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¿Qué hábitos tienen los inversores exitosos? La guía completa actualizada

¿Qué hábitos tienen los inversores exitosos? La guía completa actualizada

En el mundo de las inversiones se lleva un minucioso registro de la memoria y la trayectoria de quienes han sabido desarrollar las más exitosas estrategias en la bolsa. Los mejores inversionistas de la bolsa tienen una serie de hábitos de comprobado éxito.

El inversor inteligente ha logrado establecer estrategias y filosofías de inversión con tal éxito que se han convertido en una institución para aficionados y expertos del mercado. Como todos los inversores, estos expertos también buscan las mejores oportunidades en el mercado.

Warren Buffett, George Soros, Carl Icahn, Peter Lynch, entre otros, son los inversionistas más ricos del mundo y los que han sabido ver y aprovechar las mejores inversiones de la historia. A continuación, un brevísimo repaso de la trayectoria de quien es considerado el mayor inversionista de la historia y quien será el mejor inversionista también en este 2020.

Warren Edward Buffett, inversor, empresario y filántropo estadounidense, es conocido como el ‘Oráculo de Omaha’ y se ha ganado el título del inversor más exitoso de la historia. Gracias a su estrategia de inversión, Warren Buffett se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo, lo que le ayudó también a ganar su reconocimiento como filántropo, del cual destaca su donación a la fundación Bill and Melinda Gates de USD 3.400 millones en 2018.

Su patrimonio neto es de USD 82.8000 millones.

En la filosofía de inversión de Buffett, conocer y entender el mercado o industria en la que se invierte es fundamental. Su estrategia de inversión ha originado un legado en literatura que busca desencriptar el éxito de sus operaciones en la bolsa. A continuación, recopilamos algunos de estos conceptos:

 

Decidir cuándo vender es clave. No solo porque el precio de una acción ha bajado significa que debe venderse inmediatamente. Citando el ejemplo de Buffett: si adquiere una casa por $ 20.000 y alguien ofrece comprarla por $ 15.000, no la vendería solo porque el precio ‘ha bajado’”.

Diversificar en porfolio y tiempo: al invertir en acciones la estrategia de Buffett es comprar de manera consistente y de manera acompasada, distribuyendo así el riesgo entre las compañías y el tiempo.

Paciencia: Buffett asegura saber cómo se comportarán los mercados en el largo plazo: según él siempre irán al alza. Ya sea en términos de días, de una semana, un mes o incluso un año, asegura que, lo que para él es seguro es que, en 10, 20 o 30 años, el valor de las acciones será mucho más alto del actual.

Rentabilidad consistente: invertir en empresas que crean valor para sus accionistas, es decir que ofrecen buenos ratios de beneficio por acción (BPA), prefiriendo ratios mayores al 15%.

Deuda limitada: invertir en empresas con un ratio menor de deuda sobre recursos propios, lo que señala que manejan un ratio de deuda en relación a su patrimonio neto.

Margen de seguridad: identificar acciones con un precio por debajo de su valor intrínseco utilizando el método del análisis fundamental. Para ello, es posible utilizar el ratio precio sobre valor contable (PBV) y el ratio precio sobre ganancias (P/E) estimado (llamado forward P/E), que utiliza los ingresos previstos para un próximo periodo.

Hábitos de un inversionista exitoso

Más allá de Warren Edward Buffett, se han recopilado interminables listas de hábitos con el fin de echar luz a este misterioso mundo de las inversiones. Aquí una selección de los hábitos fundamentales para cualquier inversionista.

Primero que nada es de pilar importancia conocerse a sí mismo y cuestionar la propia forma de actuar. Saber sobre la multiplicidad de impulsos anímicos que nos arrastran al miedo y la avaricia es crucial. Las pérdidas pueden asustar a más de un iniciado en las inversiones.

La “conservación del poder adquisitivo“, y no la “seguridad“, debería regir toda decisión de inversión. Quien quiera conservar su capital no puede tener entre sus exigencias principales la ausencia de fluctuaciones de las cotizaciones, sino que su exigencia mínima a la hora de invertir debería ser, más bien, la “conservación del poder adquisitivo”.

El mayor riesgo es no querer correr ningún riesgo. Si establecemos un objetivo de rentabilidad, debemos establecer y aceptar un cierto nivel de riesgo en consonancia con él. Lo que no podemos es pedirle peras al olmo y esperar rentabilidad de una inversión carente de riesgo. Por ello, debemos tener claros los conceptos básicos de inversión riesgo y beneficio.

La ley fundamental de las inversiones es ir a por las primas de riesgo.

Los inversores de éxito lo saben: sin riesgo no hay primas de riesgo; esta es la verdadera ley fundamental de toda inversión. La lógica subyacente es que todo aquel que invierte asumiendo un mayor riesgo debería poder esperar que, con el tiempo, esas inversiones generen una rentabilidad mayor que otras inversiones alternativas carentes de riesgo y que, por tanto, prometen menos beneficios.

Siempre es mejor invertir antes que especular. Especular es apostar a corto plazo por movimientos de las cotizaciones e invertir es poner nuestro dinero a trabajar de medio a largo plazo (de tres a cinco años). Una buena estrategia nos permite dormir tranquilos y no precisa de que estemos encima de los mercados para intentar adivinar los momentos adecuados de entrada y salida de las inversiones.

Otro hábito clave es el compromiso. El inversionista inteligente debe saber distribuir la inversión entre las diversas clases de activo teniendo en cuenta aspectos estratégicos a largo plazo; a este respecto, la regla general es no jugárselo todo a una carta, en otras palabras, diversificar. También, una forma de compromiso es invertir regularmente.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.Según cifras del Bundesbank, miles de millones de euros en activos monetarios están parados en libretas de ahorro y depósitos bancarios. Y, sin embargo, el horizonte de inversión, unido al efecto de la capitalización de los intereses, es uno de los factores más decisivos para el éxito de toda inversión.

Apostar por la gestión activa.Esto consiste en elegir productos en los que el gestor está muy encima de los activos o, directamente, dejar la cartera de inversión en manos de un asesor financiero independiente. Si elegimos esta última opción, debemos conocer la nueva normativa de 2017 que pretende clarificar y regular su actividad profesional.

Quien se decide por la gestión activa no solo apuesta por que los profesionales que gestionan el fondo generen una rentabilidad adicional. Además, corre menos peligro de que en su cartera permanezcan “caballos muertos”, es decir, títulos que en un momento dado fueron los favoritos de la bolsa.

Es muy importante también tomar las decisiones pronto. El tiempo puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo. Para que el dinero trabaje para nosotros necesita que le dejemos tiempo, más o menos, según el riesgo que debamos asumir dependiendo de nuestro objetivo.

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