Las tasas más riesgosas y altas del planeta

Las tasas más riesgosas y altas del planeta

Las tasas más riesgosas y altas del planeta. Así es como se cataloga a Argentina. La deuda argentina a diez años rinde 19,9%, mientras que el promedio de los países Standalone se ubica en 6%. Además, es cinco veces más riesgosa que los bonos de Brasil y Colombia, siete veces más que los de Perú y México y diez veces más que los de Chile. Así es como se cataloga a Argentina.

Lejos de generar un rally, los bonos argentinos retrocedieron los últimos días de la semana. De esta manera, siguen operando con tasas muy altas en términos comparativos. Esto se debe a que Argentina tiene tasas hasta diez veces más altas que los países de la región. Por esto, los bonos locales triplican el rendimiento promedio de los países Standalone.

Argentina evitó el default con el Club de París. Pero la novedad no impactó positivamente en los bonos, ya que siguieron cayendo. De hecho, el riesgo país subió con fuerza tras la noticia de MSCI. Esto produjo que el índice volviera a ubicarse cerca de sus máximos recientes de 1.650 puntos. 

Las tasas más riesgosas y altas del planeta

Actualmente, la tasa de los bonos argentinos a diez años de legislación extranjera es del 19,25% y supera a todos los países comparables. Cuanta más tasa, más riesgoso es el activo. Por esta razón, la deuda local es de las más riesgosas del planeta.

Salvo por el caso de Sri Lanka, cuyos bonos rinden 15,3%, los títulos locales ofrecen tasas de entre dos y diez veces más altas respecto de otros países comparables.

Angola, Ucrania, Turquía o Egipto operan con tasas de entre 6% y 7,4%. Esto implica rendimientos entre dos y tres veces inferiores a los retornos de la deuda local. Ecuador, que logró un acuerdo con el FMI y tuvo elecciones que sorprendieron positivamente al mercado, rinde 8,7%. Es decir, casi la mitad de lo que rinden los bonos argentinos. 

A nivel regional, Colombia y Brasil rinden 3,4%. Todos estos datos muestran que la deuda argentina es más de cinco veces más riesgosa que dichos países. Un escalón más abajo se encuentran Perú y México, que rinden 2,6% y 2,8%. Mientras tanto, los bonos locales operan con tasas siete veces más elevadas.

Finalmente, la comparación con Chile arroja que la deuda del país trasandino rinde 1,8%. Esto implica que los bonos locales operan con tasas casi once veces más elevadas. Vemos así que Argentina posee las tasas más riesgosas y altas del planeta.

Standalone

Argentina fue recientemente catalogada como “Standalone” por MSCI. La misma es una etiqueta marginal en la que se encuentran países como Jamaica, Bosnia, Bulgaria, Ucrania, Botswana, Zimbabwe y El Líbano, entre otros.

Es una muy mala noticia para el mercado. Es así que ubica a Argentina entre los países de peor calificación y genera un nuevo escollo para las inversiones. Argentina ya estaba fuera del mapa de las inversiones globales. La decisión de MSCI no hace más que poner de manifiesto esa situación.

Los países con más riesgo del mundo

Comparada con el resto de los países catalogados como Standalone, la deuda argentina también se muestra como la más riesgosa del grupo. Es decir, Argentina es la más riesgosa dentro de los países con más riesgo del mundo.

Según datos de Nery Persichini, jefe de estrategia de GMA Capital, los bonos de países Standalone rinden en promedio 6%, mientras que los bonos argentinos rinden 19,9%. Esto implica que la deuda local tiene tres veces más riesgo que los países Standalone.

Esto no hace más que confirmar que Argentina tiene las tasas más riesgosas y altas del planeta.

El Club de París no fue suficiente

Pese a haber reestructurado su deuda por USD 65.000 millones en septiembre pasado y haber alcanzado un acuerdo con el Club de París, el mercado le pide más muestras al Gobierno para que la deuda pueda rendir en niveles más bajos. 

Martin Polo, estratega jefe de Cohen, explica que la gran diferencia que tiene Argentina es el historial crediticio y económico respecto de los demás países de la región.

