¿Qué pasará si quitan el Impuesto a las Ganancias?

¿Qué pasará si quitan el Impuesto a las Ganancias?

El Impuesto a las Ganancias es uno de los impuestos más polémicos de Argentina, porque en su cuarta categoría grava el salario de empleados, ingresos de autónomos y pensiones de jubilados. De hecho, su historia misma es controversial, ya que tanto su origen como algunas modificaciones que se le hicieron ocurrieron en contexto de crisis económicas.

Una medida provisional que se convirtió en permanente

Este impuesto se creó en 1932 en medio de un déficit fiscal. Al principio solo era un impuesto de grandes bienes, así como empresas y otras inversiones. Pero en 1973 se extendió a las ganancias personales de los trabajadores argentinos. Con los años incluyeron a más personas, lo que significó un incremento del 90% en el número de contribuyentes durante los últimos cinco años.

Lo que empezó con una medida provisional y un impuesto de emergencia, se convirtió en uno de los impuestos medulares del sistema impositivo argentino. En la actualidad, el impuesto a las Ganancias representa la tercera fuente en orden de importancia recaudatoria. Está detrás del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y a los aportes a la Seguridad Social.

Hoy, más que un impuesto, es un sistema complejo de recaudación que incluye tanto a personas jurídicas como físicas, es decir, empresas y trabajadores. Es por esto que es uno de los gravámenes más criticados. Entre otras cosas, se le acusa de recaer en los ingresos y en costo de vida, en vez de las ganancias. También se le señala de violar el principio de capacidad contributiva, básico de todo sistema impositivo.

Es decir, las retenciones por Impuesto a las Ganancias colocan el salario de los trabajadores por debajo del ingreso mínimo vital. Y si el trabajador hace horas extras para compensar los descuentos, de nada le sirve, ya que mientras más gana, más le retienen.

Modificaciones al Impuesto a las Ganancias

Por estas razones el impuesto es noticia cada tanto, además de las propuestas de modificación que los políticos y legisladores plantean con regularidad. Incluso, ha sido un ofrecimiento de tirios y troyanos dentro de la dinámica política de Argentina. Por ejemplo, en el 2015 eliminar el impuesto fue una de las propuestas de campaña, tanto del precandidato presidencial, Sergio Massa, como de quien llegó a ser presidente, Mauricio Macri.

En tiempos más recientes, senadores del partido Juntos por el Cambio presentaron la misma posibilidad, pero esta vez como una forma de impulsar el consumo interno en medio de la pandemia. Con esta medida, los senadores propusieron excluir a los empleados del impuesto a quienes ganen menos de 150.000 pesos, lo que beneficiaría a más de dos millones de personas. Como se observa, cuando se habla de eliminar el gravamen más bien quiere decir liberar a los trabajadores de esta carga impositiva. Es decir, todos aquellos que pertenecen a la cuarta categoría.

Este es el mayor problema que conlleva ese impuesto: que se considere el salario, las pensiones y los honorarios como ganancias, y que se aplique tanto a activos como pasivos (es decir, ingresos y deudas).

La reforma de 2021

Sin embargo, hasta el momento no había prosperado la eliminación de la cuarta categoría de la gabela, aunque sí algunas modificaciones. Por supuesto, el debate para la última reforma no ha estado exento de un “tira y afloja” entre los dos bloques  de oficialismo y oposición. En todo caso, se espera que en los próximos días el bloque oficialista apruebe elevar el mínimo imponible a 150.000 pesos del salario bruto.

La decisión reduciría en un 63% aproximadamente el número de contribuyentes. Es decir, de unos dos millones a 733.000 personas.

Por otro lado, la reforma tendrá efecto retroactivo. Esto significa que aquellas personas a quienes se les descontó el impuesto sobre una base imponible menor, se les reintegrará lo que se le retuvo. Hay también otra serie de modificaciones que no cambian, en el fondo, la carga de los trabajadores dependientes y autónomos.  Que, por cierto, también se acusa a este impuesto de desincentivar a los emprendedores y el trabajo autónomo. Este es el motivo por el cual hay quienes consideran que esta medida es insuficiente.

El impacto económico del Impuesto a las Ganancias

En cuanto a la cantidad que se recauda, en febrero de 2021 lograron ingresar al Tesoro 716.595 millones de dólares. De este monto, 146.917 millones corresponden al Impuesto a las Ganancias. Esto significa alrededor de 58% más respecto al mismo período en el año pasado.

También en febrero de este año el IVA demostró ser la gabela que recauda mayor cantidad de dinero, ya que le produjo al fisco unos 212.043 millones.

En conclusión, se ha pedido la eliminación del impuesto tanto por la carga arancelaria que representa para el ingreso de los trabajadores, como por su decidida característica violatoria del derecho impositivo. Sin embargo, es válido preguntarse, ¿realmente es posible eliminar la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias? ¿Cuáles serían las consecuencias?

¿Qué pasaría si quitan el Impuesto a las Ganancias?

Primero, es difícil saber cuánto se recauda por este impuesto en su cuarta categoría, ya que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) no publica esas cifras de forma desagregada. Sin embargo, desde la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos (AEFIP), calculan que son más de 200 mil millones anuales.

Por otro lado, es cierto que ahora solo pagarán el impuesto a las ganancias quienes devenguen más de 150.000 pesos en salario bruto. Pero el Poder Ejecutivo tendrá la facultad de aumentar las deducciones especiales para las personas que ganen más de 150.000 pesos hasta 173.000. Otro detalle es que los aguinaldos no se consideran ganancias, así que no los alcanza la carga impositiva.

Aspectos positivos

Una consecuencia favorable es que también se incrementará a ocho haberes mínimos garantizados para las deducciones espaciales de los jubilados, que hasta este momento era de seis haberes. Por lo tanto, se recaudará a partir de las jubilaciones al mes que superen los 152.000 pesos.

Lo que se espera es que el monto que retengan esos trabajadores se utilice en el consumo interno. Es decir, los trabajadores compren y gasten más para mantener la dinámica económica paralizada por la pandemia de coronavirus y los sucesivos confinamientos.

No tan positivos…

Tanto para trabajadores dependientes y jubilados es una gran noticia. Sin embargo, se nota la deficiencia legislativa al excluir a los grandes olvidados: autónomos y monotributistas. Cuando se acusa a esta ley de no incentivar el empleo independiente, no es porque sí: tanto dependientes como autónomos hacen el mismo trabajo para tener los mismos ingresos, pero unos están exentos y otros no.

Asimismo, al colocar un monto mínimo imponible, desanima a las personas a aumentar sus ingresos por medio de horas extras o trabajos más remunerados, debido a que tendrán que pagar más impuestos.

Por último, un detalle no menor. En el año 2019, durante el gobierno de Mauricio Macri, se propuso eliminar el Impuesto a las Ganancias. Eso trajo como resultado que 15 de las 23 provincias argentinas introdujeron medidas cautelares ante la Corte Suprema porque, del 100% de este gravamen, a las provincias les corresponde alrededor del 60%.

En ese tiempo, el máximo tribunal expresó que el Estado podría mantener las reducciones, pero aun así debía garantizar el ingreso de las provincias con recursos propios. Hasta ahora, el debate sobre la modificación del Impuesto a las Ganancias parece estar centrado en el beneficio inmediato de los trabajadores. Pero la gran pregunta que falta por responder es, ¿cómo obtendrá la Nación los recursos para compensar la pérdida de ingresos por parte de las provincias?

La discusión sobre el Impuesto a las Ganancias aún no ha concluido.

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