Vacunas contra el COVID-19: por qué garantizan la subsistencia

Vacunas contra el COVID-19: por qué garantizan la subsistencia

Sin duda, uno de los grandes retos del año 2021 es frenar el avance de la pandemia causada por el coronavirus. No solo para disminuir el número de infectados y fallecidos que alcanzan, respectivamente 124 y 2,72 millones en el mundo. También para reactivar la economía que amenaza con agravar la desigualdad y el endeudamiento a pesar de los estímulos económicos que los gobiernos han inyectado. Es por esto que se realizaron grandes esfuerzos a nivel global para producir vacunas contra el COVID-19 en un tiempo récord.

De hecho, ya existen unos siete tipos de vacunas contra el COVID-19 aprobadas por la Organización Mundial de la Salud después de un tiempo e inversiones enormes para tenerlas listas. Ahora surgen dos cuellos de botella: que se produzcan suficientes dosis para todos, y segundo, que cada país pueda adquirir todas las dosis que sus ciudadanos necesitan.

La desigualdad en las vacunas contra el COVID-19

El problema es que los países potencia tienen la capacidad de comprar más vacunas que aquellos menos favorecidos. Por ejemplo, las Naciones Unidas apuntaron que solo 10 naciones acumularon el 75% de las inmunizaciones y que ninguna de las vacunas contra el COVID-19 habían llegado a más de 130 países en el mundo.

Por otra parte, ni siquiera un tema tan vital como la vacuna se libra del fantasma de la corrupción y el favoritismo, temas pendientes en países del tercer mundo y que afectan toda la estructura política y el tejido social.

Analicemos la situación argentina.

El caso de Argentina

Para comenzar, Argentina se encuentra en un contexto regional problemático en sí mismo. Latinoamérica apenas reúne el 8,5% de la población del mundo y, sin embargo, reporta alrededor de un cuarto del total de muertes provocadas por el virus. Esto quiere decir que la vacunación temprana no solo es una buena práctica, realmente es un imperativo para detener la pérdida innecesaria de vidas.

La realidad demuestra que los históricos vicios de la corrupción, la falta de planificación y el clientelismo de estas democracias son un obstáculo más para lograr la inmunización que la población requiere.

Y este es el caso de Argentina. Para esta fecha, marzo de 2021, van más de 2,25 millones de casos reportados, es decir, poco más del 5% de las personas. Y se suman casi 55.000 fallecidos por causas relacionadas al COVID-19.

Pero, ¿qué ocurre con la vacuna?

Según un mapeo que elaboró el portal TN, solo el 1,02% de los argentinos han recibido las dos dosis que corresponden a la Sputnik V para el 17 de marzo. Además, el país recibió unas 4 millones de dosis por parte de tres países: Rusia (Instituto Gamaleya), India (Covishield con fórmula de AstraZeneca) y China (Sinopharm).

Ese número está muy lejos de los anuncios del Gobierno argentino. El presidente Alberto Fernandez dijo en noviembre que recibirían 10 millones de dosis de la Sputnik Ven diciembre de 2020 y otras 15 millones más en enero.

Aun así, los escándalos por vacunas VIP se acumulan al punto de terminar con la dimisión del ministro de Salud Ginés González García. La nueva representante de Salud, Carla Vizzotti, no se quedó corta en promesas: quieren llegar a 5 millones de argentinos en 45 días.

Qué ocurre si no hay vacunas contra el COVID-19

Lograr la inmunización total de la población debería ser el objetivo a muy corto plazo, si realmente se quiere pasar el capítulo de la pandemia. Principalmente, porque es la única forma de retomar la normalidad e impedir la crisis económica que se avecina.

Esta crisis parte de dos vertientes. La primera es la paralización de las actividades económicas y el trabajo debido al confinamiento. La segunda son los fuertes estímulos económicos que los gobiernos volcaron en la economía para mantenerla a flote. Si unas erogaciones tan importantes no están acompañadas de un aumento de la productividad, la consecuencia inmediata es inflación y escasez, seguido de la profundización de la crisis.

Consecuencias económicas

En la medida en que el virus se propaga sin control, pone en riesgo todo nuestro sistema de subsistencia. Las vacunas, a esta altura, no son una buena idea sino una de las formas de detener una gran depresión económica mundial.

Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional calculó una reducción del 3% en la economía mundial durante el 2020. Unas industrias sufrieron más que otras, entre ellas el sector turístico y hotelero. Pero no son las únicas industrias afectadas. Incluso aquellas personas con capacidad de compra decidieron controlar sus gastos en previsión al futuro.

Esto condujo a la caída de las ventas minoristas a nivel mundial, aunque, por supuesto, los números varían sensiblemente de un país a otro. A su vez, la caída abrupta tuvo un efecto devastador en el empleo. Millones de personas perdieron su trabajo con la consiguiente pérdida de ingresos.

En algunos países se mantuvieron gracias a las ayudas de los gobiernos, pero a costa de un déficit fiscal importante. Es decir, trasladaron las dificultades hacia el futuro, con la esperanza de que la situación mejore, cosa que no ocurrirá si no se toman medidas sanitarias en lo inmediato.

Definitivamente, una economía globalizada trajo muchas ventajas al mundo moderno. Los países pueden negociar unos con otros y ayudarse a crecer. Pero, en medio de una pandemia, también se comparten los problemas. Que un país no logre inmunizar a sus ciudadanos afecta económicamente a todos sus socios, proveedores y clientes de la esfera mundial.

De nuevo Argentina…

Si Argentina, y los demás países de la región no logran vacunar a la población en un tiempo más o menos corto, se corre el peligro de una propagación sostenida. Eso implica que hay mayor probabilidad de mutaciones debido al tiempo en que el virus convivió en ese grupo poblacional. Y, en algunos casos, esas mutaciones pueden ser mucho más agresivas que la primera, como ha ocurrido con las variantes británica, sudafricana y brasileña.

Esto conlleva a que las variantes mutadas no respondan a las vacunas contra el COVID-19 debido cambios en su código genético. Esos cambios, de hecho, pueden variar las formas de propagación de los virus. Es decir, se sabe que el SARS-CoV-2 se transmite a través del aire. Una mutación podría modificar su forma de transmisión haciéndolo más transmisible que el original.

No es probable que solo con medidas de prevención como uso de máscaras y distanciamiento social se pueda contener el avance del virus. Esto implica que ni siquiera la población inmunizada está fuera de peligro y continuaría la vulnerabilidad de todos, lo que desencadenaría más infecciones y muertes. Además, se podría extender a un más y por más tiempo el confinamiento y la paralización económica, poniendo aun en mayor peligro nuestra subsistencia.

La mejor solución posible

El mundo entero estará a salvo, al menos de esta enfermedad, cuando se apliquen las vacunas contra el COVID-19 debidamente a toda la población.

El cierre de fronteras es una medida que puede tomarse temporalmente, pero no es realista que un país vacunado pretenda cerrar las fronteras indefinidamente. La realidad es que en un mundo globalizado siempre ocurrirán interacciones entre personas de países vacunados con otras donde no hubo una inmunización adecuada.

Esto quiere decir que los gobiernos tienen la responsabilidad de establecer esquemas de vacunación adecuados y eficaces. Es la única manera de detener la propagación intracomunitaria e intercomunitaria del virus, además de monitorear tasas de infección.

Una vacunación a tiempo, más las prácticas profilácticas adecuadas, es la mejor manera de disminuir los contagios, evitar más fallecimientos y retomar las actividades económicas y laborales que garantizan nuestro sustento y supervivencia.

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1 Comment

  1. Hay novedades negativas para la exportación de vacunas desde la India. ¿Afecta a la vacunación en Argentina sobre todo con la 2a dosis de covishield?
    Hoy se anunció que el reparto de 2a dosis se postergaría a 6 semanas.
    A mí me correspondía la 2a dosis de covishield ayer 26 de marzo, ¿Deberé seguir encerrada hasta mayo con mis 87 años sin poder conocer personalmente a mi biznieto que nació en diciembre y sólo veo por fotos? Y eso si India condesciende a mandar 2as dosis. Supongo que no se pueden mezclar composiciones de distintas marcas en dosis diferentes. Todavía trabajo en estudio e investigación personal en psicoanálisis, soy licenciada en psicología. Necesito viajar. No estoy obsoleta como persona pese a mis 87 años.

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