Qué son los títulos con ajuste por inflación

Qué son los títulos con ajuste por inflación

La inflación es una problemática histórica y marca registrada de Argentina. Afecta a la economía a nivel macro y microeconómico. Tal es así, que el propio Estado emite títulos asociados al Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), cuyos rendimientos se actualizan de acuerdo a la tasa anual de inflación. Mientras que el cupón permanece fijo, el valor de la moneda de cada pago de interés se incrementará, ya que su pago se abonará sobre el capital ajustado por inflación.

 

A nivel empresa, es un fenómeno que distorsiona las cifras del balance al cierre de ejercicio. El ajuste por inflación contable es una de las tareas que se ha llevado gran parte del tiempo de los contadores, teniendo en cuenta lectura de normas, horas de capacitación y actualización profesional, aplicación definitiva en la realidad contable de las empresas, etcétera. Trabajar con resultados nominales impide medir el resultado adecuado de la actividad económica. Particularmente, no aplicar ajuste por inflación en la liquidación de impuestos anuales distorsiona la base imponible. En muchos casos, la demora en la posibilidad de aplicar el ajuste determinó impuesto sobre una capacidad contributiva ficticia. En otros, como puede suceder en empresas muy endeudadas, omitió computar una ganancia que habría determinado un menor quebranto. El ajuste por inflación impositivo fue incorporado en 1978  en la ley 21.894 y suspendido por muchos años, a pesar de su importancia. Recién en 2017 la legislación volvió a ocuparse del problema del ajuste.

A partir del 2018, con la reforma impositiva dispuesta por la ley 27.430 (BO: 29/12/2017) el ajuste por inflación impositivo dejó de ser letra muerta. Para gran parte de los profesionales se trata de un tema novedoso ya que aborda muchas aristas a la hora de realizar un cierre de ejercicio. De acuerdo a la normativa vigente, para “activar” la aplicación del ajuste por inflación impositivo tienen que darse los siguientes parámetros: la variación del índice de precio al consumidor (IPC), calculada desde el inicio y hasta el cierre de cada uno de los ejercicios iniciados a partir del 1/1/2018, supere un cincuenta y cinco por ciento (55%), un treinta por ciento (30%) y un quince por ciento (15%), para el primer, segundo y tercer año de aplicación, respectivamente. Esto produce una inequidad ya que hay meses en los cuales la variación interanual es menor al 55 por ciento y las empresas con cierre en esos meses, no aplican al ajuste, y viceversa. Es decir que, ante una situación idéntica y un mismo resultado real del ejercicio, dos empresas pueden determinar impuestos diferentes, si cierran ejercicio en meses distintos. Una de las formas más simples de calcular el ajuste por inflación impositivo vía la calculadora errepar, que se puede visitar en el siguiente link:   https://www.errepar.com/core/Ajuste-por-inflacion-impositivo-calcular. La misma permite calcular el parámetro de inflación mínimo y el resultado del ajuste por inflación estático y dinámico

Debido al contexto que estamos atravesando a nivel mundial por la pandemia de  la covid-19, el Poder Ejecutivo decretó la emergencia sanitaria en el país y un aislamiento obligatorio que rige desde el 19 de marzo, que además abre un nuevo interrogante: ¿cómo será el ajuste por inflación 2020 para los contribuyentes cuyos ejercicios hayan cerrado a partir del mes de diciembre de 2019? De acuerdo a la normativa, los contribuyentes deberán practicar por primera vez el ajuste por inflación impositivo dado que el IPC superó una variación anual del 30 por ciento  y corresponde al segundo ejercicio iniciado a partir del 1/1/2018. Debían convocar a asamblea general ordinaria dentro de los 4 meses de cerrado el ejercicio, siendo el límite el 30 de abril de 2020 y celebrar la asamblea en un plazo máximo de 30 días. Así lo dispone el artículo 237 de la ley general de sociedades. Debido al aislamiento preventivo, social y obligatorio decretado por el Ejecutivo, la Inspección General de Justicia habilitó solo por ese período la celebración de reuniones de los órganos de gobierno y administración en forma remota, aun cuando los estatutos de las sociedades así no lo estipulen, y dejó abierta la posibilidad de celebrarlas de esta forma en el futuro si sus estatutos así lo contemplan.

Dentro del mundo que abarca el ajuste por inflación impositivo, el tratamiento es especial para el caso de los quebrantos. Para el caso de los quebrantos impositivos resulta de aplicación el mecanismo de actualización dispuesto en el primer párrafo del artículo 93 de la Ley de Impuesto a las Ganancias, que dispone que las actualizaciones previstas en la ley se practicarán conforme lo establecido en el artículo 39 de la ley 24.073.

En tanto, para determinar el ajuste por inflación en el patrimonio neto, es necesario determinar el patrimonio neto al inicio del período comparativo o inicio del período actual, según el caso, (patrimonio correspondiente al estado de situación de apertura) y su composición en moneda del inicio. El ajuste inicial de las cifras producto de la reanudación del ajuste por inflación no debe exponerse como un Ajuste de Resultados de Ejercicio anteriores (A.R.E.A.). Al utilizar este criterio, se entiende que las cifras expuestas antes de la modificación no se encuentran expresadas en moneda de cierre lo cual resultaría incorrecto al partir de la premisa de que al practicar el ajuste por inflación, no pueden mostrarse cifras en los Estados Contables en moneda distinta a la moneda de cierre. En un contexto de ajuste por inflación (sin cambios cuantitativos durante el ejercicio) el capital de inicio en moneda de cierre debe coincidir con el capital ajustado al cierre.

Una de las consecuencias no deseadas del ajuste por Inflación contable es el impacto en los honorarios a los directores. Al reducir lo que eran normalmente ganancias nominales, los honorarios adelantados al directorio ahora no responden al resultado esperado y tienen consecuencias en los impuestos a las Ganancias, IVA y Bienes Personales. Los estados contables no se ajustan por inflación desde el ejercicio 2003. En consecuencia, las empresas deberán reconocer el impacto inflacionario de los últimos 15 años en un solo ejercicio.

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