Monotributistas: los que menos beneficios reciben

Monotributistas: los que menos beneficios reciben

Mucho se habla y se celebra la nueva ley del Impuesto a las Ganancias. Sin embargo, son los monotributistas  los que menos beneficios reciben. Este sector de la población sufre todos los males de la sociedad: empobrecimiento continuo y sistemático.

Monotributistas, los que menos beneficios reciben

Este castigado grupo carece de derechos mientras debe cumplir con una serie de obligaciones tributarias mensuales. Además, se cabe mencionar la presión tributaria cada vez que va al supermercado, llegando en promedio al 45% de cada alimento que consume.

La decisión de ser monotributista —que, salvo algunas excepciones, es el que menos beneficios recibe— no nace de la persona misma. Son las circunstancias las que la llevan a entrar en tan compleja categoría.

Muchos pueden ser los motivos para ser monotributista. Desde trabajar en negro, incluso formando parte de planteles fijos del Estado, en los que la informalidad llega a niveles insospechados, hasta haber tenido la audacia de “emprender” en este país. Es el caso del autónomo, que presenta características no tan alejadas de las del monotributista y al que se castiga impunenmente.

Cabe señalar que en el pasado, adherirse al monotributo podía despertar ilusiones de “libertad” y de variadas  posibilidades de trabajo. Ante el constante deterioro de la economía y, por consiguiente,  de las condiciones laborales, hoy en día ser monotributista es una odisea de la que muchos quisieran escapar.

Vida del monotributista

La vida del monotributista está plagada de obstáculos y desazón, ya que los monotributistas son quienes reciben menos beneficios. No solo debe pagar por el derecho a trabajar, sino que, además, carece de cualquier tipo de protección.

El monotributista, en muchos casos, vive deseando la vida del empleado, al que ve como un gran afortunado. El empleado cuenta con derechos, salario fijo, aguinaldos, prestaciones y cierta seguridad con respecto a su fuente de trabajo.

El monotributista, por el contrario, no sabe si mañana va a tener trabajo. Peor aún, puede no tener trabajo hoy y tener que seguir tributando por el derecho a poder trabajar mañana.

Desprotección del monotributista

El monotributista está totalmente desamparado en el contexto actual. Ante la posibilidad de un “despido” (si trabaja en negro) o de una recesión de contrato, el sistema juega en su contra.

Si llega a ser despedido, no tiene manera de reclamar indemnización, ya que se lo considera “trabajador independiente”.

Esta constituye una batalla perdida desde el principio. No solo  tiene nulo control sobre la continuidad de su trabajo, sino que si lo pierde, sabe de antemano que no tiene derecho a reclamos.

El monotributista no puede tomar crédito de impuesto al comprar mercaderías o al hacer consumos con tarjeta de crédito, salvo cuando esas compras sean en el exterior. Una situación bastante anómala, dado que si es monotributista no tiene poder adquisitivo para hacerlo.

La obra social obligatoria del monotributista, por lo general, es meramente una formalidad. Miles de monotributistas pagan mensualmente dicha obra social obligatoria además de pagar otra o una prepaga, siempre que cuenten con los medios.

El monotributista y la jubilación

Al pagar un monto mensual bajo en comparación con los aportes de un empleado, la expectativa de una jubilación digna por parte del monotributista es una quimera.

Este sabe que, con mucha suerte, llegará a percibir la jubilación mínima. Esto produce tanta desesperación que muchos trabajadores optan por tener tantos trabajos como les es posible con tal de acceder, en un futuro, a una categoría más alta de jubilación.

Es frustrante trabajar toda la vida para percibir una jubilación mínima, sobre todo si tenemos en cuenta que esta se licúa automáticamente al ritmo de la inflación.

La decisión de jubilarse no es fácil para el monotributista. Muchas personas siguen trabajando hasta edades muy avanzadas para poder recibir un sueldo medianamente digno. El hecho de tener que pasar de un “sueldo” a percibir $20.571 por mes por una jubilación (a partir de abril de este año) es una lastimosa realidad que no todos pueden enfrentar.

Los monotributistas y la pandemia

Debido a la pandemia, por la que la población mundial se vio afectada en todos los órdenes, los monotributistas fueron uno de los grupos más castigados.

En muchísimos casos, los contribuyentes no lograron seguir pagando el gravamen, ya que su volumen de trabajo se contrajo o desapareció por completo.

De muy poca ayuda fueron las “facilidades y ayuda para el monotributista”, ya que pocas personas pudieron acceder a ellas.

En general, lo único que generó toda esta situación fue más deuda para el monotributista  y una situación de vulnerabilidad económica y financiera para los próximos meses.

 

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