Los 4 problemas de los bancos en 2021

Los 4 problemas de los bancos en 2021

A pesar de que suene difícil, el sector bancario viene bajando su rentabilidad desde hace años. No hablamos solo de Argentina, sino del mundo entero. Las tasas de interés bajas y la cantidad cada vez más excesiva cantidad de requisitos (impuesto por regulaciones de todo tipo) van dejando atrás los años dorados de un sector clave dentro de la economía mundial.

Aunque sea todavía más increíble, si este rubro tiene problemas, estos van a repercutir fuertemente en la economía real de forma determinante. Las diferentes crisis a lo largo de la historia tuvieron distintos orígenes y motivos, pero en casi todas hubo un componente financiero, dado que mantener regularidad y bienestar en ese sector es un elemento clave para no cortar líneas de crédito que puedan apoyar a la economía real.

Por eso, diversos analistas ya están contemplando una variedad de escenarios y problemas que deberán enfrentar los bancos a lo largo del 2021 y que pueden perjudicar mucho a las personas que inicien proyectos a través del crédito o que traten de ordenar sus números

La agencia de calificación de riesgo estadounidense Standard & Poor’s (S&P) ya advirtió que el próximo año puede ser más difícil para los bancos que el 2020 y que será la gran prueba de referencia para saber si los bancos podrán resistir la crisis financiera mundial. En función de eso, el sector enfrenta cuatro graves amenazas.

Cuatro amenazas

1) Se extiende la situación sanitaria del COVID-19. Esta es la primera gran amenaza y la más probable de todas. A pesar de que hay notorios avances respecto de la vacuna y su eficacia de entre el 90% y el 96% según cada laboratorio, el escenario más probable es que hasta muy avanzado el 2021, no exista lo que los expertos denominan “inmunidad de rebaño”, que significaría que más de un 60% de la población tenga la vacuna y pueda retomarse la vida de una forma similar a lo que se vivía pre-covid. En el caso de que el virus perdure por mucho más tiempo, es probable que los bancos sientan el impacto de una “normalidad” inexistente.

2) No más ayuda a los sectores dañados. Una de las medidas casi universales durante la crisis del 2020 fue la respuesta gubernamental para ayudar a millones de personas y empresas de cada país. En Argentina fueron el IFE, para las personas, y el ATP para las empresas, pero en Europa y Estados Unidos se vio lo propio, con los bancos centrales de ambas partes interviniendo con inyecciones de más de 5 billones de dólares y euros entre ambos. Ahora bien, estas instituciones deben encontrar un balance que tiene un equilibrio muy endeble. 

La emisión desmedida de deuda en todo el mundo puede llevar a que si no se cumplen las expectativas de inflación y tasas de interés haya un desajuste fuerte y la caída de los mercados se convierta en recesión de largo plazo (incluso ante la posibilidad de convertirse en depresión, un efecto económico aún peor). Cualquier desvío del panorama que se plantea de antemano será un revés para todos los bancos, lo que impactará aún más fuerte en el bolsillo del ciudadano corriente.

3) Aumento de la deuda y riesgo de quiebra. Dentro del rubro financiero, una de las características principales del 2020 fue el aumento sostenido de la deuda por parte de las empresas, lo que puede llevar a una insolvencia total de cara al 2021 por la imposibilidad de pagos dado que las empresas no repuntan su balance y la actividad en niveles pre-covid no está cerca de recuperarse.

Lo más probable sea que la mayoría de las empresas ajusten su modelo de negocio de cara a un nuevo mundo empresarial, en el que el teletrabajo parece la nueva norma. El problema es que la deuda ha crecido a niveles insospechados y es la deuda más alta de la historia. De hecho solo a nivel corporativo, se estima que para fin de año el nivel de deuda alcanzará 103% sobre el PBI contra el 89% al que llegó en 2019.

4) Crisis en el sector inmobiliario. Reviviendo los fantasmas del 2008, cuando la crisis hipotecaria golpeó al mundo durante casi 18 meses, uno de los signos para tener en cuenta durante el 2021 será el esquema de pago del sector inmobiliario, cuyos problemas pueden ocultar a su vez otras cuestiones subyacentes que pongan en riesgo la estabilidad bancaria.

En primer lugar, cuando se retrasa o interrumpe el pago de grandes propiedades inmobiliarias, no es solamente por una complicación de financiamiento de las empresas, sino que implica que los activos se vuelven menos atractivos, por lo que incluso en el caso de que el banco pueda quedarse con el inmueble, estaríamos hablando de una pérdida del valor.

Finalmente, un corte en el flujo de efectivo entre prestatarios y prestadores, puede acarrear un efecto “bola de nieve” que genere problemas de mediano plazo para los bancos, dado que el precio de las propiedades puede desplomarse eventualmente y frenar de cuajo al mercado inmobiliario.

Para el rubro bancario, el 2021 no será un año fácil de sortear, ya que implica cambios, otros tantos desafíos y sobre todo, mucha incertidumbre. Ninguna de ellas es una cuestión menor y estará supeditada al accionar de estados, empresas y personas de todo el mundo. Lo que sí es cierto, es que los problemas amenazan con romper la endeble estabilidad que se vive hoy.

Leave a comment

Send a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *