¿Se agrava la crisis?

¿Se agrava la crisis?

Según los especialistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) existe una posibilidad muy fuerte de que la recuperación de la economía mundial pueda dar un freno en las próximas semanas. El motivo principal es la falta de una vacuna 100% efectiva aún y que el rebrote de coronavirus en diferentes partes del mundo, lleva a establecer nuevamente las restricciones de hogares y empresas que llevó a la mayor caída de los mercados de los últimos 50  años.

La advertencia del FMI llega en un momento clave, en el que la cumbre virtual del Grupo de los 20 (G20) planifica su agenda para la reunión de este fin de semana. Con Arabia Saudita como anfitrión, pese a ser virtual, involucrará todas las cuestiones relativas a una eventual recuperación y considerar un escenario en el que no haya una vacuna en el corto plazo, lo que agravaría la crisis, incluida Argentina.

Entre otras cuestiones que tendrán lugar durante la reunión del G20 se encontrará el alto precio de algunos activos, que puede implicar una desvinculación de la economía real y al mismo tiempo una amenaza a la estabilidad financiera del mundo, que hoy, gracias a la deuda más alta de la historia a nivel mundial, pende de un hilo.

Como se ve en el gráfico, salvo muy pocos países, el FMI prevé una caída abrupta del PBI en la mayor parte del mundo, con retrocesos de más del 10% en España, Irak, Portugal, Perú, Venezuela, India y, sobre todo, Argentina. Esta perspectiva de la evolución del PBI mundial para 2020 es la última actualización de los analistas del Fondo, y ya con menos de 45 días en lo que resta del año, sería muy difícil revertir esa tendencia.

Desde el FMI aseguran que pese a la recuperación de los últimos meses, que era prácticamente inevitable, la posibilidad de una pérdida del impulso es algo más que esperable si se tiene en cuenta los esfuerzos desmedidos que tuvieron que realizar los gobiernos para que la caída no fuera mayor. La incertidumbre sigue siendo una moneda corriente en todos los mercados y por eso no hay que descartar un agravamiento de la crisis.

Aunque en Argentina hayamos tenido la cuarentena más larga y quizá más ineficiente del mundo, países que anteriormente flexibilizaron sus medidas de aislamiento ahora empezaron a imponer nuevas restricciones a la circulación para contener los nuevos rebrotes del COVID-19 en sus territorios. Así tenemos los casos de Reino Unido, Alemania y Francia en Europa, y algunos estados de EE.UU. y Australia que empezaron a frenar algunas actividades. Por ejemplo, en Nueva York se suspendieron las clases.

Pese a que las restricciones no son tan estrictas como las de los primeros meses de pandemia, siguen siendo un dolor de cabeza para la economía que no termina de repuntar ni reactivarse. La directora del FMI aseguró que aunque los países estén resurgiendo de la profunda crisis que generó el coronavirus, los nuevos niveles de infectados dejan un panorama incierto de cara al futuro.

Aquí es donde juegan un rol preponderante los bancos centrales de todos los países del mundo. Porque deberán definir si seguir con sus programas de estímulos fiscales y emisión monetaria, junto a bonos de tasas cercanas al 0% (o negativos en algunos casos), o por el contrario, dejar que la economía siga su cauce y evitar un aumento de deuda todavía más alto.

Existen economías que tienen un margen mayor de maniobra para sostener los apoyos fiscales, como lo son las de la Reserva Federal Estadounidense (Fed) o el Banco Central Europeo (BCE), que ante una emisión monetaria fuerte, como sucedió durante el último semestre, pueden sostener el precio de su moneda anclados en tasas de interés extremadamente bajas y una economía fuerte que evite niveles de inflación estratosféricos.

Mientras que por otro lado, las economías como Argentina tendrán un desafío doble para salir de la crisis. Por un lado, la cantidad de plata que imprimió nuestro país como medida de contención económica tiene poco sustento detrás, y las tasas van en aumento, lo que fomenta la inflación y devaluación fuertemente. Por el otro, Argentina está atada al precio de los commodities internacionales, por lo que si la soja no mantiene el precio alto que hoy se maneja en los mercados del mundo, posiblemente veamos una crisis aún más profunda en el país, por más difícil que eso parezca.

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