No saber de qué se trata una inversión

No saber de qué se trata una inversión

No saber de qué se trata una inversión puede causarnos posteriores dolores de cabeza. A la hora de invertir debemos saber mínimamente de qué se trata el lugar donde ponemos nuestro dinero. Tener un conocimiento aproximado de la inversión a realizar permite saber cómo enfrentar momentos de tensión en una alternativa financiera. También nos brinda soluciones para salir de ella de la manera más satisfactoria posible.

No saber de qué se trata una inversión es problemático. Es muy fácil comprar un activo financiero, lo difícil es saber cuándo venderlo. El momento de venta de un instrumento de inversión define cómo fue el saldo del total de la operación. Tal como dicen algunos analistas: “El principal momento en la vida útil de un activo es cuando nos damos cuenta cuánto vale realmente”. Y esto es revelado en la venta del mismo.

Tiempo y precio

El tiempo es la razón más importante en la determinación de la capacidad de generación de ingresos. Cuando observamos el valor de un activo financiero, ya sea una acción o un bono, las dos variables fundamentales son el tiempo y el precio. Podemos ver ambas variables  en el siguiente gráfico:

Las opciones financieras no siempre tienen las mismas características y van cambiando a lo largo del tiempo, siendo este un factor determinante para las inversiones. En los gráficos de inversión, el tiempo en el eje de las “x” nos muestra la relevancia de este.

Más vida de la inversión

A mayor cantidad de tiempo en el eje de las “x”, encontramos que la inversión tuvo más vida. Al tener más vida, la inversión muestra lo que los analistas financieros llamamos su maturity”. 

Una inversión de la que se registran datos desde 1900 no es lo mismo que una inversión que comenzó a operar hoy y solo tiene unas horas de vida. 

La capacidad de análisis es mayor cuando más datos se tienen sobre la inversión. Que una inversión tenga más historia que otra nos da la certeza de que podemos recabar más información, pero no significa que sea más rentable.

La diversificación es la clave

Cuanto menos se sabe sobre una inversión, mejor es la diversificación que actúa como amortiguador del riesgo financiero. Así, no saber en qué invertir es uno de los riesgos más altos a la hora de depositar dinero en una alternativa financiera.

A veces, esa decisión se toma de manera apresurada y genera perjuicios financieros de gran magnitud. Este es el caso de un inversor que toma la decisión de invertir con un capital elevado o una porción mayor al 20% del capital.

No saber de qué se trata una inversión es muy riesgoso. Por eso es muy importante abordar el concepto de la diversificación para bajar el riesgo y no tener, como dicen en la jerga financiera, todos los huevos en la misma canasta.

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