre ellos automóviles, maquinaria, indumentaria y partes eléctricas. Según datos del INDEC, en 2021 lo hizo por un total de 13.538 millones de dólares, cerca de un 21,4 % del total de sus compras externas. El intercambio bilateral entre China y Argentina se habría quintuplicado entre 2003 y 2020.

Argentina, China y el FMI

Según Alberto Fernández, China también apoyará el reclamo de Argentina de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) revise la política de sobrecargas de la deuda. Sin embargo,  Foders aclara que “Argentina tiene que cumplir con el FMI, así como el FMI también cumplió en otorgarle crédito. La pregunta que muchos se hacen es a dónde fue a parar el dinero de esos préstamos”. Si Argentina no puede pagar la suma de 19.000 millones de USD al FMI en 2022, entraría en el octavo default de su historia.

El economista afirma que otra de las razones por las que Argentina se interesa en tener buenas relaciones con China, Rusia o Irán es porque casi no hay empresas occidentales que quieran invertir en Argentina. Y añade que “diversificar las relaciones comerciales, ya sea con China o con Rusia, y no exportar únicamente hacia Europa o Estados Unidos, no tiene nada de objetable”.

Si Argentina no puede pagar la deuda con China, debido a que la debacle económica no es fácil de remontar, “ese país incluso podría quedarse con las ganancias de infraestructura construida en Argentina. Como pueden ser los puertos, algo que ya sucedió con otros países“, advierte.

Sri Lanka, dependiente del intercambio de divisas con China, tuvo que acceder a alquilar por 99 años el puerto estratégico de Hambantota a la estatal China Merchants Ports Holdings por retrasos en el pago de su deuda.

Dado que China es uno de los mayores acreedores bilaterales a nivel mundial, preocupan sus condiciones de crédito. Estas incluyen prioridad de cobro y excluyen reestructuraciones colectivas. Y Argentina no solo es el principal deudor del FMI, sino, entre otros 24 países en vías de desarrollo, uno de los principales deudores de China.

Negocios con China, ¿un intento racional de frenar la crisis?

Gran asimetría

La deuda externa total de Argentina equivale actualmente al 82,2% de su Producto Bruto Interno. Un panorama acuciante, ante el cual Alberto Fernández recurre a “un posicionamiento distinto, a favor de China”, según explica Eduardo Daniel Oviedo de la Universidad Nacional de Rosario.

Pero la agenda marcada con China demuestra, según el experto, una clara asimetría: “se vislumbra la creciente dependencia que Argentina tiene con China más que una suerte de autonomía de Estados Unidos”.

Deuda a futuro

De acuerdo con Oviedo, hay, entre otros, proyectos de represas en el sur argentino y un parque solar en la provincia norteña de Jujuy, generados con préstamos de China. Esta se consagra como una deuda a futuro que, en el caso de que Argentina no crezca, “evidentemente no podrá pagar. Así, dejará a las generaciones posteriores un futuro con una incertidumbre mayor aún”.

Es decir, que en lugar de evitar más endeudamiento, Argentina hace lo contrario. “Claro que la versión del gobierno es otra”, señala el catedrático, que hizo su maestría de Derecho en la Universidad de Pekín. Esta sería otra consecuencia de las preocupantes inversiones chinas en Argentina.

Mayor dependencia de China

Para Eduardo Oviedo, “la situación financiera de Argentina no amerita tomar nuevos préstamos”. Según él, algunos proyectos de China en Argentina incluso son cuestionables. Entre ellos, menciona la construcción de la cuarta central de energía nuclear, Atucha III, iniciada en 2014,

“Allí veo más interés de China que de Argentina”, subraya el experto, indicando que “es obvio que los chinos quieren que se termine el proyecto”.

Un proyecto a contrapelo de la tendencia a abandonar la energía nuclear, que “no es sustentable, por su alto costo. También genera una gran dependencia financiera. El préstamo se debe pagar. Y, como si fuera poco, también se desarrolla una gran dependencia tecnológica de China“, puntualiza Oviedo. 

Incursión china en América latina

Esta no es más que una gran muestra de la incursión china en la región, ya que sería la primera central construida por China en América Latina. Si bien Argentina no tiene tantos proyectos chinos, “va en la dirección de Venezuela o Ecuador, países en los que sí hay varios”, explica. 

A los peligros financieros para Argentina, se suman los daños al medioambiente que podrían surgir de los proyectos, “algo de lo que el gobierno argentino no habla”, indica Federico Foders. Así, podemos entender las preocupantes inversiones chinas en Argentina.

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