Los peligros para la recuperación de América Latina

Los peligros para la recuperación de América Latina

Los peligros para la recuperación de América Latina parecen ser muchos. Después de una profunda contracción económica global el año pasado y una ola de estímulos económicos desplegada por los Gobiernos para enfrentar la situación, el despegue ha comenzado a avanzar de manera desigual en las distintas regiones del planeta.

El equilibrio sigue siendo precario. Cuellos de botella en las cadenas de suministro a nivel global, subida en los precios de la energía, altos niveles de endeudamiento y el aumento de presiones inflacionarias son algunos de los desafíos que están haciendo el camino más difícil de transitar.

Por ello, según los expertos peligros para la recuperación de América Latina son muchos. Observando lo que nos espera para el próximo año, un grupo de expertos de la consultora británica Economist Intelligence Unit (EIU) seleccionó los 10 mayores riesgos globales que pueden afectar el crecimiento económico y la inflación.

Los resultados de la investigación publicados en el informe “Risk Outlook for 2022” anticipan un considerable aumento del crecimiento económico de 4,1%. Pero eso puede cambiar de la noche a la mañana, si algunos de los riesgos se disparan y cambian las reglas del juego.

Se trata de riesgos políticos, militares, económicos y medioambientales que, con un mayor o menor nivel de probabilidad de concretarse, están latentes y podrían dispararse si se generan las condiciones necesarias, señala el estudio.

Diez riesgos

Estos son los 10 escenarios de riesgo planteados por la EIU:

  • El desgaste de los lazos entre Estados Unidos y China obliga a una separación total en la economía mundial.
  • El endurecimiento monetario inesperadamente rápido conduce a una caída del mercado de valores de Estados Unidos.
  • Un desplome inmobiliario en China conduce a una fuerte desaceleración económica.
  • Las condiciones financieras nacionales y mundiales más estrictas descarrilan la recuperación en los mercados emergentes.
  • El malestar social generalizado pesa sobre la recuperación mundial.
  • Estalla el conflicto entre China y Taiwán, lo que obliga a Estados Unidos a intervenir.
  • Los lazos entre la Unión Europea y China empeoran significativamente.
  • Las sequías severas provocan una hambruna.
  • Una ciberguerra interestatal paraliza la infraestructura pública en las principales economías
  • Siguen sembrando pánico con cepas, virus, enfermedades y catástrofes naturales (y no tanto).

La inflación, siempre la inflación

“Estos riesgos son más serios que los que hemos analizado en los últimos tres o cuatro años”, advierte Nicholas Fitzroy, analista senior de la EIU. Entre los riesgos mencionados, destaca el de una creciente inflación.

Aquellos países más expuestos a presiones inflacionarias, también tendrán dificultades adicionales para echar a andar el motor económico. Y aquellos con una fuerte dependencia de productos importados, estarán más expuestos a dificultades. Como le ha ocurrido a Europa, por ejemplo, con la importación de gas.

Ollas a presión

Al analizar la probabilidad y el impacto combinado de los distintos escenarios, sostiene Fitzroy, hay tres de ellos que están en el nivel de riesgo más alto.

“El malestar social generalizado es el escenario que tiene la mayor probabilidad de ocurrir”, argumenta Fitzroy. Argentina, por ejemplo, es una olla a presión constante. Sin embargo, los demás países no están exentos.

El malestar social es una tendencia que estuvo presente en 2019 en distintas regiones del mundo y que tiene altas posibilidades de regresar, explica. Si consideramos que ha aumentado la desigualdad económica con la recesión económica por la pandemia, es entendible que vaya en aumento.

Políticas monetarias más restrictivas

Los otros dos escenarios están muy relacionados con la inflación y las políticas monetarias más restrictivas que hacen subir las tasas de interés.

“Puede haber una caída de la bolsa de Estados Unidos. En términos de probabilidad, es un riesgo crecientemente significativo”, apunta el economista.

El tercer escenario más probable es que las condiciones financieras nacionales y mundiales más estrictas, con mayores tasas de interés, descarrilen la recuperación en los mercados emergentes.

La inestabilidad de América Latina

“En América Latina hay un alto grado de inestabilidad política”, señala Fitzroy.

Esa inestabilidad, junto a la situación económica de la región, la dejan en una posición más vulnerable a nuevas amenazas.

Adicionalmente, sostiene el economista, algunos países latinoamericanos como Argentina y Brasil están especialmente expuestos a riesgos en relación a sus deudas en moneda extranjera.

Y es que muchos de los mercados emergentes tienen su deuda en dólares. Si hay subida de tasas de interés, las cosas se ponen más difíciles a la hora de pagar los compromisos financieros.

Se trata de un punto sensible, dado que en el contexto de la crisis económica de 2020, la mayoría de los países han incrementado sustancialmente sus niveles de endeudamiento.

El camino de la inflación en Estados Unidos

Uno de los grandes temas a nivel global que tiene a los economistas con la cabeza a dos manos es la incertidumbre sobre el camino que seguirá la inflación.

Aunque la Reserva Federal de Estados Unidos considera que los niveles inflacionarios actuales son transitorios, no todos los especialistas tienen la misma opinión.

Efectivamente, dice Fitzroy, la presiones que existen ahora —como los problemas en la cadena global de suministros y los altos precios de la energía— deberían disminuir a medida que pasa el tiempo. Sin embargo, advierte que el riesgo de que la inflación no sea transitoria está creciendo significativamente.

Vemos así que los peligros para la recuperación de América Latina son cada vez más complejos. No obstante, ninguno de estos peligros le es desconocido a los habitantes de Latinoamérica, ya que crecimos sumergidos por esta asfixia monetaria. 

Es interesante notar cómo dichos peligros se describen como externos a los países cuando es bien sabido que cada uno de sus gobernantes siguen órdenes estrictas. Es decir, nada es casual. Lo que el ciudadano de a pie toma como “malas políticas gubernamentales” son, efectivamente, estudiadas hojas de ruta de las tendencias globales. 

Latinoamérica siempre fue relegada a ser el patio trasero de Estados Unidos. Ahora, en momentos en que el poderío de Papá Potencia del Norte claudica, nos sacuden todo tipo de problemas y catástrofes. No hay que desesperar. Son los coletazos de un nuevo orden que lucha por establecerse a como dé lugar. Más tarde, seremos el patio trasero de alguien más.

Por qué una zona tan diversa, rica y repleta de recursos siempre corre con la misma suerte es materia de análisis.

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