Una Argentina pobre que desmitifica su riqueza

Una Argentina pobre que desmitifica su riqueza

Una Argentina pobre que desmitifica su riqueza. Argentina viene sufriendo por la mala administración de los recursos del Estado. En muy pocas oportunidades supimos tener superávit fiscal. En la historia democrática reciente, solo sucedió durante las administraciones de Menem y Kirchner.

Una Argentina pobre que desmitifica su riqueza nos encuentra en un país con 4 de cada 10 personas sumidas en la pobreza. Esto es entendible si observamos que Argentina logró multiplicar su riqueza tan solo 3,28 veces desde 1983 hasta 2019. Por su parte, Chile en el mismo período creció 12,9 veces, y México 7,13 veces. Incluso, países más chicos como Uruguay, Ecuador (creció 5,11 veces) y Paraguay (5,72 veces) han logrado crecer 10 veces.

No alcanza con ahorrar solo unos pocos años y luego despilfarrarlo en déficits fiscales crónicos que aumentan la pobreza estructural. La necesidad de ahorro fiscal debe existir para hacer frente a situaciones especiales en las que el Estado deba gastar más de la cuenta. La crisis sanitaria del covid es un claro ejemplo. Argentina tuvo una de las peores administraciones de la pandemia, principalmente por la falta de recursos para ser frente a ella.

Aprender antes de las crisis, no después

Luego de las grandes crisis sabemos ahorrar, pero el empuje del ahorro nos dura poco. Postcrisis hiperinflación de 1989 y postcrisis de 2001, las autoridades supieron administrar mejor el Estado para acumular stocks de capital y luego rifarlos en experiencias autocráticas. Dichas experiencias nos llevan a perder cada vez más poder adquisitivo y a tener cada vez más personas por debajo de la línea de pobreza.

Desde el año 2018, Argentina vive un ajuste fiscal y un ajuste externo. Una caída del ingreso de capitales de forma repentina provoco un shock en el tipo de cambio, generando una aceleración en la pérdida de poder de compra de los argentinos.

La pobreza en nuestro país viene creciendo estructuralmente hace muchos años. En 1994, Argentina tenía una población de 35 millones de habitantes y una tasa de pobreza de 15% ( la mejor de los últimos 35 años) que, en términos absolutos, eran 5.100.000 pobres. Hoy, esa tasa de pobreza es del 40,6%, pero en un país donde viven 45,5 millones de personas.

La Encuesta Permanente de Hogares tomó como muestra 28,9 millones de personas: extrapolando ese resultado, nos da el número de 18,7 millones de personas por debajo de la línea de pobreza.

El Estado, ese gran obstáculo

Argentina pasó desde 1994 a 2021 a casi triplicar la pobreza, haciéndola crecer 2,66 veces. Lamentablemente, este es el resultado de caer más de 20 puestos en la complejidad de nuestras exportaciones, de agrandar el Estado y de someternos a políticas sin ningún tipo de previsibilidad, salvo la electoral.

El Estado argentino vivió por encima de sus posibilidades durante gran parte de la historia, realizando expansiones fiscales sin ningún tipo de reparo presupuestario. Y tal vez, creyendo que el nivel de ingresos puede subir infinitamente a medida que aumentan los impuestos, la emisión monetaria y la deuda pública. El resultado fue un crecimiento más rápido de la pobreza que del propio PBI de Argentina. 

Algunos ejemplos de los últimos 50 años

El propio Estado se ha chocado periódicamente en los últimos 50 años con la pared de la restricción presupuestaria. Algunos ejemplos son el Rodrigazo en 1975, la Híper del 89, la crisis del 2001 y la actual crisis “combo” del COVID-19. Esta última aglutina falta de financiamiento externo, un sector privado ahogado en impuestos y un sector público prácticamente quebrado que pierde herramientas de financiamiento a medida que aumenta la inflación y se contraen la oferta y la demanda. 

Los Gobiernos y sus universos paralelos

Los Gobiernos han gastado haciendo caso omiso a los niveles de inflación y a los niveles de ahorro. El problema se establece en la mala concepción de los distintos Gobiernos que administraron los recursos del Estado en los últimos 50 años, sin distinción de color político, ya sean democráticos o autocráticos. En todas las administraciones falló el incentivo de ahorrar por encima del de gastar.

gráfico ahorro pbi argentina

Imposibilidad de los Gobiernos de administrar recursos

Argentina se volvió un país muy productivo y efectivo para aumentar la pobreza. Tal como vimos, desde 1994 Argentina ha visto crecer la cantidad de personas pobres de manera sostenida.

El panorama no es muy alentador. Argentina hoy se encuentra en un escenario global complejo en el que el aumento de los déficits fiscales se están haciendo una regla general. En tanto, los pronósticos de un aumento de la inflación son cada vez más alarmantes no solamente en nuestro país, sino también en todo el mundo.

Este fenómeno se observa con el aumento de las materias primas como la soja, el maíz y el trigo, que aumentaron en un año un promedio del 40%, 70% y 30% respectivamente. Este aumento de precios siempre se traducirá en más inflación a futuro.

Argentina perdió su rol en el mundo 

Argentina perdió su moneda, perdió su rol exportador y, lamentablemente, si quiere cumplir sus compromisos internacionales, no puede aumentar el déficit fiscal sin antes tener la capacidad de generar recursos. Nuestro país hoy es pobre porque el Estado primero aumenta los gastos y luego busca financiarlos.

El país debe virar hacia una prudente administración de los recursos del Estado, ya que nuestro país desmitifica ese rol exportador de granos, rico en recursos naturales, que tuvo durante el siglo XX, y pasó a ser un país con pobreza estructural crónica.

Fracaso del Estado en brindar una vida digna

Una Argentina pobre que desmitifica su riqueza es la que hoy nos toca habitar. En los últimos 26 años no hay nada que se haya hecho bien si consideramos que la cantidad de personas que no viven dignamente en Argentina se ha casi triplicado.

Este es un problema que radica fundamentalmente en cómo el Estado vive de lo ajeno. Administró mal y cuadruplicó la cantidad de pobres. Esta es la deuda pendiente de un país que crece cada vez menos que sus vecinos, cuyos habitantes ganan menos que los países limítrofes y donde la pobreza aumentó más mientras exporta alimentos para 450 millones de personas.

Leave a comment

Send a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *