¿Quién carga con los impuestos corporativos?

¿Quién carga con los impuestos corporativos?

‎¿Quién carga con los impuestos corporativos? Aunque estén mayoritariamente dirigidos a los accionistas, algunos de los costos recaen en los trabajadores‎.

Joe Biden quiere reconstruir Estados Unidos, y comienza por las corporaciones. Es así que considera que las empresas estadounidenses pueden ayudar a pagar los costos. Un aspecto central del gran impulso de inversión en infraestructura es un plan para aumentar la tasa impositiva sobre los ingresos corporativos del 21% al 28%.

La administración Biden presenta sus propuestas fiscales como una forma de corregir el problema de que “los que están arriba no hacen su parte”. Pero los opositores advierten que las subas de impuestos corporativos no solo recaen en los accionistas ricos, sino que también reducen los paquetes salariales de los trabajadores que el presidente dice defender. 

De hecho, los trabajadores a menudo soportan parte de la carga tributaria corporativa sin saberlo. Pero, entender cuál es el verdadero porcentaje es una pregunta que sigue molestando a los economistas. No obstante, los detalles de los planes fiscales de Biden sugieren que dicha carga puede resultar más favorable para los trabajadores

Nuevos impuestos a empresas

‎En igualdad de condiciones, un impuesto a las ganancias corporativas debería afectar a los accionistas. El procedimiento debería reducir el dinero disponible para el pago de dividendos o reducir el valor de las acciones. Debemos tener en cuenta que se supone que este grupo es más rico que la población en su conjunto.

Pero la igualdad de condiciones no existe. Las empresas invariablemente responden a nuevos impuestos para minimizar sus costos. Dependiendo precisamente de cómo busquen escapar del impuesto, parte de su carga puede repercutir en otros. 

Imaginando una economía de dos sectores

Un artículo publicado en 1962 por el economista Arnold Harberger reconoció que era poco probable que tal evasión por parte de los propietarios de capital trasladara el costo de un impuesto corporativo a otros insumos para la producción.

Es así que Harberger imaginó una economía con solo dos sectores: corporativos y no corporativos. Luego, hizo de cuenta que se imponía un impuesto a los ingresos de los primeros. 

El capital, razonó, debería pasar del sector corporativo al no corporativo (que consiste en asociaciones y otros tipos de negocios). En consecuencia, la tasa media de rendimiento del capital en las empresas no corporativas debería disminuir.

De esta manera, reflejarían el flujo de recursos hacia tipos de producción de menor rendimiento.Cabe mencionar que estos tipos de producción se hacen atractivos solo debido a la situación fiscal comparativamente favorable del sector. 

En el escenario imaginado por Harberger, las corporaciones podrían transferir parte de la carga del impuesto corporativo a los propietarios de capital en otras partes de la economía, pero no pasarla a los trabajadores.‎

Mercados competitivos

‎Sin embargo, el modelo de Harberger hacía una serie de suposiciones simplificadas. Asumió, por ejemplo, que los mercados eran perfectamente competitivos. En la práctica, las empresas pueden disfrutar de poder de mercado sobre los trabajadores.

En este caso, parte del costo del impuesto puede ser absorbido por los salarios, en lugar de solo por los beneficios. También el costo puede pasar a los consumidores. Estos enfrentarían precios más altos en dicho escenario.

Economía cerrada

Quizás lo más importante es que Harberger imaginó una economía cerrada. En la práctica, el capital es relativamente móvil a través de las fronteras nacionales. En tanto, otros factores de producción como el trabajo no lo son.

Traslado de actividad al extranjero

El aumento del impuesto corporativo en un país podría alentar a los propietarios de capital a trasladar la actividad al extranjero. De esta forma, disminuiría la cantidad de capital por trabajador en el país. Este hecho podría reducir la productividad y el salario de los trabajadores.

Diversas opiniones

La investigación de los economistas Laurence Kotlikoff y Lawrence Summers mostró resultados contundentes. Es así que en economías muy pequeñas y muy abiertas la carga de un aumento del impuesto sobre las empresas podría recaer casi por completo en el trabajo.‎

“‎El tamaño de una economía y su apertura a los flujos de capital son solo dos de los cinco factores que más influyen en un modelo económico”, argumentó Jennifer Gravelle Stratton, de la Oficina de Presupuesto del Congreso, en un documento publicado en 2013. 

Diferentes factores

Otro factor es que la producción puede trasladarse sin problemas al extranjero, en respuesta a los cambios fiscales. De manera similar, el trabajo puede ser sustituido por capital.

Esto, a su vez, determina cuán gravemente se ven afectadas las perspectivas económicas de los trabajadores cuando el capital huye del país (o amenaza con hacerlo). 

Por último, quién paga más depende críticamente del capital del sector corporativo. Cuanto mayor sea el nivel de capital por trabajador, más sufrirá cada uno de ellos. Es decir, si un aumento de los impuestos corporativos afectara al lugar en el que las empresas decidieran desplegar su capital.‎

Sin acuerdo sobre porcentaje

Entonces, ¿quién carga con los impuestos corporativos? Resolver los efectos probables de un cambio en el impuesto corporativo es complicado y desordenado. 

Los estudios empíricos demuestran exactamente eso. Un artículo publicado en 2015 por los economistas Kevin Hassett y Aparna Mathur concluyó que un aumento del 1% en la tasa del impuesto corporativo está asociado con una caída del 0,5% en los salarios. Un resultado que implica que más del 100% de la carga del impuesto corporativo recae sobre los trabajadores.

En el otro extremo de la escala, un estudio de las economías en la ‎‎OCDE ‎‎(un club de países en su mayoría ricos) realizado por Kimberly Clausing, no encontró una relación clara entre el impuesto corporativo y los salarios.‎

‎Pasarse la pelota

Otros estudios sugieren que la carga es compartida. Un análisis de la economía alemana publicado en 2017 concluyó que más de la mitad de la carga recae sobre los trabajadores. Este estudio utilizó variaciones en las tasas locales de impuestos a las empresas para evaluar cómo se distribuyeron sus costos.

Los economistas a menudo señalan que el trabajo soporta parte, pero no toda, la carga del impuesto corporativo —tal vez alrededor del 40%. Mientras que la verdadera cifra depende, en gran medida, del contexto de una medida fiscal determinada.‎

El contexto, sin embargo, está sujeto a cambios. La reducción de las tasas de impuestos corporativos entre países da a las empresas menos margen para pasar la carga tributaria a los trabajadores mediante el traslado de la producción al extranjero.

Tasa mínima global

La propuesta de la administración Biden de una tasa mínima global está dirigida en gran parte a las empresas que utilizan trucos contables para contabilizar las ganancias en paraísos fiscales.

Sin embargo, también debería disuadir a los Gobiernos de atraer la producción mediante la sub cotización de las tasas impositivas de otros países. Eso garantiza que una mayor parte de la carga del impuesto corporativo recaiga donde debe recaer.

Entonces, ¿quién carga con los impuestos corporativos? Vemos que no hay una respuesta precisa al interrogante, si bien presenta propuestas interesantes de analizar. Sin embargo, podríamos afirmar que, en mayor o menor medida, el trabajador siempre se ve afectado. Tal vez sea hora de abordar este tema con la seriedad que amerita.

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