Metaverso, una inversión millonaria para el futuro

Metaverso, una inversión millonaria para el futuro

Metaverso, una inversión millonaria para el futuro. Para las grandes empresas de tecnología, este concepto no solo será un muy buen negocio, sino el futuro de Internet. Su mercado ya vale 500.000 millones de euros.

Como argentinos, lo primero que se nos ocurre al escuchar la palabra “metaverso” es que debe ser algún tipo de estafa. Es comprensible y hasta gracioso. Pero estamos equivocados. Todo esto parte del concepto de Universo, Multiverso y, ahora, Metaverso. Este término se podría entender como “más allá del Universo”.

Origen del nombre

Cuando el escritor de ficción especulativa Neal Stephenson quiso plasmar una Internet del futuro en su novela Snow Crash (1992), se la imaginó como una red de mundos en 3D interconectados. Las personas los recorrerían con sus avatares e interactuarían con otros usuarios. El software permitía una experiencia mucho más inmersiva y fundida con la realidad física que la que ofrece el ciberespacio actual.

El concepto más cercano para definir la idea de Stephenson era “realidad virtual”, pero al escritor no le encajaba. Así que utilizó otro nombre para esa nueva red que debía suceder a Internet: “Metaverso”.

Casi treinta años después, el Metaverso ha dejado de ser un concepto de ciencia ficción para colarse en la hoja de ruta oficial de una parte muy importante de la industria tecnológica. Esta tomó la denominación de Stephenson para referirse a la próxima evolución del mundo digital.

Grandes perspectivas

También ha aparecido ya en documentos del propio Gobierno español, por citar un caso. En su Estrategia Nacional España 2050 se lee que el crecimiento del Metaverso podría dar lugar a la creación de nuevos tipos de empleos, como, por ejemplo, “jardinero de Minecraft”.

Las perspectivas económicas son tan grandes que se espera que a mediados de esta década alcance los 800.000 millones y que en 2030 llegue a los 2 billones y medio. Los expertos consideran que el metaverso es el futuro de la humanidad y de Internet. Por ello, diversas empresas tecnológicas están invirtiendo miles de millones de dólares para convertirse en portales de entradas a esta dimensión.

Apple, Facebook, Sony, Alibaba, Tencent y Nvidia son algunas de estas compañías. Ventura Beat afirma que, detrás de ellas, se encuentran empresas financieras que están creando fondos centrados en el valor económico de estos mundos.

Es que el Metaverso, una inversión millonaria para el futuro, no es algo para dejar pasar.

¿Matrix? Más bien “Oasis”

En la película Ready Player One (2018), un joven se evade de su vida física en un barrio marginal gracias a “Oasis”. “Oasis” es un mundo virtual con calles, plazas, centros comerciales, museos y discotecas. Para conectarse son necesarios unos anteojos de realidad virtual, una especie de cinta de correr para moverse y diferentes prendas que transfieren al avatar el sentido del tacto de la persona.

Son las empresas relacionadas con el mundo de los videojuegos las que están hablando más en serio del Metaverso. No es por los juegos como producto, sino por la evolución de la tecnología que llevan detrás.

Entienden que sus avances pueden ser considerados las primeras “piezas del Metaverso temprano”, como asegura Jensen Huang, CEO de la multinacional Nvidia: “Al igual que en Internet, habrá espacios virtuales de todo tipo. Algunos serán parques temáticos, otros laboratorios científicos, fábricas, edificios, ciudades o nuestra tierra entera”.

¿Qué es “Omniverse”?

Nvidia está finalizando el desarrollo de Omniverse, una plataforma para conectar mundos 3D en un mundo virtual compartido. Uno no muy diferente al Metaverso de ciencia ficción descrito por primera vez por Neal Stephenson”, presume Huang. “Una de las características más importantes de Omniverse es que obedece a las leyes de la física. Puede simular partículas, fluidos, materiales, elasticidades y cables”.

Nvidia está probando esta plataforma con varias empresas, que la utilizan para hacer simulaciones avanzadas del mundo real.

BMW ha creado una réplica virtual exacta de una de sus fábricas para experimentar cómo pueden afectar determinados cambios logísticos antes de implementarlos en el mundo real. La firma de arquitectos de Norman Foster está probando Omniverse para simular cómo afectará el paso del tiempo a sus edificios. Asimismo, Ericcson la está usando para analizar cómo afectará un entorno urbano concurrido la cobertura de Wi-Fi.

