¿Son las PyMEs en Argentina una aventura insalubre?

¿Son las PyMEs en Argentina una aventura insalubre?

¿Son las PyMEs en Argentina una aventura insalubre? Son el motor de la economía y representan a la mayor cantidad de empleados activos. Sin embargo, son las más menospreciadas. 

Sos emprendedor, quisiste formar tu propia mini empresa y realizar tu sueño. Nada muy ambicioso. Comenzaste bien desde abajo, con unos pocos clientes. Tenías la intención de vivir de lo que producías y dar trabajo a otras personas y que, de a poco, todo fuera tomando forma.

De pronto, te encontraste con un panorama desolador, imposible de sostener. “¿Cómo pago los sueldos y mantengo todo en funcionamiento? No me queda otra solución más que reducir costos”. Pero, ¿cómo lograr esto si el Estado se lleva una gran porción de la torta y todo me juega en contra?

Entonces, muy a tu pesar no tuviste más remedio que prescindir de gente valiosa. Te endeudaste con tarjetas y préstamos (a sabiendas de que generarías más deuda a futuro), estiraste el magro presupuesto del que el Estado te permite disponer. Te encontrás haciendo malabares y, aún así, no funciona. 

Es que tener una PyME en Argentina es una aventura insalubre: no solo en términos económicos, sino a nivel emocional y energético. No poder trabajar en paz desgasta cualquier sistema nervioso con terribles consecuencias.

Algunos orígenes del problema

Hoy estamos transitando a nivel mundial la continuidad de la pandemia. Más específicamente, la segunda ola en Argentina junto con nuevas variantes del virus. Todo esto sumado a la necesidad de enfrentar un futuro con una micro y macroeconomía convulsionada y con gran incertidumbre.

Las PyMEs no escapan a esta realidad, dado que son el motor de la economía y representan a la mayor cantidad de empleados activos

A ello se le agrega la continuidad y profundización de una crisis económica e institucional compleja que necesita de reformas y correcciones estructurales de fondo. En esa coyuntura, las PyMEs (ya sean familiares o no) se debaten entre cómo subsistir, cómo crecer y qué hacer con los accionistas potenciales, quienes intentan emigrar al no visualizar un proyecto esperanzador.

Situación alarmante de las PyMEs por la pandemia

Cerca del 55% de las PyMEs argentinas no tienen actividad por las medidas sanitarias impuestas en el país. De ese porcentaje, solo el 16% puede pagar salarios y gastos fijos de abril sin el apoyo del Estado, según el último informe de la Fundación Observatorio PyME (FOP).

En tanto, “24% de las empresas no podrá enfrentar dichos gastos de abril, ni siquiera con dicha asistencia. Por esto, deberán endeudarse o aumentar el aporte de capital propio a la actividad”, indicó la entidad.

Según el informe, un 6% de las MiPyME está actualmente considerando abandonar la actividad. Esta cifra representa a unas 35.000 empresas con una dotación actual de 190.000 trabajadores.

Peligran muchos puestos de trabajo

El Observatorio evaluó que en total están en riesgo 415.000 puestos de trabajo adicionales, si parte de las empresas que no pueden afrontar las erogaciones de abril no consigue endeudarse o aumentar el aporte de capital.

En general, según el relevamiento, el 80% de las MiPyMEs está a favor de la flexibilización de la cuarentena. De ese modo, se reduciría el costo diario de la inactividad, que llega a USD 115 millones.

El informe sostuvo que solo el 10% de las micro, pequeñas y medianas empresas están “totalmente operativas”. El 54% del segmento se encuentra en situación no operativa y suma “aproximadamente 325 mil empresas”. Asimismo, 36% de las empresas está parcialmente operativas.

Al separar por sectores, observamos que el 74% de las empresas de la construcción no están operando. Lo mismo ocurre con el 65% de manufactura y el 65% de los comercios. Mientras, el sector de los Servicios se encuentra relativamente menos afectado, indicó la FOP.

¿Beneficios fiscales?

Aun con los “beneficios fiscales” implementados por el decreto 332, la Fundación señaló que la disminución de la presión fiscal sigue siendo la intervención preferida por las MiPyMEs, con foco en las moratorias nacionales y provinciales y la disminución hasta el 95% de las contribuciones patronales o su postergación.

El crédito bancario como instrumento es relativamente más valorado por las empresas medianas que por las pequeñas y micro, vistos los problemas operativos/burocráticos que impone el sistema bancario”, concluyó el informe.

Cambios de paradigma

Uno de los cambios que trajo aparejada la reconversión de los procesos productivos es el teletrabajo. Son varios los estudios de la Fundación Observatorio PyME en los que se demuestra que la adaptabilidad de esta nueva modalidad es en forma sectorial y con diferentes velocidades.

Por lo tanto, en un mundo complejo, incierto, volátil y ambiguo, las PyMEs de nuestro país se enfrentan en un corto plazo a interrogantes financieros, cambios en la forma de pago, imposibilidad de abastecimientos normalizados en los insumos importados y normativas laborales e impositivas. Estas impiden o encarecen cualquier reingeniería o automatización de procesos y también la transformación de la logística integral.

Sin mencionar la amenaza constante de confinamiento que hay que revisar día a día y obstaculiza el desarrollo de un proyecto. Todo esto frente a una metamorfosis de la demanda en la que hay cambios en la forma que compramos, los hábitos de consumo, la prueba de otras marcas, etcétera.

Crisis como oportunidad

Es cierto que no existen crisis sin oportunidades. Es el momento de innovar ante un panorama desolador, desde una perspectiva pragmática. Es clave abandonar la nostalgia, facilitar y alentar la creatividad en todas las áreas del negocio.

¿De qué manera se puede capitalizar este escenario? En materia comercial, podemos afirmar que es el escenario propicio para estudiar los cambios de la demanda, repensar portafolios, optimizar el proceso logístico y ampliar los servicios hacia esquemas más personalizados.

En palabras simples: hay que reconectarse con el nuevo consumidor.

El cambio consiste en identificar los puntos de dolor del cliente y hacer una transformación digital, generando agilidad en los cambios para tener ventajas competitivas. Los que lo logren sobrevivirán y podrán reafirmarse, más allá de las conocidas dificultades que presenta la coyuntura actual.

Por todo lo expresado anteriormente, tener una PyME en Argentina es una aventura insalubre. en este momento. De más está decir, que si hubiera voluntad política y económica, se podría emerger de ella sano y salvo.

 

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