Los malabares de la clase media

Los malabares de la clase media

En Argentina, los malabares que tiene que hacer la clase media son numerosos y variados, ya que muchas familias no llegan a fin de mes. Por este motivo, suelen hacer uso de préstamos y tarjetas. Pero el camino para financiarse por este medio genera dudas a futuro.

Los recientes anuncios oficiales y electorales de ofertas de más de un millón de créditos para monotributistas a tasa cero, puso sobre la mesa un problema de varias familias de clase media. Este revela las serias dificultades que se les presentan para llegar a fin de mes.

En consecuencia, hay una creciente necesidad de obtener financiamiento por medio de tarjetas de crédito y/o préstamos personales, ya sea para pagar deudas o realizar compras y arreglos impostergables en el hogar.

Al mismo tiempo, la inflación elevada genera que las tasas de interés para endeudarse sean altas. Eso, sumado a la alta incertidumbre económica y política, lleva a que los individuos piensen varias veces antes de tomar un crédito personal para cubrir sus necesidades.

Reducido nivel de endeudamiento 

“Una de las características de la relación de los individuos como tomadores de crédito es el reducido nivel de endeudamiento que las familias registran con las entidades financieras”, subraya el analista Andrés Méndez, de AMF Economía.

Al respecto, este experto estima que más del 80% de dichos deudores registran un pasivo por tal concepto inferior a $240.000.

Una cifra considerada “baja”, si se compara la relación ingreso-deuda que existe en otros países. Esta cifra brinda una magnitud de la orientación que tienen los fondos que solicitan las personas y el destino de los mismos.

Gastos pequeños y medianos

Méndez detalla: “Como dato ilustrativo, ninguno de estos deudores pudo apalancar la compra de una vivienda con ese endeudamiento”. Por ejemplo, esos $240.000 ni siquiera alcanzan para adquirir un metro cuadrado de propiedad horizontal en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tal vez, según los cálculos de este analista, solo posibilitan edificar 2m2 o 3m2 de vivienda unifamiliar en algún lugar del interior del país.

Los deudores de ese monto mayoritario tampoco pueden acceder a la compra de un vehículo 0km. Y, en caso de hacerlo, solo se puede tratar de un aporte equivalente a no más del 15% de la unidad a adquirir.

En concreto, “la vinculación mayoritaria de los individuos como tomadores de crédito se circunscribe prioritariamente al financiamiento de pequeños y medianos consumos, indica Méndez.

¿A qué se destinan los financiamientos?

Según los datos del Banco Central, se desprende que más del 80% de los individuos que se financian por medio de las entidades crediticias destinan este dinero “extra” para:

  • Comprar en el supermercado
  • Cubrir los “baches” que se generan por la menor capacidad de compra de los ingresos
  • Realizar pequeñas refacciones en el hogar
  • Compras de artículos costosos

De estos gastos, el 33% se realiza en préstamos personales y un 66% en tarjetas de crédito.

Préstamos personales en baja

“Se advierten situaciones divergentes en los últimos doce meses. Mientras el stock de deuda con tarjetas se mantuvo en términos reales, el financiamiento a través de préstamos personales se contrajo un 12,4%”, agrega Méndez.

No obstante, advierte que en todo 2021, tanto las tarjetas de crédito como los préstamos personales no pudieron sostener el stock de fines del año pasado.

“Esto indica que los consumidores están acudiendo a una especie de ‘vivir con lo nuestro’. Lejos de apalancarse con aumentos de créditos bancarios y márgenes de endeudamiento de las tarjetas, optan por consumir en la medida en la que sus ingresos (y sus ahorros) lo posibilitan, concluye Méndez.

Cautela ante todo

Lo que complementa que este comportamiento resulta significativamente indicativo de la cautela que envuelve a las familias al momento de tomar decisiones crediticias.

Esto quiere decir que el segmento de crédito para financiar consumos pequeños y medianos de las familias “está pendiendo del hilo del impacto sanitario, inflacionario y electoral sobre el nivel de actividad. Algo que los consumidores y usuarios de créditos bancarios miran con marcado temor”, finaliza Méndez.

Tasas de interés superiores a la inflación

Además del impacto en las expectativas de los individuos y familias respecto al escenario sanitario, inflacionario y electoral en sus ingresos, el nivel de las tasas de interés juega un rol clave en sus decisiones.

Al respecto, según cálculos de AMF Economía, la inflación esperada para el resto del año es de un promedio de alrededor de 2,8% mensual. Es decir, las tasas de interés tanto de préstamos personales como de tarjetas son ampliamente superiores a la inflación esperada.

Los malabares de la clase media

Así, se advierte cómo en lo que resta de 2021, un tomador de un préstamo personal abonará intereses, por un total de 29,7% . Estos duplicarán a la inflación esperada (14,9%) para ese mismo plazo.

En tanto, un deudor de tarjetas de crédito pagará un plus de “solo” 50% por encima del aumento de los precios al consumidor. Es así que tendrá que afrontar un interés en ese período de 23,1%.

Todo esto demuestra que los malabares de la clase media son innumerables. Este segmento de la población tiende a desaparecer más temprano que tarde. Ese es el indicador y gran objetivo de todas las políticas globales. Dependerá de cada uno de nosotros investigar a fondo en qué consisten estas políticas, para así estar preparados a aceptarlas o no.

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