“La historia crediticia y económica de Argentina hace que los bonos locales sean riesgosos. En los últimos 20 años la Argentina tuvo dos defaults, algo que no ocurrió en ningún país de la región. Al mismo tiempo, Argentina tiene mucha tarea por hacer. Falta un acuerdo con el FMI y un plan económico. Si bien el acuerdo con el Club de París es bueno en el margen, creo que Argentina debe mostrar su historia de sostenibilidad de mediano plazo”, explicó Polo.

El mercado le exige al Gobierno un acuerdo con el FMI que contemple un programa económico consistente desde lo fiscal y monetario. Mientras esto no ocurra, la deuda seguirá con altas tasas.

Cuentas públicas muy desordenadas

El deterioro en los bonos también se vio en la deuda ley local. La misma volvió a operar con tasas por encima del 20%. Actualmente, el Bonar 2029 (AL29) rinde con tasas del 21,1%. Esta es su mayor tasa en tres semanas.

El operador de bonos de un banco local coincide con Polo y resalta la importancia de un plan económico.

Los demás países de la región tienen en su mayoría, cuentas públicas más ordenadas. Los desequilibrios de los países vecinos son menos traumáticos que los de Argentina. Poseen un déficit fiscal más controlado, acceso a los mercados internacionales, niveles de inflación mucho más bajos e inversiones directas más altas”, explicó.

Además, agregó que “Argentina no tiene nada de eso. Por ese motivo, la deuda rinde lo que rinde. Hasta que no se plantee el plan económico y el sendero de normalización macro, la deuda va a seguir operando con tasas altas”.

Fuera de escala

Semejante diferencia de rendimientos de los bonos locales con sus pares termina dejando a Argentina fuera de la cancha. 

Francisco Velasco, jefe de investigación de Banco Mariva, explicó que tener diferenciales de spread tan marcados indica que no son activos directamente comparables.

“Diferenciales con Chile, México y Colombia que cuentan con grado de inversión, y Brasil que tiene un rating varios escalones por encima de Argentina, no son de gran utilidad para armar una tesis de inversión. Más aún, los spreads de Argentina están muy por encima de otros créditos con calificación de rating más cercana a la de Argentina, como son los casos de Ecuador, Ghana o Angola”, señaló.

Hacia adelante, Velasco entiende que en este 2021 para invertir o no en bonos de Argentina importa el desempeño del resto de emergentes en general por el beta elevado de nuestro crédito. Fundamentalmente, lo que hay que tener es una visión sobre qué puede pasar en las elecciones de medio término y el timing y la calidad del acuerdo que se alcance con el FMI a posteriori.

Creemos que el riesgo es asimétrico y seguimos viendo valor en los bonos soberanos en dólares, estimó Velasco. Es así que Argentina es poseedora de las tasas más riesgosas y altas del planeta.

Un evento casi asegurado

La probabilidad de default de los bonos argentinos sigue siendo muy alta, en torno al 90% para los próximos diez años. Esto implica un evento casi asegurado y es notablemente mayor a países como Ucrania, Sudáfrica, Turquía, Ecuador o Egipto.

Rodrigo Benítez, economista jefe de Quinquela Fondos, coincide con Velasco en que la realidad de la deuda argentina hoy no es comparable con otros países de la región. Los demás países tienen antecedentes crediticios mucho más prolijos en los últimos años.

“Venimos de dos procesos de reestructuración y todavía están pendientes los acuerdos con el Club de París y el FMI. Estos factores por sí solos son suficientes para explicar la diferencia de rendimiento con economías comparables como Brasil, Perú o Colombia”, explicó.

Falta completar procesos

El economista jefe de Quinquela considera que, para que Argentina alcance los rendimientos similares a los de la región, necesita completar el proceso de reestructuración con el FMI. También debe transitar el sendero necesario para volver a los mercados de capitales.

Las paridades actuales pueden representar una oportunidad en términos de rentabilidad esperada. Esto es si se concreta el esperado acuerdo con el FMI y se inicia un sendero de reordenamiento macroeconómico. Es decir, el fiscal, monetario y cambiario“, comentó Benítez.

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