Del proto-metaverso al metaverso

De momento, el incremento del valor del Metaverso está surgiendo sin ni siquiera haber obtenido su forma definitiva. En la actualidad, solo se puede hablar de un “proto-metaverso”, algo similar a los primeros años de Internet. Los inversores experimentados saben que las fases iniciales de cualquier proyecto de tamaña envergadura son clave en la generación de riqueza. Solo hay que imaginar cuál sería nuestra posición económica en este momento si hubiéramos sabido en sus comienzos en lo que se convertiría Internet.

Este proto-metaverso comenzó a surgir cuando Internet era tan solo unas cuantas redes separadas que se conectaban a través de TCP/IP, un protocolo estándar. El TCP/IP es un lenguaje universal que trasladaba paquetes de información de una red local a otra, construyendo una red más grande.

En aquella época, las redes de las universidades, las comerciales, la de los centros de investigación y demás eran independientes. Sin embargo, con el tiempo se fueron conectando y formaron una red universal con un nuevo sistema de comunicación y conocimiento. Esto provocó una revolución tanto industrial como económica.

Actualmente, esto mismo está ocurriendo con el prototipo de Metaverso. Existen diversos mundos virtuales independientes, desde videojuegos hasta fábricas virtuales, pero no están conectados entre ellos. Al menos no todavía.

Observamos que el Metaverso, una inversión millonaria para el futuro, tiene grandes posibilidades.

Incomprensible para algunos, muy atractivo para otros

Para muchos, la idea del metaverso pueda resultar incomprensible y parece arriesgado invertir en él. Otros ven en este universo paralelo virtual una nueva propuesta en la que depositar parte de su dinero.

El Metaverso todavía no es tangible físicamente, pero sí mentalmente, lo cual parece ya darle cierto valor económico. El futurista Matthew Ball apuntaba en su ensayo A Framework for The Metaverse lo siguiente: “Basándonos en los precedentes, podemos aventurar que el Metaverso revolucionará todas las industrias y funciones. Desde la salud a los pagos, los productos de consumo, el entretenimiento y el trabajo por horas”.

Nueva era de Internet

Según Ball, esta nueva era de Internet en tres dimensiones será el paso definitivo para crear nuevas industrias, mercados, recursos y profesiones que todavía no podemos ni imaginar.

Además de la generación del espacio virtual, para que una tecnología como el Metaverso sea viable serán necesarios avances notables en los dispositivos que deben conectar al usuario con él.

Es en este campo en el que corporaciones como Facebook, Google, Apple o Microsoft están invirtiendo importantes sumas para desarrollar los aparatos que dejen obsoletas a las pantallas y teclados actuales.

Obstáculos en el proceso

Aunque la realidad virtual sea la tecnología más conocida de las que involucra el Metaverso, su evolución es uno de los aspectos que genera más dudas entre los expertos. “Hace 30 años ya se vaticinaba que la realidad virtual iba a ser un éxito cercano y todavía no lo es”, recuerda Fernando Cucchietti, responsable de Analítica de Datos y Visualización del Centro Nacional de Supercomputación (CNS). “Tiene que ver con la fisiología del ser humano. Es muy difícil corregir ciertas imperfecciones que llevan al mareo. Han mejorado notablemente, pero todavía no es una tecnología que puedas utilizar durante varias horas seguidas”, expone.

“Lo que necesitamos son cámaras frontales interiores y exteriores que escaneen tu cuerpo. Eso es lo que nos falta”, coincidía Tim Sweeny en 2017, fundador de Epic Games. En ese momento, el gran defensor del Metaverso pronosticó que la tecnología que lo haría posible llegaría en unos tres años.

Lamentablemente, el 2020 trajo muchos cambios a la humanidad, pero esa nueva red futurista no estuvo entre ellos. Sin embargo, empresas como la suya, como Facebook o Nvidia van a seguir intentándolo.

Nadie duda de los grandes avances tecnológicos. La pregunta pertinente en estos casos es qué uso se les dará. Nada es bueno o malo en sí mismo. Cabe preguntarse con qué objeto una persona tendría que pasarse horas inmersa en la realidad virtual o el Metaverso.

No obstante, y dejando de lado toda cuestión filosófica, estas nuevas tecnologías presentan excelentes inversiones a las que vale la pena seguir de cerca.

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